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¿Sabes cómo refrescar tu casa sin abusar del aire acondicionado?

Pasado el ecuador del verano el calor ya se ha instalado en nuestros hogares, pero no es necesario abusar del aire acondicionado para bajar su temperatura. Hay trucos que podemos usar para no arruinarnos con la factura de la luz.

Maider Rodríguez Maider Rodríguez 17 Ago 2018 - 09:34 UTC
Los toldos son especialmente necesarios en casas con orientación sur.
Los toldos son especialmente necesarios en casas con orientación sur.

Durante la ola de calor de principios de agosto, las temperaturas rebasaron los 46 grados en el sur peninsular y eso se notó en los contadores de la luz. El 3 de agosto se registró el pico máximo veraniego en demanda de electricidad con un consumo a nivel nacional de 39.997 MW según datos de Red Eléctrica de España. Y es que, el aire acondicionado era necesario incluso durante la noche.

Si queremos ahorrar, un buen sustituto es el ventilador. Puede bajar el termómetro entre 3 y 5 grados, pero cuando la temperatura ambiental pasa de los 30 pierde su efectividad. No obstante, tiene otras ventajas respecto al aire acondicionado como un consumo notablemente inferior. Además, su uso es más saludable ya que no reseca tanto el ambiente afectando en menor medida a nuestras vías respiratorias, los ojos o la piel.

Al margen de este pequeño ahorro, hay algunos trucos que podemos llevar a cabo para bajar la temperatura de nuestro hogar sin hacer uso de la electricidad.

Trucos para refrescar tu casa

Antes de nada, cabe aclarar que la temperatura del aire es la misma al sol que a la sombra, algo que habitualmente se tiende a confundir. Lo que varía es la radiación que recibimos del sol. Esa radiación es precisamente la que hace subir la temperatura de nuestra casa. Por ello, un buen truco es mantener los rayos de sol a raya. Y ¿cómo lo hacemos? Pues utilizando toldos, persianas y cortinas.

Es importante tener la casa cerrada durante el día y ventilada durante la noche. De hecho, podemos hacer ciclos de doce horas. Es aconsejable dejar las ventanas abiertas durante la noche, cuando la temperatura es más baja, pero mejor hacerlo a partir de la medianoche. Podremos ventilar hasta las 10 o las 11 de la mañana, cuando los ciclos de ventilación se intercambian. A partir de ese momento, si no cerramos bien la casa, empezará a subir la temperatura interior de la misma.

Otra medida que podemos llevar a cabo para bajar un par de grados más la temperatura ambiente es fregar el suelo. Lo más importante es no escurrir demasiado la fregona y que el suelo quede ligeramente encharcado. Aumentará la humedad y por tanto la calidad del aire y éste le robará algunos grados al ambiente.

En verano, además, tendemos a comer más alimentos crudos o frescos. Cuanto más utilicemos la cocina, peor. No solo ascenderá la temperatura de la casa, también provocará que el frigorífico y el congelador hagan un sobreesfuerzo, incrementándose así el gasto energético. Reduce igualmente el uso de otros electrodomésticos que puedan subir la temperatura ambiente como la televisión, el horno o incluso la luz.

Y nosotros ¿cómo nos refrescamos?

Si además de bajar la temperatura ambiente queremos bajar la temperatura corporal, hay otros trucos que podemos poner en práctica. ¿Cuáles?

Ducharnos con agua caliente. Aunque el cuerpo lo primero que nos pide es agua fría, no es lo más efectivo. El cuerpo activará una serie de mecanismos para empezar a generar calor. Justo el efecto contrario al que deseamos. Lo mejor es la ducha caliente para que nuestro cuerpo baje la temperatura corporal, aunque con la templada nos podremos conformar.

¿Por qué beben té en el desierto?

Tradicionalmente, el té es una bebida de invierno. No obstante, su consumo es habitual en países como Marruecos o la India. Puede parecer contradictorio, pero lo hacen también para combatir el calor. Es algo similar a lo que sucede con la ducha de agua caliente. Si tomamos una bebida fría, nuestro metabolismo tendrá que trabajar para calentarla y que llegue a una temperatura adecuada a nuestro estómago y la posterior digestión.

Es decir, cuanto más fría sea la bebida, mayor gasto energético. En cambio, con el té caliente lo que conseguiremos será un menor esfuerzo por parte de nuestro cuerpo. Aumentará el sudor, pero conseguiremos un enfriamiento por evaporación. En algunos países africanos, incluso beben la cerveza sin enfriar. Piénsalo antes de pedir una este verano…

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