La detección de los PFAS, conocidos como "químicos o contaminantes eternos" porque no se degradan fácilmente, se acumulan en el medio ambiente y en el cuerpo humano, no es una tarea fácil y en muchas situaciones hay que hacerlo en laboratorios. Ahora se ha desarrollado un dispositivo amigable y de fácil uso en ambientes cotidianos.