El Niño e impactos en la agricultura global
El posible desarrollo de un fenómeno de El Niño, de moderado a muy fuerte para finales de 2026 e inicios de 2027, ha hecho activar las alarmas en las regiones afectadas directamente por el evento con fuertes precipitaciones y con sequías acusadas que alterarían significativamente la agricultura y la ganadería en mucha partes del mundo.

¿Qué es El Niño?
El Niño es un fenómeno climático natural, en el que las aguas de superficie del océano Pacífico central y oriental sufren un calentamiento anómalo y provocan cambios en las pautas meteorológicas en todo el mundo.
En promedio, ocurre entre cada dos y siete años y suele durar de 9 a 12 meses. Dado que El Niño se puede predecir en muchos casos con meses de antelación, tiene una aparición lenta y sigue un patrón regular, es posible plantear acciones preventivas y preparar respuestas de emergencia con bastante anticipación.
El Niño y la agricultura
Los peligros climáticos provocados por El Niño presentan riesgos elevados para la seguridad alimentaria. Al perturbar los regímenes de precipitaciones y de temperaturas, puede repercutir seriamente en la agricultura y los medios de vida rurales.
Los agricultores, los pastores, los pescadores y otros pequeños productores soportan los efectos más directos e inmediatos de perturbaciones climáticas como la sequía y las inundaciones. Así pues, las acciones preventivas eficaces deben concentrarse en prevenir los daños y la pérdida de cultivos, ganado, tierras productivas, aguas e infraestructura a fin de proteger los alimentos en su origen. Esto no solo salvaguarda el suministro de alimentos locales, sino que también mitiga efectos más amplios en las comunidades, las economías locales y las necesidades de ayuda humanitaria.
He aquí algunas ideas generales de su grado de afectación, en términos generales.
Asia y el Pacífico
En zonas de Asia sudoriental, El Niño suele provocar niveles de precipitaciones inferiores a lo normal, sobre todo durante el momento álgido de la estación monzónica, esto es, de junio a septiembre, en gran parte de Asia meridional. El fenómeno también puede ocasionar un tiempo más seco en algunas islas del Pacífico, amenazando con provocar la escasez de alimentos y agua. Por otra parte, en Asia central este fenómeno suele relacionarse con precipitaciones superiores a la media, las cuales pueden desencadenar inundaciones y corrimientos de tierras, que arrastran las semillas y destruyen los cultivos y el ganado.
África
Por lo general, El Niño ha provocado precipitaciones superiores a la media entre octubre y diciembre en el Cuerno de África. Esto puede causar inundaciones y corrimientos de tierras, que afectan a la agricultura y aumentan el riesgo de enfermedades. Entre julio y septiembre, se registran precipitaciones por debajo de la media en zonas unimodales occidentales de África oriental (Etiopía occidental, Kenya occidental, Sudán y Sudán del Sur). En la mayor parte de África austral, ha habido una disminución de las precipitaciones atribuida a El Niño entre noviembre y marzo de los últimos años, coincidiendo con la campaña agrícola principal. Esto podría afectar a las perspectivas de cosechas y la productividad de la ganadería, agravando la situación en países que afrontan dificultades internas de suministro de alimentos y altos niveles de inseguridad alimentaria. En África occidental y el Sahel, El Niño ha generado históricamente situaciones de precipitaciones por debajo de la media entre julio y septiembre, coincidiendo con la campaña agrícola principal. Esto podría empeorar la situación en países que hacen frente a dificultades internas de suministro de alimentos y aumentan su dependencia de las importaciones ante los elevados precios mundiales de los alimentos.
América Latina y Caribe
En la zona septentrional de América del Sur, El Niño genera precipitaciones por debajo de la media entre junio y mayo. En América central, especialmente en el Corredor Seco, El Niño se asocia con condiciones secas entre junio y diciembre, que afectarían al final de la temporada de primera y el desempeño de la temporada de postrera entre septiembre y diciembre. La temporada de primera constituye la principal campaña del maíz y es la campaña agrícola, en general, en la mayoría de los países de la región.
Más información aquí.
Fuente: FAO
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