Comunicado de prensa de la OMM: aumenta la probabilidad de formación de un episodio de El Niño para final de año

Según el último boletín El Niño/La Niña Hoy de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se prevé que el reciente episodio de La Niña —de intensidad débil— se desvanezca y dé paso a condiciones neutras respecto al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Infografía sobre El Niño y La Niña para febrero de 2026, que muestra un gráfico de barras de probabilidades de eventos y un resumen de las condiciones e impactos del ENOS en español. OMM
Infografía sobre El Niño y La Niña para febrero de 2026, que muestra un gráfico de barras de probabilidades de eventos y un resumen de las condiciones e impactos del ENOS en español. OMM


Posteriormente, esas condiciones podrían evolucionar hasta dar lugar a un episodio de El Niño a finales de este año, un evento que ejercería un efecto de calentamiento.

Mensajes clave

- El actual episodio de La Niña, de intensidad débil, se está desvaneciendo.
Se prevén condiciones neutras hasta julio, esto es, se espera un período sin episodios de El Niño ni La Niña.
- Los modelos abren la puerta a la formación de un episodio de El Niño
- La barrera de predictibilidad de la primavera aumenta la incertidumbre de los pronósticos.
- Las predicciones estacionales ayudan a los sectores sensibles al clima y sustentan las operaciones humanitarias.

¿Qué es El Niño?

El Niño es un fenómeno periódico que produce un calentamiento a gran escala de las aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otras alteraciones en la circulación atmosférica tropical, en particular, cambios en los vientos, la presión y las precipitaciones. Sus efectos en las condiciones meteorológicas y las pautas de precipitación suelen ser opuestos a los de La Niña.

Según los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de la OMM, hay una probabilidad del 60 % de que entre marzo y mayo de 2026 se instauren condiciones neutras respecto al ENOS —ausencia de El Niño y de La Niña—, y esa probabilidad aumenta hasta el 70 % para los meses de abril a junio.

Entre mayo y julio, la probabilidad de que se produzcan condiciones neutras es del 60 %, mientras que la probabilidad de que se forme un episodio de El Niño se incrementa paulatinamente hasta cerca del 40 %.

Sin embargo, los pronósticos a más largo plazo conllevan una mayor incertidumbre. Las predicciones emitidas en esta época del año suelen ser menos fiables a causa de la denominada "barrera de predictibilidad de la primavera" del hemisferio norte, una restricción bien conocida que merma el grado de acierto de las perspectivas de evolución del ENOS.

"En los próximos meses, los expertos de la OMM monitorearán de cerca las condiciones imperantes para suministrar información que fundamente los procesos decisorios. El episodio más reciente de El Niño, ocurrido en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024", explicó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

"Los pronósticos estacionales de El Niño y La Niña ayudan a evitar pérdidas económicas valoradas en millones de dólares y son herramientas esenciales para planificar las actividades de sectores sensibles al clima, como los de la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua. También son una parte fundamental de los conocimientos climáticos que la OMM facilita para respaldar las operaciones humanitarias y las actividades de gestión de riesgos de desastre y, así, salvar vidas", señaló.

Los fenómenos climáticos a gran escala de origen natural, como El Niño y La Niña, ahora se producen en el contexto más amplio del cambio climático antropógeno, que provoca un aumento de las temperaturas mundiales a largo plazo, exacerba los eventos meteorológicos y climáticos extremos y altera la configuración de las temperaturas y las precipitaciones estacionales.

Para brindar una perspectiva climática más completa, la OMM también publica periódicamente boletines sobre el clima estacional mundial. En esas publicaciones se toma en consideración la influencia de los principales modos de variabilidad climática, como la oscilación del Atlántico Norte, el modo anular del sur y el dipolo del océano Índico.

En los boletines también se monitorean las anomalías de las temperaturas en superficie y las precipitaciones a escala mundial y regional y su evolución prevista para la próxima temporada.

Según la edición más reciente del boletín, el planeta experimentará de manera generalizada temperaturas de la superficie terrestre superiores a la media entre marzo y mayo de 2026.

En cuanto a las precipitaciones, los pronósticos para el Pacífico ecuatorial muestran el mantenimiento de las condiciones asociadas a un episodio de La Niña, pero en otras partes del mundo la evolución probable es más variada.

Fuente: OMM

Esta entrada se publicó en Actualidad en 03 Mar 2026 por Francisco Martín León

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