El modelo europeo lo tiene claro: septiembre comenzará con mucha actividad en el Atlántico, así afectará a España

El chorro polar se fortalecerá en el Atlántico en los primeros días de septiembre, dirigiendo vaguadas y borrascas hacia Europa. Analizamos los impactos de esta situación en España.
Con el final del mes de agosto, el Ártico empieza poco a poco a enfriarse de nuevo y la atmósfera responde en consecuencia, cambiando progresivamente su dinámica estival por otra que empieza a ser propia del otoño. Esto tiene unas consecuencias en todo el hemisferio, concretamente en España ello ya están siendo evidente y se acentuará durante los próximos días, según las últimas actualizaciones del modelo europeo.
Un chorro polar ondulado que empieza a intensificarse
El chorro polar permanece ondulado y está empezando a fortalecerse lentamente a medida que baja la temperatura en latitudes altas, por lo que seguirán llegando vaguadas, más profundas que en días anteriores. Estas ondas arrastran aire cálido en su flanco delantero, pero también inestable, propenso a generar estructuras convectivas si las condiciones de humedad en superficie son las adecuadas. Tras ellas, la temperatura desciende en todos los niveles, regulando la temperatura como ha sucedido en los últimos días.

Durante buena parte del mes de agosto, una dorsal subtropical muy estable impedía el paso de estas vaguadas. No obstante, el debilitamiento de la cresta y la formación de centros de altas presiones al norte de Europa está facilitando que lleguen a latitudes más bajas. La próxima vaguada significativa llegará este fin de semana y dejará un importante cambio de tiempo, y es probable que a mediados de la próxima semana nos alcance otra más.
Tormentas intensas en varias comunidades y altibajos térmicos
Con este aumento de la actividad en el Atlántico norte, cabe esperar que durante los próximos días se sucedan nuevos episodios de tormentas como el vivido este pasado jueves en zonas de la vertiente mediterránea y noreste peninsular. Estas tormentas podrían ser localmente muy fuertes y organizadas en el interior del este y cuadrante nororiental, donde llegue la humedad procedente de las brisas de un Mediterráneo que en esta época es un caldo.
Por otra parte, en el resto de la península y especialmente en el noroeste, el aire fresco procedente del Atlántico ganará terreno, provocando un nuevo descenso térmico que mantendrá las temperaturas, en promedio, en torno a los valores normales de esta época del año. También se producirán lluvias de carácter moderado en el noroeste y norte como consecuencia de la llegada de algunos frentes debilitados, pudiendo ser persistentes en puntos de Galicia.
¿Cuáles podrían ser los efectos en España? Esto dice el modelo europeo
Con estas depresiones y vaguadas desarrollándose cada vez con más intensidad en el Atlántico, cabe esperar que las condiciones meteorológicas en la península se vean afectadas por este patrón de circulación. Sin embargo, sus consecuencias en nuestra geografía pueden ser muy variadas, destacando especialmente 2 escenarios posibles y que no son excluyentes, pudiendo darse uno a continuación del otro.

El primero contempla un aumento tanto de la severidad como de la extensión de los episodios de inestabilidad asociados a estas vaguadas y depresiones que podrían continuar afectando a la Península. Por otro lado, el segundo consistiría en la llegada de advecciones cálidas de latitudes subtropicales impulsados por estas ondas si quedan ancladas al oeste peninsular. Esto último daría lugar a nuevos episodios de altas temperaturas con advecciones del sur que convendría vigilar, ya que volverían a incrementar significativamente el riesgo de incendios.