El concepto meteorológico de "temporal"

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Colaboración Francisco Martín Colaboración Francisco Martín 19 Feb 2013 - 12:28 UTC

¿Quién no ha oído hablar de temporal de lluvia y viento, temporal de los oestes, temporal mediterráneo en las zonas marítimas y costeras, o incluso temporal en el Estrecho, entre otros?

El concepto de temporal se ha empleado y se está empleando en situaciones diversas y a veces sin mucho sentido.  Vamos a tratar de aclarar algunos conceptos.

La RAE define al temporal (meteorológico)  bien como “tiempo de lluvia persistente” o como “tempestad” que viene a ser, según la RAE, “tormenta grande, especialmente marina, con vientos de extraordinaria fuerza”, donde en principio, el concepto de tormenta hay que asumirlo  o asociarlo a borrasca de dimensiones amplias.

Otros conceptos de temporal están recogidos en el “Vocabulario de términos meteorológicos y ciencias afines” de Alfonso Ascaso Liria y Manuel Casals Marcén (INM, 1986). Vamos a analizarlos, según dicho libro.

Temporal:

- Viento cuya velocidad está comprendido entre 44 y 50  nudos (fuerza 10 en la escala de Beaufort)

- Lo mismo que tempestad

- Tiempo de lluvia persistente

Temporal de nieve:

- Perturbación meteorológica que da lugar a una fuerte caida de nieve

- Tempestad de nieve levantada por el viento (ventisca alta)

Temporal duro:

- Viento cuya velocidad está comprendida entre 51 y 57 nudos (fuerza 11 en la escala de Beaufort)

Temporal huracanado:

- En la escala de Beaufort, un viento cuya velocidad es igual o superior a los 64 nudos.

Además de estos conceptos generalistas están los asociados a zonas determinadas del mundo, por ejemplo en los EE.UU. y Canadá están los temporales del Nordeste asociados a borrascas frías que llevan viento y nieve al este de Norteamérica. Los temporales del "cuclillo" en Inglaterra, que se dan por fuertes vientos a finales de abril o principios de mayo, etc.

Podríamos seguir, pero hay un elemento meteorológico que parece destacar del resto: en los temporales siempre está el viento presente en capas bajas y de forma destacada por su intensidad y persistencia. Si además, el temporal va, y debe ir,  acompañado de lluvia, nieve, olas, o ..., entonces tendremos un temporal de lluvia, de nieve, marítimo, o .... Por ejemplo, no se habla de temporal de cierzo en el valle del Ebro, aunque vaya acompañado de aire más fresco y la sensación térmica baje.

El viento generalizado y persistente es el fundamento y base del temporal. Si éste transporta o realza otro meteoro es secundario pero importante, y calificaría al temporal. Los temporales los pueden generar borrascas, ciclones,  flujos en capas bajas persistentes e intensos (del esto, oeste, ...), efectos orográficos de cierta entidad, etc.,  y afectar a zonas cercanas o lejanas del sistema "madre". Un temporal no tiene porque estar acompañado de estructuras intensas de niveles medios-altos, pero si es verdad que estás últimas pueden realzar al temporal.  Hay temporales marítimos regionales en la zona del Estrecho de poniente o de levante, o temporal de viento del NE en Canarias, etc.: en ellos además del viento se tiene un oleaje significativo en determinadas situaciones.

No son temporales los efectos muy locales del viento: descendencias de laderas, frentes de racha, otros vientos de origen convectivo, etc.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 19 Feb 2013 por Francisco Martín León
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