Las inundaciones de Cataluña del 25 de septiembre de 1962. Parte II

Diagnosis retrospectiva. Parte II. Síguenos en Twitter: @RAM_meteo. Y en Facebook: RAMmeteorologia. Artículo de octubre de 2004, recuperado en septiembre de 2012. Francisco Martín León, Meteorólogo

Colaboración Francisco Martín Colaboración Francisco Martín 24 Sep 2012 - 09:52 UTC

Palabras clave: inundación, lluvia, satélite TIROS, muerte, 1962, convección, tren convectivo, DANA.

Agradecimiento:

Nota de la RAM. Este artículo ha sido dividido en dos partes por su extensión y será publicado en dos números sucesivos de la revista.

Nota de la RAM. En el anterior número de septiembre de 2004 de la RAM se publicó la primera parte de este artículo donde se hablaba del marco general del trabajo y los motivos que lo impulsaron. Se hacia referencia a una foto histórica de satélite de la época tomada por uno de los primeros satélites meteorológicos: los TIROS. Antes de abordar esta nueva entrega se recomienda la lectura del anterior trabajo. En el Anexo I se muestra un resumen de los daños causados por las lluvias pavorosas de la fecha señalada. Otros Anexos complementan el trabajo.

Ver Parte I

El papel de las dorsales en la inhibición y desarrollo posterior de la convección

Maddox et al., (1979 ) y Doswell et al., (1996) señalan el papel de las dorsales bien definidas en todos lo niveles en la generación de algunas situaciones que conllevan graves inundaciones en EEUU. Aparentemente, las dorsales en altura bien definidas tienden a inhibir los desarrollos convectivos, mientras que, en ocasiones, en capas bajas el flujo del este o sureste va cargando de humedad y aumentando la temperatura en los momentos anteriores al desarrollo convectivo. Se establece una especie de “tapadera” inhibidora de la convección, a la vez que en capas bajas se almacena gran cantidad de energía que en cualquier momento puede “explotar” al ser liberada. La llegada de una onda corta en altura, un máximo de viento en niveles medios-altos u otro mecanismo que rompa la capa o tapadera inhibidora, hará que se libere dicha energía de forma violenta, desarrollando focos convectivos intensos y de forma explosiva.

Volviendo a nuestro caso, creemos que la presencia de esta potente dorsal sobre el este peninsular, en ese día y en los anteriores, condicionó, en parte, la subida de temperatura en las zonas afectadas los días precedentes como describe Llasat (1987). En capas bajas comenzó a soplar un flujo de componente este que acumuló gran cantidad de inestabilidad en niveles inferiores. La llegada de una agente o mecanismo de disparo que rompió la inhibición convectiva fue uno de los causantes del desarrollo explosivo de esta convección tan adversa. En primera instancia, la vaguada y su sistema frontal asociado son los factores, que a nivel sinóptico, causantes del disparo de la convección.

Análisis de campos derivados de diagnóstico convectivo

Resulta altamente clarificador analizar una serie de campos derivados a partir de los modelos numéricos históricos disponibles en la actualidad. Veremos campos relacionados con la inestabilidad, el contenido de agua precipitable en la vertical, la precipitación/intensidad convectiva diagnosticadas por el modelo, etc..

a.- Inestabilidad (B. Se recomienda la lectura de la primera parte del artículo para entender el significado de esta y de las subsiguientes letras)

Un ingrediente fundamental para el desarrollo de la convección profunda es la existencia de inestabilidad en una capa relativamente amplia de la atmósfera. El índice LI (Lift Index) es uno de los mejores en la medida y cuantificación del grado de estabilidad o inestabilidad atmosférica, pues nos da la diferencia de temperatura existente a 500 hPa entre una burbuja ideal que asciende en la atmósfera y la temperatura ambiente a dicho nivel. Valores negativos están asociados a inestabilidad y los positivos a estabilidad.

En las figuras adjuntas podemos observar los valores del LI a las 12 y 18 UTC del día señalado. La inestabilidad se concentra de forma muy marcada en el Golfo de Valencia y mar catalano-balear, extendiéndose a las zonas costeras e interiores del cuadrante NE peninsular.

Llama la atención la fuerte estabilidad reinante al este de estas zonas. La retirada lenta de la dorsal hacia el este en todos los niveles tiende a eliminar las posibles tapaderas e inversiones pre existente. La inestabilidad queda concentrada en una zona mediterránea muy localizada, allí donde existe advección de temperatura y aportación de aire húmedo en capas bajas (ver mapas posteriores).

Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Mapas del LI a las 12 y 18 UTC. Valores negativos están asociados a inestabilidad.

b.- Total de agua precipitable, PW, Precipitable Water (C)

Si toda la humedad en la vertical de un punto en la superficie se transformara en agua líquida y precipitara en el suelo, se obtendría una cantidad ideal que se le denomina total de agua precipitable. Se mide en mm. Cuando esta cantidad se obtiene por capas o sustratos tenemos el agua precipitable por capas. Así, es posible hablar del agua precipitable en capas bajas (digamos desde superficie hasta 850 hPa). No poseemos datos del agua precipitable por capas atmosféricas de esta situación pero si de la total a las 12 y 18 UTC.

La convección profunda puede dar lugar a lluvias intensas y persistentes siempre que el ambiente donde se desarrollen las tormentas posea un entorno muy húmedo en niveles bajos y medios, preferentemente (Doswell et alt., 1996). La precipitación que cae no se evaporará o lo hará menos que si se encuentra con un ambiente seco. Por el contrario, ambientes relativamente secos tenderán a evaporar las gotitas de agua que caen y harán menos eficiente la precipitación que llega al suelo.

Ambientes húmedos tienden a aumentar la eficiencia de la precipitación y estarán asociados a convección “eficiente” y, por tanto, llevarán asociados entornos de alto contenido de agua precipitable.

Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Campos del total de agua precipitable para las 12 UTC y 18 UTC en mm. Obsérvese la lengua y máximos de alto contenido de agua precipitable que se sitúa en el área analizada donde la inestabilidad es muy acusada

Podemos observar como existe una lengua de alto contenido de agua precipitable muy marcada en el NE peninsular y Golfo de Vizcaya con valores relativamente altos, superiores a los 36 mm. Este entorno favorece, potencialmente, que la convección profunda, si se desarrolla, sea muy eficiente.

Las zonas de alto contenido de agua precipitable en el Mediterráneo coinciden con el área de marcada inestabilidad. Estos dos factores o ingredientes de la convección se encuentran afectando a la misma zona.

c.- Intensidad de precipitación convectiva (C)

Otro de los campos derivados que nos permite analizar el portal de la NOAA de campos históricos es uno relacionado con la cantidad de precipitación convectiva. Este campo nos señala las zonas donde se alcanzarían las mayores tasas de intensidad de precipitación convectiva, o no resuelta por el modelo de forma explicita, dadas en metro cuadrado y por segundo (Kg m-2 s-1).

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Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Tasa de precipitación convectiva a las 12 y 18 UTC. Nótese que las escalas coloreadas son diferentes en ambos mapas.

Como puede observarse en estas figuras, las mayores cantidades aparecen señalando el cuadrante NE peninsular y, en especial, Cataluña como áreas más llamativas. No podemos bajar a más detalles espaciales pues la resolución del modelo no lo permite. Su resolución espacial es del orden de 210 Km. en la zona peninsular. Ver Anexo III o Kalnay et alt. ( 1996).

Flujo en niveles bajos y medios: movimiento estimado de la convección

Vemos que, de los campos analizados, la situación era propicia a generar convección. Pero ¿podemos caracterizar de alguna forma más el tipo de convección?. Para ello pasemos a estudiar las componentes del flujo en niveles bajos y medios para analizar, a su vez, las posibles componentes ligadas a la traslación y propagación de los focos convectivos.

Desplazamiento convectivo: conceptos de traslación y propagación

Las estructuras convectivas no son objetos sólidos que se mueven en la atmósfera como lo haría un globo desplazándose en su seno sin alterarse notablemente. El globo no interacciona activamente con el medio que le rodea, sólo se dilata al ascender y encontrarse con presiones menores. Las estructuras convectivas sí lo hacen, ya que son capaces de generar convección a partir de la propia convección, modificar su medio circundante y, a veces, condicionar para sí mismas dicho entorno. Como sistemas activos pueden condicionar parcialmente su propio desplazamiento, a la vez que se trasladan con el flujo medio en el que están inmersas (Chapell, 1986; Doswell et al., 1996; Maddox et alt, 1979).

Las estructuras convectivas se desplazan según dos componentes básicas que condicionan su trayectoria final en la atmósfera: la traslación y propagación. Se trasladan como lo haría un sistema rígido por el flujo rector o medio atmosférico donde están inmersas y se propagan al ser estructuras activas y auto regenerativas (su microfrente de racha, generado por sus corrientes descendentes, actúa como mecanismo de disparo para desarrollar nueva convección). Estas nuevas células llegan a formar parte del sistema convectivo contribuyendo a la componente de propagación.

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Modelo conceptual de un sistema convectivo con sus dos componentes relacionadas con su desplazamiento: traslación y propagación

Los factores que condicionan a ambas componentes son varios, unos actúan a nivel sinóptico y mesoescalar y otros lo hacen a nivel de la tormenta. Así, la traslación está fuertemente condicionada por el flujo medio del espesor de la tormenta. Como primera aproximación, podemos tomar el viento en 700 hPa o el viento medio entre superficie y 500 hPa como flujo rector de la traslación en la zona donde se desarrolla la convección.

Por el contrario, la traslación está condicionada por diversos factores más complejos de evaluar: el flujo en niveles bajos, el grado y razón de aporte de humedad en capas bajas, zonas de inestabilidad, etc., y a nivel de la tormenta, por su grado o intensidad de regeneración de nuevas células asociadas a la intensidad del microfrente de racha que genera las corrientes descendentes en la zona donde se advecta aire cálido y húmedo. La propagación del sistema está condicionada donde nuevas células convectivas se están desarrollando e incorporando al sistema.

No es fácil anticiparse y diagnosticar ambas componentes, antes de que la convección se forme, sobre todo la propagación. Podemos hacer una aproximación cualitativa a esta problemática si la analizamos, desde el punto de vista cinemático y teniendo en cuenta el viento a 700 hPa, como viento representativo de la componente de traslación o flujo rector, y el flujo en capas bajas como característico y condicionante de la propagación. Analicemos estos campos para la situación considerada.

Traslación según el flujo rector

a.- Viento en 700 hPa, como viento rector de la traslación

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Componentes del viento a las 12 UTC en 700 hPa. Componentes U y V en m/s a la izquierda y derecha, respectivamente. Valores positivos (negativos) de U indican viento del oeste (este). Valores positivos (negativos) de V indican viento del sur (norte).
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Ídem que el caso anterior pero para las 18 UTC. Igual que la figura anterior pero para la hora analizada.

El viento a 700 hPa era del SSE en la zona en cuestión, moderado y con una componente de sur-norte muy marcada que se debilitó algo de 12 a 18 UTC. La traslación de las tormentas tuvo que tener un sentido muy parecido al comentado aquí. Aunque no hemos presentado los vientos en 500 y 300 hPa, tenemos que los vientos eran de la misma dirección y sentido que en 700 hPa pero más intensos. Esto concuerda con los cirros y nubes altas aparentemente observadas en la imagen del TIROS, que se presentó en el número anterior de la RAM (RAM septiembre 2003). Por lo tanto, la traslación de los focos convectivos, ya formados, tuvo que ser tal que se desplazarán desde donde se generaban hacia el norte. Si la zona de inestabilidad estaba en el mar catalano - balear, estos debieron formarse en algún lugar cercano a la costa y desplazarse con componente S hacia las zonas del interior.

b.- Viento en 850 hPa como factor en la propagación

La propagación es más difícil de evaluar a priori pues intervienen varios factores, como se indicó anteriormente, desde los asociados a la propia tormenta hasta otros que actúan a nivel sinóptico y mesoescala.

Cualitativamente, y antes de que se formen las tormentas, podemos aproximar la propagación de una forma grosera al vector opuesto al flujo aéreo en niveles bajos. Tomaremos el viento en 850 hPa como referencia. Las tormentas suelen propagarse hacia el lado de donde viene el flujo alimentador. En nuestra aproximación, la propagación tendría el sentido opuesto al flujo en niveles bajos y, en particular, a 850 hPa.

Cuando combinamos ambas componentes del desplazamiento, traslación y propagación, tenemos que la casuística puede ser muy grande. Normalmente el viento en 700 hPa o el rector suelen ser más intenso que en 850 hPa, y predominar la traslación frente a la propagación, pero otras veces no ocurre esto, basta pensar en la presencia de un chorro en bajos niveles.

Un caso extremo es aquel en que ambos flujos sean intensos y casi paralelos. En este caso, al restarlos tendremos una componente de desplazamiento nula: la estructura convectiva es casi estacionaria. Cuando los vientos mencionados son de la misma dirección y sentido pero exista un flujo en 850 hPa muy intenso (chorro en bajos niveles), aportando aire cálido, húmedo e inestable, entonces tendremos el caso comentado. Este viento hay que restarlo al de 700 hPa, para así obtener la componente aproximada del desplazamiento convectivo.

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Componentes U y V, derecha e izquierda, respectivamente, a las 12 UTC. Unidades, m/s.
Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii
Idem pero a las 18 UTC

La imagen TIROS nos pone de manifiesto que los cirros cumulogénitus se orientaron de sur a norte. Los campos de U y V en 700 hPa así lo confirman, lo mismo que los vientos en niveles medios-altos, no mostrados aquí. Las tormentas se tuvieron que trasladarse, básicamente, de sur a norte con un flujo moderado.

Propagación

El viento en capas bajas fue muy intenso como consecuencia de la perturbación sinóptica y los efectos mesoescalares asociados. Lo más llamativo es que el viento en 850 hPa es del mismo orden que el de 700 hPa, considerado como rector. La dorsal cálida tenía la misma orientación, las zonas de inestabilidad convectiva también apuntaba a la misma zona. No es descabellado pensar que el flujo alimentador en capas bajas fuera tan significativo que continuas estructuras convectivas se iban formando en la zona de alimentación marítimo-costera. Estas estructuras se incorporaban al sistema convectivo principal afectando a las zonas terrestres próximas a la costa. Este hecho no lleva a describir el llamado efecto “tren convectivo”, tan común en las costas mediterráneas y de efectos tan adversos.

El efecto “tren convectivo”

De lo comentado anteriormente, cabe pensar que las estructuras convectivas que afectaron a la costa catalana generaron en su desplazamiento el llamado efecto “tren convectivo” (Doswell et alt., 1996). Ver siguiente figura.

Sobre determinadas zonas de la superficie, un conjunto de diferentes tormentas formadas en otras zonas algo alejadas del lugar, pasa y precipita diferentes células adversas de una forma continuada. El efecto es similar al que genera un tren con sus vagones sobre una vía férrea: para un punto de la vía, pasan constantemente diferentes estructuras o vagones. En el caso del 25 de septiembre de 1962, los focos convectivos adversos pudieron afectar a determinadas zonas de forma casi continua, desplazándose sucesivamente desde el mar hacia la costa y descargando intensas lluvias, dando la impresión de existir una tormenta casi estacionaria en un mismo lugar cuando realmente eran diferentes estructuras.

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Modelo conceptual de efecto “tren convectivo”: un observador en “O” se ve afectado por diferentes y distintas estructuras convectivas adversas. Para él todo ocurre como si fuera la misma. El efecto sería equivalente al de una estructura convectiva estacionaria.

Conclusiones

A la vista de los trabajos anteriores, a la luz de los campos básicos utilizados para la diagnosis de la situación y la imagen única del satélite TIROS, podemos concluir que las inundaciones del 25 de septiembre de 1962 se debieron en gran medida a una concatenación de factores sinópticos, mesoescalares y otros que actuaron a nivel de tormentas que condujeron a la formación y desarrollo de convección profunda, eficiente y explosiva en un entorno inestable y rico en humedad.

El ambiente sinóptico previo a las 12 UTC se caracterizó por la presencia de una potente dorsal sobre Cataluña y el Mediterráneo occidental en diferentes niveles que actuaba como tapadera inhibidora a cualquier desarrollo convectivo, mientras en capas bajas se iba cargando de humedad como consecuencia del flujo cálido y húmedo. Empleando un símil coloquial, el cuadrante NE peninsular y, en particular la zona costera mediterránea, era como una “olla a presión” tapada convenientemente en los momentos anteriores a las lluvias torrenciales.

En horas posteriores, 18 UTC, la potente dorsal se retiró en todos los niveles hacia el este lentamente empujada por un sistemas de vaguadas que progresaban de oeste a este y ondas secundarias que lo hacia de SW a NE. La tapadera atmosférica iba a ser erosionada y suprimida, la inestabilidad convectiva se iba a liberar de forma explosiva.

La presencia de una potente dorsal en su parte oriental en todos los niveles impedía su desplazamiento hacia el este de los sistemas móviles, de forma que el flujo del componente sur en niveles medios-altos que controla básicamente el desplazamiento de las tormentas, se iba a ver compensado en niveles bajos por otro flujo de componente S muy intenso y húmedo. El frente resbaló de sur a norte por el área de Cataluña generando un efecto parecido al llamado “tren convectivo”, pero esta vez de tipo frontal.

El paso de la onda en altura estuvo acompañado de advección cálida en niveles bajos, particularmente significativa en 850 hPa. El posible chorro en bajos niveles pudo jugar un papel decisivo en el mantenimiento del aporte de humedad que alimentaba a las posible estructuras convectivas que se tuvieron que desarrollar en este entorno tan inestable. La posición de una dorsal de temperatura y humedad orientada de sur a norte junto con dicho flujo en capas bajas favoreció el ambiente inestable.

A nivel mesoescalar lo más importante debieron ser los focos convectivos que se formarían en el mar de forma continuada y persistente en un entorno inestable y muy húmedo. Su desplazamiento hacia las zonas costeras y las lluvias adversas que cada foco generaba se tuvo que ver realzado sobre la zona de Barcelona por el efecto “tren convectivo”. Nuevos focos llegaban desde el mar para descargar sobre la misma zona. Desgraciadamente, esto es sólo una hipótesis abalada por los campos derivados, su distribución espacio temporal y las gráficas de precipitación de estudios realizados sobre dicha situación, donde se llegaron a alcanzar registros de 6 mm en un minuto y 212 mm en menos de 3 horas.

Agradecimientos

A Ángel Rivera Pérez, Jefe del Área de Predicción del INM por suministrarnos una colección de fotos relativas a tal evento y que gentilmente nos la ha prestado, una de las cuales se ha utilizado en este estudio. A la Dr. María del Carmen Llasat por su valioso estudio de las inundaciones del 25 de septiembre de 1962.

Referencias

Chappell, C.F., 1986: Quasi-stationary convective events. Mesoscale Meteorology and Forecasting. (Ray, P.S., Ed.), Amer. Meteor. Soc., Boston. 289-310.

Doswell, C.A., Harold E. Brooks and Robert A. Maddox. Flash Flood Forecasting, 1996: An Ingredients-Based Methodology. Weather and Forecasting, 11, 560-581.

Llasat, M.C., 1987, "episodios de lluvias copiosas en Cataluña: génesis, evolución y factores coadyuvantes", Tesis Doctoral, Publicacions de la Universitat de Barcelona, 2, 424-448 pp.

Llasat, M.C., 1991, "Gota Fría", Editorial Boixareu Universitaria, 128-134 pp.

Maddox, C.F. Chappell and L.R. Hoxit, 1979: Synoptic and meso-? aspects of flash flood events. Bull. Amer. Meteor. Soc., 60, 115-123.

Saurí, D., 1997, "L´impacte de les Inundacions a Catalunya Prespectiva Històrica y Situació Recent" en Les Inundacions, Quaderns d´Ecologia Aplicada, 14, 29-30 pp.

Tomás Quevedo, A., 1963, "Causas meteorológicas de las inundaciones del bajo Vallés, Llano de Llobregat y el Maresme." Est. Geogr., 91, 137-146 pp.

Kalnay, E., M. Kanamitsu, R. Kistler, W. Collins, D. Deaven, L. Gandin, M. Iredell, S. Saha, G. White, J. Woollen, Y. Zhu, A. Leetmaa, and B. Reynolds, M. Chelliah, W. Ebisuzaki, W. Higgins, J. Janowiak, K.C. Mo, C. Ropelewski, and J. Wang,Roy Jenne and Dennis Joseph. The NCEP/NCAR 40-Year Reanalysis Project, 1996. Bulletin of the American Meteorological Society: Vol. 77, No. 3, pp. 437–472.

http://ams.allenpress.com/amsonline/?request=get-abstract&issn=1520-0477&volume=077&issue=03&page=0437

En la red

El Episodio del 25 de Septiembre de 1962, María del Carmen Llasat, Grupo GAMA. Universidad de Barcelona.

Aplicación para recuperar campos meteorológicos básicos y derivados “hechos a medida” de situaciones históricas. Leopoldo Álvarez Pérez y Francisco Martín León.

Más sobre movimientos de tormentas y SCM en la Biblioteca de Módulos TEMPOweb del INM.

http://www.inm.es/web/sup/ciencia/divulga/tempoweb/scm/mcm3.htm

Todos los campos básicos y derivados han sido obtenidos de:

NCEP Reanalysis de NOAA-CIRES Climate Diagnostics Center, Boulder, Colorado, USA, de su página Web

http://www.cdc.noaa.gov/

Anexo I

Datos de la situación comentada

Tomados del trabajo de la Dr. María del Carmen Llasat

DATOS DE PLUVIOMETRÍA

Aunque las principales tormentas se registraron durante la noche del día 25, las lluvias, aunque débiles se registraron en diversos puntos de Cataluña durante 3 días.

Día 24.

Primeras lluvias en Tarragona inapreciables.

Día 25.

Durante la mañana sigue la tónica del día anterior. Por la tarde se registran tormentas en todas las estaciones. La precipitación acumulada en 24h fue superior a 60 mm en casi todas las Cuencas Internas de Cataluña, superándose los 200 mm (250 mm en Martorelles) en la parte baja de las cuencas del Besós y del Llobregat (Comarcas del Vallés, del Baix Llobregat y del Barcelonés).

Entre las 14:30 y las 16:00 TMG se registraron las primeras lluvias en el Sur de Cataluña. En el Vallés se registran las lluvias máximas a partir de las 22:00 TMG.

Como se ve en los diagramas del Archivo Meteorológico Municipal de Sabadell (figura 4), la lluvia cayó en su gran mayoría en el transcurso de una hora, llegándose a la intensidad instantánea de 6mm/min. a las 21:51. En Sabadell cayeron 95mm en sólo 44 minutos, lo que da una intensidad media de 2.2 mm/min.

Días 26-27.

Se registran tormentas más débiles y aisladas durante la tarde y la noche del día 26, deja de llover de forma total el día 27.

DAÑOS

Personales

441 muertos, 374 desaparecidos, 213 heridos.

Materiales

Pérdidas evaluadas en 2650 millones de pesetas.

Destrucción total de numerosas viviendas, puentes y otras infraestructuras hidráulicas así como parte de la red viaria y ferroviaria e industrias (sólo en Sabadell 50 fábricas textiles destruidas).

Por ciudades el 90% del total de pérdidas se distribuye entre Sabadell 40%, Terrassa 30% y Rubí 20% aproximadamente, el 10% restante se reparte por la cuenca del Besós y otros lugares puntuales como el Prat de Llobregat.

Casi el 80% de los daños repercutió en la industria y el comercio. En agricultura la valoración de las pérdidas superó los 100 millones de pesetas. Pérdida de cosechas, se arrancó casi todas las cepas justo en época de vendimia. En el valle del Llobregat se perdió más de la mitad de la cosecha.

Cortes

Los suministros básicos de agua y electricidad se cortaron, hubo también cortes de carreteras y de la red ferroviaria.

Anexo II

Carta enviada por el Coronel James B. Jones, oficial del Centro de satélites del Servicio americano al encargado español que la solicito. La entrada de la carta está fechada el 18 de febrero de 1963. No la traducimos y la presentamos tal cual.

Las Inundaciones De Cataluña Del 25 De Septiembre De 1962. Parte Ii

Anexo III

Sobre el modelo de Reanalisis del NCEP/NCAR

El proyecto de reanalisis de 40 años del NCEP/NCAR ha producido los campos analizados de años atrás para soportar ciertos proyectos de investigación. Se ha recuperado todos los datos disponibles de altura, y superficie, de aeronave, satélites, etc.. disponibles en la actualidad de archivos históricos para generarlos.

Se han empleado los métodos más avanzados de asimilación de datos en un modelo numérico para generar campos básicos y derivados a nivel diario. Estos datos están disponibles cuatro veces al día ( a las 00, 06, 12 y 18 UTC) y como promedios diarios en la página del Climate Diagnostics Center. Los análisis están disponibles desde el año 1948 hasta la actualidad.

El modelo empleado para hacer los reanalisis es un modelo global espectral del tipo T62L28, con 28 niveles en la vertical. Su resolución horizontal del orden de 210 km y conforman una parrilla o grid de 144x73 puntos. La resolución es pues relativamente baja si lo comparamos con los modelos actuales operativos que llegan a los 20-40 km.

Se disponen de los siguientes datos:

  • Datos de niveles de presión
  • Datos de superficie
  • Datos de flujo superficial
  • Otros datos de flujo superficial
  • Datos del nivel de la tropopausa
  • Coeficientes del modelo espectral T62

Los niveles de presión disponibles son 17 (hPa): 1000, 925, 850, 700, 600, 500, 400, 300, 250, 200, 150, 100, 70, 50, 30, 20, 10 hPa.

Para mayor información consultar

http://www.cdc.noaa.gov/cdc/data.ncep.reanalysis.html

Abstract resumen

The NCEP and NCAR are cooperating in a project (denoted “reanalysis”) to produce a 40-year record of global analyses of atmospheric fields in support of the needs of the research and climate monitoring communities. This effort involves the recovery of land surface, ship, rawinsonde, pibal, aircraft, satellite, and other data; quality controlling and assimilating these data with a data assimilation system that is kept unchanged over the reanalysis period 1957–96. This eliminates perceived climate jumps associated with changes in the data assimilation system.

The NCEP/NCAR 40-yr reanalysis uses a frozen state-of-the-art global data assimilation system and a database as complete as possible. The data assimilation and the model used are identical to the global system implemented operationally at the NCEP on 11 January 1995, except that the horizontal resolution is T62 (about 210 km). The database has been enhanced with many sources of observations not available in real time for operations, provided by different countries and organizations. The system has been designed with advanced quality control and monitoring components, and can produce 1 mon of reanalysis per day on a Cray YMP/8 supercomputer. Different types of output archives are being created to satisfy different user needs, including a “quick look” CD-ROM (one per year) with six tropospheric and stratospheric fields available twice daily, as well as surface, top-of-the-atmosphere, and isentropic fields. Reanalysis information and selected output is also available on-line via the Internet (http//:nic.fb4.noaa.gov:8000). A special CD-ROM, containing 13 years of selected observed, daily, monthly, and climatological data from the NCEP/NCAR Re-analysis, is included with this issue. Output variables are classified into four classes, depending on the degree to which they are influenced by the observations and/or the model. For example, “C” variables (such as precipitation and surface fluxes) are completely determined by the model during the data assimilation and should be used with caution. Nevertheless, a comparison of these variables with observations and with several climatologies shows that they generally contain considerable useful information. Eight-day forecasts, produced every 5 days, should be useful for predictability studies and for monitoring the quality of the observing systems.

The 40 years of reanalysis (1957–96) should be completed in early 1997. A continuation into the future through an identical Climate Data Assimilation System will allow researchers to reliably compare recent anomalies with those in earlier decades. Since changes in the observing systems will inevitably produce perceived changes in the climate, parallel reanalyses (at least 1 year long) will be generated for the periods immediately after the introduction of new observing systems, such as new types of satellite data.

NCEP plans currently call for an updated reanalysis using a state-of-the-art system every five years or so. The successive reanalyses will be greatly facilitated by the generation of the comprehensive database in the present reanalysis.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 24 Sep 2012 por Francisco Martín León
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