Durante años, el inicio del otoño en España marcaba un punto salud pública: gripe, COVID 19 o bronquiolitis seguían un patrón relativamente previsible. Ese patrón sigue existiendo, pero hoy es menos lineal y más solapado.
Gemma del Caño es licenciada en Farmacia, especializada en I+D+i en industria, con máster en biotecnología, innovación y seguridad. Lleva más de una década trabajando en la industria alimentaria. Pero su perfil va más allá del laboratorio y la normativa. Su trabajo parte de una idea clave: la alimentación nace en la naturaleza. En el suelo, en el clima, en el agua y en los microorganismos que sostienen la vida. Entender qué comemos es, también, entender qué está pasando ahí fuera.
Ahora más que nunca. Divulgadora activa, colabora con plataformas como Naukas, Desgranando Ciencia o Salud sin Bulos, y participa en medios como Atresmedia o El Comidista. En radio, se acercó a la seguridad alimentaria al gran público en Radio Nacional de España). Es autora del libro “No comemos como antes, y menos mal” (Ed. Paidós).En Meteored tiene como tarea analizar cómo el clima, los cambios ambientales y los fenómenos meteorológicos impactan directamente en la seguridad, la calidad y el sabor de los alimentos. Desde una ola de calor que altera los riesgos microbiológicos hasta un cambio en las lluvias que transforma una cosecha. Con un estilo directo, riguroso y sin rodeos, conectamos ciencia, industria, clima y naturaleza para recordar algo esencial: lo que ocurre en el entorno no se queda fuera. Siempre termina en nuestro plato.
Durante años, el inicio del otoño en España marcaba un punto salud pública: gripe, COVID 19 o bronquiolitis seguían un patrón relativamente previsible. Ese patrón sigue existiendo, pero hoy es menos lineal y más solapado.
Cuando se habla de El Niño, piensas en lluvias en Perú, sequías en Australia o en un fenómeno lejano. Pues su impacto real es mucho más cercano y lo acabas encontrando en el mercado.
El primer informe de Lancet Countdown sobre Salud y Cambio Climático en las Ciudades de Europa acaba de poner datos científicos sobre la mesa y lanza un mensaje claro: los riesgos para la salud crecen más rápido que la respuesta que se da.
Este verano MoMo atribuye al calor extremo más de 5200 fallecimientos en el conjunto de España, uno de los datos más elevados desde que existe este sistema.
Las erupciones en la piel son uno de los problemas más frecuentes en verano. El calor intenso no sólo provoca sudoración: altera la barrera cutánea, favorece la deshidratación, aumenta el picor, dermatitis y sarpullido cuando suben las temperaturas.
Hace calor. Mucho. Miras la muñeca: frecuencia cardiaca normal, “temperatura estable”, todo en orden. Respiras tranquilo. Tu cuerpo no tanto: error, y te explicamos por qué.
Hay dos formas de pasar una ola de calor: luchando contra ella o te organizas. Porque no es solo cuestión de mirar el termómetro. Es cuestión de saber cuándo haces las cosas.
Llega el verano, el termómetro se vuelve loco y tomamos una decisión drástica: convertir nuestra casa y nuestra oficina en una sucursal de Dinamarca, pero esto tiene consecuencias en nuestra salud (y en el bolsillo)
Horno, vitrocerámica, plancha o secadora pueden aumentar varios grados la temperatura interior y disparar el consumo de aire acondicionado en días de calor extremo: consulta cómo puedes evitarlo.
En estos días de ola de calor conseguir una casa fresca no es sólo bienestar, es ahorro. Saber ventilar correctamente (y no sólo abrir las ventanas) va a marcar la diferencia.
Europa se calienta y pulveriza récords. Junio de 2026 ha vuelto a registrar temperaturas insólitas hasta la fecha en medio continente. Sin embargo, no todos los países sufren igual el impacto de estas anomalías térmicas.
Las olas de calor ya no se miden sólo por récords diurnos. El peligro se traslada a la madrugada: cada vez más habituales las noches tórridas, cuando los termómetros no bajan de los 25 °C.
Abres una guía de viajes. Da igual cuál: esa que compraste hace tres años, la heredada de un amigo o la que llevas guardada en favoritos desde 2019. Pero nada coincide, el cambio climático ha cambiado nuestra forma de viajar.
Con este calor, un helado apetece mucho y es habitual meterse una cucharada generosa en la boca. Dos segundos después, te pones en alerta: un dolor punzante, agudo y despiadado atraviesa la frente. Te explicamos qué es lo que sucede.
Suena idílico y muy romántico con el título "conectando con la Madre Tierra". Pero... baja de la nube. Explicamos las causas por las que dormir bajo un árbol no tan buena idea como puede parecer.
Loa nitratos arrastran mala fama en el imaginario colectivo. No son veneno rociado por un agricultor malvado, son compuestos de nitrógeno que se encuentran en el suelo... y se acumulan en la hoja si el día está nublado.
El Ártico está acelerando. Y cuando hablamos de anomalías térmicas “brutales”, no es exagerado. Pero el peligro no es sólo la desaparición del hielo, es dejar libres virus... zombis.
Elegir entre papel o secador no es trivial: influye en la higiene, la dispersión de microorganismos y el impacto ambiental en baños públicos y entornos de uso colectivo.
Estos alimentos de moda que asociamos a salud esconden un elevado consumo de agua y recursos, especialmente cuando su producción choca con la realidad climática española.
Si alguien pensaba que el cambio climático solo tenía que ver con osos polares en lugares lejanos o frío y calor....conviene mirar al plato. El impacto no es solo ambiental o económico: también es sensorial y cada vez lo notaremos más.