El último pronóstico estacional del ECMWF respalda la idea que se desarrollará un El Niño a gran escala para el verano

El Niño podría estar antes de lo que se esperaba en 2026, según las últimas predicciones estacionales del ECMWF, con una transición rápida y desaparición de La Niña a primeros de año.

El pronóstico más reciente del modelo estacional del ECMWF del 1 de enero de 2026 muestra un cambio bastante significativo en la velocidad del cambio de ENSO y en la magnitud con la que cambiará como se observa las predicciones de las anomalías de las temperaturas del agua del mar, SST, en el Pacífico ecuatorial central o región NINO3.4. ECMWF


La Niña regresó al océano Pacífico ecuatorial en septiembre de 2025 y ha continuado hasta diciembre. Sin embargo, esta ocurrencia de la contraparte más fría de El Niño es relativamente débil, y su influencia en el tiempo y el clima durante los próximos meses aún está por verse.

Como parte del ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), La Niña se desarrolla cuando el fortalecimiento de los vientos alisios del este intensifica el afloramiento de aguas frías y profundas en el Pacífico tropical oriental. Este proceso enfría amplias franjas del Pacífico ecuatorial oriental y central, a la vez que empuja las aguas superficiales cálidas hacia el oeste, en dirección a Asia y Australia. Pero a fecha de hoy, La Niña da muestra de flaqueza y tiene los meses contados hacia un evento de El Niño.

¿Qué es El Niño?

Según la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), El Niño es un fenómeno climático recurrente, parte del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos globales y regionales, provocando impactos como sequías, inundaciones y cambios en la temperatura y precipitación, siendo una fase cálida que contrasta con La Niña (fase fría actual).

Tanto El Niño como La Niña modifican la circulación atmosférica, de forma diferente, resultando en cambios significativos en patrones de precipitación y temperatura en diversas partes del mundo, como el sur de EE. UU., América del Sur y otras regiones tropicales de la cuenca del Pacífico.

Consecuencias de la presencia de El Niño en 2026

La predicción de El Niño para el verano de 2026 según los pronósticos estacionales del ECMWF podría tener consecuencias significativas. De hecho, los patrones de precipitación y presión estacionales del ECMWF son consistentes con un El Niño completamente acoplado, con un aumento de la precipitación en todo el Pacífico ecuatorial y una reducción de la precipitación y una presión alta anómala en todo el Atlántico.

Anomalías de la temperatura del agua del mar, SST, previstas para julio de 2026 por el ECMWF con las señales cálidas de El Niño en el Pacífico ecuatorial: anomalías frías/cálidas en tonalidades azules/rojas. Fuente: WeatherBell.

Además, se espera que las temperaturas del resto de los mares y océanos puedan estar más cálidas de lo normal, impulsando un plus adicional a las anomalías de las temperaturas en un mundo cada vez más cálido.

Anomalías de la precipitación en mm para julio de 2026 según modelo estacional del ECMWF: anomalías positivas/negativas en escala de verdes-azules/rosas-rojas. Fuente: WeatherBell

Por otra parte, la presencia de El Niño tiende a aumentar la cizalladura del viento en el Atlántico tropical y ello es un factor que tiende a no favorecer el desarrollo y organizar a los ciclones tropicales (tormentas tropicales y huracanes), sugiriendo una temporada de huracanes en el Atlántico 2026 bastante tranquila.

Esta entrada se publicó en Noticias en 06 Ene 2026 por Francisco Martín León

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