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Tormenta de polvo en el Mediterráneo

El polvo volvió amarillos los cielos, redujo la visibilidad, interrumpió la aviación y degradó la calidad del aire en países del Mediterráneo oriental

Imagen del polvo/dust se observa em el día 24 de abril de 2022 según satélite Aqua.NASA

En Israel, el Ministerio de Protección Ambiental y el Ministerio de Salud advirtieron a las personas con riesgos para la salud , como enfermedades cardíacas y pulmonares, que se quedaran adentro. En Jordania, las condiciones de baja visibilidad causadas por ráfagas de vientos que transportaban polvo y arena interrumpieron la aviación . Fuertes truenos y lluvias de granizo e inundaciones repentinas también generaron alertas de emergencia. En Arabia Saudita, granizo de gran tamaño y tormentas provocaron inundaciones repentinas.

El polvo es visible a la deriva sobre el Mediterráneo oriental en esta imagen, adquirida el 24 de abril de 2022 por el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) en el satélite Aqua de la NASA.

Gran depresiín del Mar

Las tormentas surgieron debido a una depresión del Mar Rojo. También llamado baja del Mar Rojo, este sistema meteorológico trae una masa de aire caliente de la Península Arábiga, lo que aumenta la inestabilidad atmosférica que desencadena tormentas eléctricas y tormentas de polvo, generalmente durante la primavera y el otoño. En Jordania, la mayoría de las tormentas de polvo de primavera ocurren en abril y se forman cuando los fuertes vientos que soplan sobre los suelos secos y desérticos en el este y el sur de Jordania se vuelven más cálidos y secos, levantando arena y polvo.

Según un informe del Banco Mundial sobre tormentas de arena y polvo, los cambios en el uso de la tierra en las últimas décadas han aumentado la cantidad de fuentes de polvo en el Medio Oriente, aunque la mayoría siguen siendo en gran medida fuentes naturales como desiertos y lechos de ríos secos.

Imagen de NASA Earth Observatory por Lauren Dauphin, utilizando datos MODIS de NASA EOSDIS LANCE y GIBS/Worldview. Texto de Sara E. Pratt.

NASA Earth Observatory

Esta entrada se publicó en Reportajes en 02 May 2022 por Francisco Martín León