Entrevista del mes: Agustín Jansá Clar

Dr.  D. Agustín Jansá ClarEx-Delegado Territorial de AEMET en las Illes Balears  y experto en Meteorología Mediterránea.Hoy ya jubilado. Homenaje pequeño desde la RAM a este insigne meteorólogo. Gracias Agustín y hasta siempre.

Figura 1. Agustín Jansá

¿Realmente tienen las zonas del y limítrofes al Mediterráneo un tiempo y clima como para llamarles “Mediterráneo”?

Desde el punto de vista del clima, existe un tipo climático bien definido que se denomina mediterráneo y es el “Cs” de la clasificación de Köppen: un clima templado, no árido, con distribución estacional de la precipitación y coincidiendo la estación seca con la estación cálida. Esto último es lo que resulta singular, definitorio. El clima mediterráneo rebasa el ámbito mediterráneo más estricto, la vertiente mediterránea, por ejemplo. Sin ir más lejos, en la Península Ibérica tienen clima mediterráneo, además de las de la vertiente mediterránea, regiones como Castilla-la-Mancha, Extremadura o el sur de Portugal. También tienen clima mediterráneo zonas de California, Chile, Sudáfrica o Australia. La sequía estival se corresponde con el predominio de la situación anticiclónica subtropical.

En cuanto al tiempo, hay un comportamiento especial, ligado al Mediterráneo estricto, que ciertamente puede llamarse mediterráneo. Se caracteriza por la profusión de procesos ciclogenéticos autóctonos, por la violencia y copiosidad ocasionales de las lluvias preferentemente otoñales y por los repentinos y limitados temporales de viento. Todo ello se puede asociar a la geografía peculiar de la región –un mar profundo, rodeado de tierras montañosas, que se calienta notablemente después del largo, seco y cálido verano-, por lo que cabe hablar de comportamiento meteorológico mediterráneo.

¿Cómo caracterizaría en dos palabras al tiempo y al clima?

La sequía estival caracteriza al clima mediterráneo en general. El tiempo mediterráneo estricto se caracteriza por bonanza habitual, interrumpida por violencias meteorológicas repentinas y muy autárquicas.

¿Está cambiando el clima de la zona con el calentamiento global?

En cuanto a las temperaturas, el calentamiento en la zona se aprecia claramente y es más fuerte que en el conjunto planetario, con más del doble de cambio a lo largo de las últimas décadas. En cuanto a las precipitaciones las cosas no son tan claras. En general parece haber una disminución, pero esta no es general e incluso hay puntos con aumento. La ambigüedad de resultados podría deberse a la gran irregularidad de las precipitaciones mediterráneas. Algo que sí hemos podido constatar con bastante claridad es que la frecuencia de depresiones en el Mediterráneo occidental, en particular de las de Génova, que son las más frecuentes, ha disminuido sensiblemente en las últimas décadas. Si hay una relación, como parece, entre precipitación y situación depresionaria, la disminución de precipitación sería lo más fácilmente esperable, pero la disminución de frecuencia de situaciones depresionarias con precipitación podría compensarse con la mayor copiosidad de algunos de los episodios de lluvia.

¿Hay más entradas de polvo del desierto, como algunos sugieren?

Parece que sí. Algunos estudios de José Antonio Guijarro y del grupo de meteorología de la Universidad de Illes Balears parecen indicar que las situaciones meteorológicas asociadas a la entrada de polvo del desierto podrían estar aumentando de frecuencia. Estas son situaciones con una vaguada fría en altura situada a latitud baja, sobre Cádiz o Gibraltar, que fuerza entrada de aire africano al Mediterráneo, donde la situación se hace débilmente depresionaria, con flujo de componente este. De hecho las depresiones (débiles) del sur del Mediterráneo son excepción y no han disminuido de frecuencia y los flujos de Levante en el centro del Mediterráneo son los únicos que han aumentado de frecuencia en las últimas décadas, según Guijarro.

¿Cuáles son los trabajos más significativos que se realizan en su Centro?

El anteriormente llamado Centro Meteorológico Territorial en Illes Balears, actual Delegación Territorial de AEMET, es parecido a otros centros o delegaciones, en el sentido de que en todas partes hay que desarrollar y mantener redes de observación y bancos de datos climatológicos y se han de generar y/o suministrar productos, predicciones y avisos al público en general, al sector aeronáutico, a protección civil, etc. Pero es cierto que hay cierto grado de especialización. En Illes Balears es en el único sitio en el que existe una unidad específicamente a los estudios meteorológicos mediterráneos. En los últimos años está unidad ha estado trabajando, básicamente, en el proyecto MEDEX, sobre los ciclones (o depresiones) que producen tiempo de alto impacto en el Mediterráneo. Anteriormente se trabajó intensamente en el experimento hispano francés PYREX, con especial énfasis en los vientos regionales (Tramontana) y en el rozamiento orográfico, relacionado con el dipolo de presión, y en el MCP (Mediterranean Cyclones Project), que es el antecesor del MEDEX. Por esto último, en 1994 el entonces Centro Meteorológico fue designado por la OMM centro regional de investigación de ciclones mediterráneos. Como he mencionado anteriormente, también se desarrollan algunos estudios relacionados con el cambio climático y hay una actividad importante relacionada con el tratamiento de datos. Hay también una cierta especialización marítima; un tema particular es el de las “rissagues” u oscilaciones del nivel del mar de gran amplitud en determinados puertos de Illes Balears, en particular, Ciutadella de Menorca; las “rissagues” son objeto de investigación, pero también tarea operativa y muy comprometida. A los vientos locales se les presta una gran atención; se han desarrollado métodos propios de diagnóstico y pronóstico y las predicciones costeras se detallan mucho.

Figura 2.- Centro Meteorológico de Baleares

Se sabe que las relaciones AEMET y Universidad funcionan muy bien en las Islas Baleares ¿por qué y cuales son las claves de tal éxito?

Aunque tiene antecedentes antiguos y gloriosos, la universidad de Illes Balears es joven, acaba de cumplir 30 años. Incluso en la fase de gestación de esa universidad, antes de su creación, la meteorología ha estado presente en ella; su incorporación vino de la mano del Prof. Ballester, meteorólogo en activo en aquellos momentos. Otra incorporación fue Climent Ramis, también meteorólogo en activo. Desde que yo volví a Palma en 1979, después de una estancia en Menorca, estuve trabajando muy estrechamente con mi compañero Climent y Ballester había sido mi director de tesis. Se puede pues decir que al principio de la universidad no había diferenciación real entre el entonces Centro y la Universidad. Cuando vinieron las incompatibilidades Climent Ramis y Miquel Ballester tuvieron que optar (optaron por la universidad), pero el espíritu de compañerismo se mantuvo. Ballester pasó luego a la Universidad Complutense. Climent siguió en Palma. Yo creo que Climent ha sido clave para el buen entendimiento con nosotros, porque ha querido y porque es uno de los nuestros. Los que luego vinieron a la universidad (Sergio Alonso, primero; la gente joven, después) supieron mantener la buena relación, lo cual no significa que no haya habido momentos de roce, como en toda relación. Actualmente las relaciones de colaboración están formalizadas mediante Convenio.

¿En que campos trabajan conjuntamente ambas instituciones?

Las “rissagues”, ALPEX, los fenómenos adversos mediterráneos en general han sido temas comunes en el pasado. Actualmente MEDEX es un campo conjunto más concreto. Con relación más o menos directa con el MEDEX, hay que destacar que hay varios proyectos financiados n los que estamos conjuntamente. Dos proyectos están ahora en fase de terminación y otro acaba de ser aprobado. Este último se focaliza en los miniciclones o medicanes. Estos tres proyectos son liderados por científicos jóvenes de la Universidad, la nueva generación. En todas estas cosas estamos con el grupo de meteorología del Departamento de Física. Un hecho positivo a señalar es que es que este grupo realiza frecuentes seminarios, muchas veces con científicos invitados, frecuentemente extranjeros, y nosotros estamos siempre invitados a participar. Pero, además de con el grupo de meteorología, también hay buenas relaciones con otros grupos de la Universidad. Por ejemplo, con lo geógrafos, con los que hemos tenido discusiones, coloquios, etc. Los estudiantes de geografía llevan años realizando visitas formativas al Centro-Delegación.  Hasta ahora lo hacían acompañados de la profesora de climatología, Mercedes Laita, esposa de Sergio Alonso, prematuramente fallecida, por desgracia. Con el  IMEDEA  -instituto mixto Universidad-CSIC, en el que hay varios miembros procedentes del grupo de meteorología y otros con los que habíamos trabajo en ALPEX- también tenemos fructíferas relaciones; el tema “rissagues” sigue vivo con ellos, por ejemplo.

Hablemos del proyecto MEDEX que usted dirige ¿en qué consiste?

MEDEX es el experimento mediterráneo sobre los ciclones que producen tiempo de alto impacto en el Mediterráneo. El planteamiento parte de la hipótesis, que en parte se trata de contrastar, de que el tiempo mediterráneo de alto impacto social y económico, lluvias fuertes y vientos fuertes, particularmente, está relacionado con los abundantes ciclones o depresiones de la región. De ser cierta la hipótesis, mejorar el conocimiento y la predicción de los ciclones mediterráneos implicaría mejorar el conocimiento y la predicción de los fenómenos de alto impacto. Coincidiendo con la reestructuración de la investigación en la OMM, a final de la década de los noventa, MEDEX se concibió como sustitución del antiguo MCP (Mediterranean Ciclones Project), en el cual el entonces Centro de Balears se hizo muy activo (por eso fue designado centro regional de investigación de ciclones mediterráneos) y de cuyo grupo director yo llegué a ser vice-presidente. Diseñé MEDEX y lo sometí a discusión de un grupo internacional de científicos, básicamente mediterráneos, para después presentarlo, en nombre del entonces INM y otros servicios meteorológicos, a la OMM. En 2000, fue oficialmente aceptada la primera fase de MEDEX como “proyecto de investigación y desarrollo” en el marco del Programa Mundial de Investigación Meteorológica. (PMIM). La primera fase de MEDEX, teóricamente terminada en 2005, aunque algunos trabajos han continuado, no suponía obtención de datos nuevos y ponía el énfasis en la mejora del conocimiento sobre ciclones que producen tiempo de alto impacto. La segunda fase del MEDEX, que apunta más a la mejora de la predicción y que incluye la obtención de algunos datos adicionales en determinadas circunstancias, lo que podría ocurrir por primera vez este final de año, en combinación con el experimento DTS de EUCOS/Preview, ha dejado de ser un proyecto independiente en el PMIM; el Grupo Director del PMIM, a la vista de la gran convergencia de objetivos y planteamientos, recomendó que MEDEX, en esta segunda fase, se llevase a cabo en conexión con el THORPEX, que ahora es la parte principal del PMIM, como un aspecto parcial y regional de ese gran proyecto. La conexión de MEDEX con THORPEX viene facilitada porque hay miembros de los comités MEDEX que lo son también del comité europeo THORPEX, pero no hay una clara articulación de esa conexión. Uno de los problemas que tiene y ha tenido MEDEX es que no es un proyecto financiado globalmente, aunque ha recibido algún dinero de EUCOS (proyecto con el que MEDEX ha mantenido una fuerte vinculación) y, por otra parte, el antiguo INM ha financiado parte de los gastos. Pero la falta de financiación global, con los contratos pertinentes, implica que la participación en MEDEX es voluntaria, lo que no da mucha garantía de continuidad, aunque en principio están apuntadas al carro MEDEX una treintena de instituciones.

¿Cuáles son los logros que se han conseguido?

MEDEX, en su primera fase, que como he dicho, ha continuado, de hecho, más allá de 2005, ha obtenido logros significativos en varios frentes. En primer lugar, se ha construido una base de datos de ciclones y tiempo adverso, que es muy completa en el primer aspecto, pero no tanto en el segundo. En relación con ciclones, están catalogados y sucintamente descritos decenas de miles de ciclones o depresiones de todo el Mediterráneo. Este gran trabajo lo ha hecho nuestro grupo de meteorología mediterránea, incluido el desarrollo de una metodología ad hoc, que luego ha sido utilizada por otros. En el catálogo de tiempo adverso han intervenido otras instituciones y nuestro grupo ha añadido una útil documentación de ilustración.  Todavía dentro del gran capítulo climatológico, hay que añadir varios trabajos que describen y explotan la base de datos de ciclones (el último y más global está ahora en preparación), así como trabajos de puesta en relación de los ciclones y el tiempo adverso y de caracterización de condiciones asociadas a tiempo adverso. Mucho de este trabajo es de nuestro grupo, a veces en colaboración con otras instituciones. Otro gran capítulo es el de la comprensión (y simulación) de los procesos que conducen a los ciclones y al tiempo adverso mediterráneos. En este apartado ha habido participación de bastantes instituciones y los artículos publicados son numerosos. El grupo de la Universitat de Illes Balears (UIB) ha sido muy activo. Andrea Buzzi, con otros colaboradores, preparó un resumen sobre el trabajo hecho en este capítulo. Un tercer capítulo es la determinación de zonas de alta sensibilidad, dónde la mejora de la observación puede producir mayores beneficios sobre la predicción, en los casos de ciclones que producen tiempo de alto impacto en el Mediterráneo. Se han determinado sensibilidades para muchos casos e incluso se ha elaborado una climatología de la sensibilidad para el conjunto de los ciclones mediterráneos más intensos. EUCOS ha seguido muy de cerca esta parte y la ha financiado en parte. La mayor actividad la ha desarrollado la UIB, con participación nuestra. Otro apartado es el de la evaluación de impactos sociales, aspecto al que se dedicó un seminario específico en Barcelona. Actualmente está habiendo trabajos en este frente y hay participación de gente nuestra. Muchos de los trabajos realizados en el marco MEDEX han sido presentados y puestos en común en una serie de reuniones específicas y también en reuniones combinadas con las conferencias Plinius sobre Temporales Mediterráneos. Creo que el hecho de que se haya creado una cierta comunidad MEDEX es también un logro significativo. En cuanto a la segunda fase del MEDEX, todavía no podemos hablar de resultados concretos, porque muchos resultados recientes se podría decir que todavía son de la primera fase, aunque sean recientes.

Figura 3.- Fotografía tomada durante los actos de celebración del Día Meteorológico Mundial 2008 en Palma. Agustín Jansá es el que aparece sentado en segundo lugar empezando por la derecha.

¿Dispone de página web?

Existe una web específica del MEDEX, que ha sido alojada en la UIB, financiada por la Agencia (y el antiguo INM), mediante convenios específicos. La dirección es http://medex.aemet.uib.es. La base de datos MEDEX está libremente disponible y en línea en esta web. Hay otras informaciones que son restringidas para la comunidad MEDEX, como muchos avances de resultados de investigación.

Recientemente se ha hablado de los medicanes o mini huracanes mediterráneos. ¿Qué son, cómo se generan y cada cuánto hay alguno?

El tema no es tan reciente, ya que yo pude identificar un caso, con dudas, ya que no había satélite, nada menos que en 1971 (publicado en 1972 en la Revista de Meteorología Marítima). Los casos de 1982 y 1983, ya claros, visibles por satélite, generaron estudios que poco a poco han ido adquiriendo más extensión y relieve en la literatura meteorológica. Los mini-ciclones, mini-huracanes o medicanes son perturbaciones ciclónicas, muy parecidas a los ciclones tropicales, pero más pequeñas y más débiles. En los casos más claros la visión satélite es la típica del ciclón tropical, una espiral nubosa, de nubes convectivas, potentes, con un ojo central, libre de nubes. Después de ver bastantes casos, podemos decir que los diámetros son de 100 a 300 km, con una caída de presión en torno a 10 hPa y vientos sostenidos máximos de entre 15 y 30 m/s (los casos más fuertes rozan la categoría de huracán, pero no hay constancia de que se haya alcanzado esa categoría). La formación parece ser parecida a la de los ciclones tropicales; una perturbación ciclónica inicial (que puede ser típicamente extratropical) permite la concentración hacia un área central de abundante calor sensible y latente cedido por el mar, que está relativamente caliente en relación al aire; en esa zona central, donde hay ascendencia, el calor latente se libera por condensación, recalentándose la columna de aire y bajando la presión; el proceso se autoalimenta y acelera, hasta la madurez. La UIB tiene publicada una tabla con 37 casos en 24 años, lo que da un promedio de 1.5 casos por año. Puede que haya alguno más.

¿Su Centro Meteorológico los está estudiando?

Hemos ido guardando información de algunos casos; especialmente interesantes son los tres casos claros que casualmente han pasado sobre la ciudad de Palma (1986, 1996 y 2003). De uno de los casos, el de 1996, hicimos un estudio monográfico, con ayuda del entonces servicio de predicción numérica. Además hemos hecho y presentado alguna recopilación sintética.

¿Cuál ha sido la situación meteorológica más adversa vivida en las islas desde que es usted su máximo responsable?

Tengo bien grabado el paso del mini-ciclón de 2 de octubre de 1986, pero entonces yo no era todavía el máximo responsable regional de la meteorología estatal. Desde entonces hay dos casos destacados entre otros varios. Son el gran temporal ciclónico de 10-11 de noviembre de 2001, que ocasionó centenares de muertos en Argelia y cuatro en Mallorca, además de una gran destrucción en las Islas, y la muy severa tormenta de 4 de octubre de 2007, especialmente violenta en Palma. De acuerdo con nuestro archivo de ciclones, el temporal de noviembre de 2001 se asocia con la depresión más intensa de todas las que hay en el registro (desde 1957) en la cuenca occidental del Mediterráneo. El Centro Europeo previó bien este temporal y las autoridades marítimas y de protección civil pudieron ser advertidas directamente, de palabra. La navegación marítima quedó, afortunadamente, suspendida. La tormenta de 4 de octubre de 2007 nos sorprendió parcialmente. La verdad es que se la veía como una tormenta fuerte, pero no pensamos que pudiera albergar tanta severidad.

¿Es usted un apasionado de la meteorología?

Aparte de la curiosidad por cómo funcionan los fenómenos meteorológicos, cosa que he tenido y mantengo, suele entenderse que la pasión por la meteorología conlleva la emoción por la contemplación de violencias meteorológicas. En este último aspecto, mi pasión se ha ido viendo controlada por la responsabilidad. Hoy, para mí, un fenómeno meteorológico violento es más motivo de preocupación –por cómo funcionarán nuestros servicios y como interactuaremos con emergencias- que causa de emoción contemplativa.

¿Qué recuerda de su padre (insigne meteorólogo, D. José María Jansá)?

Mi padre fue una gran persona y muy inteligente. De ambas cosas he estado cada vez más convencido. Mientras yo estuve estudiando le hacía algunas consultas, tampoco muchas, y me orientaba muy apropiadamente. Le llegué a tener incluso como profesor, en la Universidad Complutense de Madrid. Pero no se puede decir que llegáramos a tener interacción profesional, lo que lamento, ya que cuando yo ingresé en meteorología el estaba a punto de jubilarse y el poco tiempo en que estuvimos simultáneamente en activo, nos separaba la distancia física, él en Madrid y yo en Palma. Después de jubilado tuvo algunos problemas de salud y un accidente vascular que le mermó facultades. Tuvimos, por tanto, menos conversaciones profesionales de lo que hubiera sido deseable. Parte de sus ricas aportaciones científicas las fui descubriendo poco a poco, mediante sus escritos.

¿Se puede hablar de una escuela de meteorología “Balear”?

No se trataría de algo tan compacto y definido como la “escuela noruega”, por ejemplo, pero puede que haya habido un conjunto escalonado de transmisiones e interconexiones que permita hablar de escuela balear de meteorología. En el vértice de ese árbol de influencias situaríamos a mi padre, Jansà Guardiola. Él influyó directamente en personas como Jaume Miró-Granada o Miquel Ballester, que, a su vez, influyeron sobre Climent Ramis o sobre mí mismo (que también hemos tenido influencia directa de Jansà Guardiola). Nosotros, interactuando con nuevos elementos (como Sergio Alonso) hemos podido tener proyecto sobre generaciones más jóvenes. La interacción entre la Delegación (antiguo Centro) y la Universidad puede haber reforzado las transmisiones. De hecho, algunos profesionales que ahora no están en Illes Balears, aunque han estado aquí, reconocen una cierta influencia nuestra. También puede haber cierta influencia en personas que no han trabajado aquí, pero que han participado en coloquios, seminarios, etc.

¿Qué le parece el boom de la meteorología en España y en particular en las Islas Baleares?

Interés por la meteorología yo creo que lo ha habido siempre, pero ahora la accesibilidad a los medios de observación (estaciones automáticas relativamente asequibles) y, sobre todo, la impresionante invasión de información meteorológica que ha propiciado Internet han hecho que la generación y el manejo de información meteorológica sea hoy inmensamente superior al de hace unos años. El riesgo es que se mezclan, sin apenas discriminación, informaciones de calidad con otras de contenido muy dudoso. Por otra parte, se ha podido debilitar el papel de referencia meteorológica que tuvo sin duda la meteorología estatal, a través de las sucesivas instituciones, lo que produce alguna incongruencia. Hoy, por ejemplo, se genera mucha “meteorología aficionada”, más que nunca, pero en gran parte se diluye y se pierde, no permanece, no pasa a engrosar el acerbo colectivo de información meteorológica, como han venido haciendo los colaboradores de la institución meteorológica estatal, que, sin embrago, tiende a ser menos.

¿Se han realizado visitas organizadas de aficionados de las islas a su centro?

No es que no lo considere interesante, pero no hemos organizado este tipo de visitas por ahora.

Muchos aficionados se preguntan varias cosas respecto al radar de la AEMET en Baleares ¿por qué se ha tardado tanto en instalarse? y ¿por qué no se dispone de sus datos en Internet como radar regional?

El grueso del retraso de la instalación del radar ha estado relacionado con la dificultad de encontrar un emplazamiento adecuado y, además, sin gran impacto ambiental. La compleja orografía de Mallorca y la poca disponibilidad de territorio apropiado hicieron difícil la tarea. Finalmente se optó por un emplazamiento que teóricamente no es ideal, pero que en la práctica puede que sea mejor de lo que en un principio hubiésemos podido pensar. El Ministerio de Defensa hizo posible que el último emplazamiento elegido, cerca del Cap Blanc, en el término de Llucmajor, pudiese consolidarse. Aparte del gran retraso general, luego ha habido retrasos de última hora, menores, relacionados con cuestiones burocráticas, concretamente en relación a una modificación de obra, o incluso técnicas, como problemas con determinados elementos del sistema. Por fin todo se superó y el radar funciona. Además, ahora ya está disponible en Internet como radar regional, con los demás radares regionales. Por cierto, nos preocupa lo que el público pueda pensar cuando, con buen tiempo y una marcada inversión térmica, aparecen falsos y espectaculares ecos, que parecen lluvias importantes y son sólo propagación anómala.

¿Cuál ha sido su mayor logro meteorológico y qué le queda por hacer?

Yo estoy especialmente contento de haber sido el introductor de algunos temas y de algunas técnicas y que luego otros han tomado y, por supuesto, mejorado. Por ejemplo, las “rissagues” o el análisis-diagnóstico mesoscalar o la relación entre lluvias fuertes y ciclones en el Mediterráneo; otras cosas, inicialmente tocadas por mi padre, las retomé y reinicié yo (y luego también “crecieron”), como la ciclogénesis mediterránea, la Tramontana, las brisas. Hay algunas cosas concretas que me han dado satisfacciones puntuales importantes, como la presentación de la Climatología de Menorca ante el público y ante las autoridades de la isla, con motivo del inicio de la Enciclopedia de Menorca, mi tierra, o la inauguración del Simposio Internacional de 1997 en Palma, que resultó el más importante congreso de meteorología mediterránea que ha habido hasta ahora, o la aprobación del MEDEX, en 2000. De cara al futuro, pretendo contribuir a facilitar, en lo posible, a que Illes Balears siga siendo un sitio dónde se hace buena meteorología y se da un buen servicio meteorológico público.

¿Cómo ve el futuro de la Meteorología en las Islas?

Lo veo con esperanza. Será importante que la Delegación de AEMET mantenga buenas relaciones con la Universidad y también con la Administración Autonómica, con la que también se ha establecido, recientemente, un convenio de colaboración.

Gracias a Agustín por su amabilidad en responder las preguntas de la RAM.

Esta entrada se publicó en Entrevistas en 29 Ene 2013 por Francisco Martín León