Deshielo en los Valles Secos de la Antártida

El arenoso desierto polar de la Antártida, los Valles Secos de McMurdo, ha sufrido cambios notables en lo que va de siglo. El reciente descubrimiento de permafrost derritiéndose, glaciares adelgazando y suelo que se deshiela, son pruebas claras de la magnitud del proceso.

 


 

Panorámica de los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida. Crédito: Universidad de Colorado, en Boulder.

 

En pocas palabras, el permafrost es hielo mezclado con partículas minerales, y forma una capa bajo la superficie, quedando lo bastante resguardada de los rayos del Sol como para que buena parte del material permanezca congelado de manera ininterrumpida durante miles o incluso millones de años. En condiciones normales, tan solo la capa superficial se deshiela durante el verano.

El equipo de Andrew Fountain, de la Universidad Estatal de Portland en Oregón, Estados Unidos, utilizó para sus observaciones un sistema de rastreo láser de tipo LIDAR (llamado así por las siglas en inglés de “LIght Detection And Ranging”), que mide el tiempo que consume la luz en ser reflejada en la superficie de un objeto, y permite cartografiar tridimensionalmente, con un nivel enorme de detalle, el entorno escudriñado.

Con este aparato, Fountain y sus colegas midieron las elevaciones de superficie de glaciares, suelos y lagos cubiertos de hielo en la región de terreno expuesto más grande de la Antártida. El equipo comparó después las elevaciones con mediciones similares hechas en 2001 durante un proyecto distinto.

 Un miembro del equipo de investigación inspecciona hielo fundiéndose. Se aprecia la cubierta terrosa arriba, bajo ella el hielo enterrado (que se derrite y fluye en forma de agua, conformando algo parecido a una red de canales), y en el extremo inferior el lago. (Foto: cortesía de Joseph Levy)

 

 Millones de metros cúbicos de hielo enterrado se han fundido durante la pasada década. Este es el principal resultado, expresado de manera resumida pero contundente por Joseph Levy, de la Universidad Colgate en Estados Unidos y miembro del equipo de investigación.

Los autores del estudio creen que la culpa de esta extensa fusión de los últimos años es del agua del deshielo. Cuando el hielo subyacente en un suelo se derrite y este se humedece por el agua que libera dicho hielo enterrado debajo, su capacidad aislante se ve reducida y conduce mucho más calor. Así, se inicia un ciclo de realimentación.

 

FUENTE: NCYT / Geomorphology

 

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