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Fronteras entre masas de aire: el frente cálido

Las distintas masas de aire no se mezclan y, entre unas y otras, hay una superficie de discontinuidad. Estas zonas de separación son los frentes nubosos. Veamos los tipos y cuáles son sus diferencias.

Fernando Llorente Fernando Llorente 06 Nov 2018 - 12:47 UTC
Frente frío
Vista satelital del frente frío que ayer cruzó la Península de oeste a este. Fuente: EOSDIS Nasa.

Como hemos visto en el artículo anterior, una masa de aire se caracteriza por tener unas condiciones similares de temperatura y de humedad en toda ella, y que a su vez son diferentes a otras masas. Por eso no se mezclan, estando separadas por una superficie de discontinuidad. Cuando esta superficie o frontera se ondula por efecto de la presión ejercida por una masa de aire sobre otra, se forma, lo que en Meteorología se llama frente.

Además de separar dos masas de aire, otra característica suya, es que la superficie de contacto entre ellas es siempre inclinada, debido a que el aire caliente es menos denso que el frío y tiende a elevarse sobre él. Según sus características tenemos tres tipos diferentes de frentes: cálidos, fríos y ocluidos. También podemos considerar a los estacionarios, aunque no todos los meteorólogos los tratan como un frente. Hoy hablaremos del primero.

Frente cálido

Se forma cuando una masa de aire calien­te alcanza a otra de aire más frío. El aire ca­liente asciende sobre el de menor temperatura, que es el sector frío, lo que provoca la condensación y la posterior formación de las nubes.

Las características de estos frentes es tener una pendiente pequeña, avanzar a una velocidad media de unos 30 km/h y tener una altura de nubosidad aproximadamente de siete kilóme­tros.

Las nubes y las precipitaciones se desarrollan a lo largo de la superficie de contacto entre las dos masas de aire. Y entre la aparición de las primeras nu­bes y el comienzo de la precipita­ción pueden pasar de 24 a 48 horas.

¿Qué tiempo nos trae el frente cálido?

La situación atmosférica que provocan estos frentes comienza con la apari­ción de nubes altas, los cirros, que pueden situarse unos 1.000 Km o más por delante del frente. Se inicia la bajada de la presión debido al aire cálido ascendente y a la retirada del aire frío. Progresiva­mente se va nublando el cielo a medida que se acerca la parte más importante de la línea inestable. A los cirros les suceden los cirroestratos, que al irse espesando darán lugar a altoestratos; que según la inestabilidad del frente pueden ir aportando alguna llovizna. La presión continúa descendiendo y el viento va aumentando su velocidad.

Finalmente aparecen los nimboestratos, situados sobre el mismo frente, momento en el que se inicia la precipitación más importante. Es cuando la velocidad del viento alcanza su máxima intensidad y la presión aún sigue en descenso.

También suelen llegar nubes más bajas, estratos, formadas por el aumento de humedad debido a la precipitación; los cuales, con frecuencia, ocultan las nubes más elevadas y forman la niebla frontal, lo que provoca que la visibilidad sea muy reducida.

Debido a que avanzan muy lentamente, este tipo de frentes suelen producir precipitaciones de débiles a moderadas, sobre un área grande de terreno y por un largo período de tiempo. En momentos fríos del final del otoño, o a principios de primavera o en invierno, la precipitación empezará en forma de nieve, que se irá transformando en aguanieve y terminará en forma de lluvia al paso del frente.

Ejemplo de mapa con frentes: cálido (rojo), frío (azul) y ocluido (morado).

Aire cálido estable o inestable

Cuando el frente pasa cesa la caída de presión, el viento amaina y cambia de dirección y las nubes se disipan. El tiempo se estabiliza y adquiere las características de las masas de aire cálido, temperaturas moderadamente altas, mala visibili­dad y escasa nubosidad. A esta parte se la llama sector cáli­do.

Una manera de saber con anterioridad si la masa de aire cálido que se aproxima es estable o no, es observar el tipo de nube que sigue a los cirros. Si son cirroestratos, será estable; por el contrario, si son cirrocúmulos, será inestable. Esta situación suele producirse cuando las temperaturas en los lados opuestos del frente contrastan fuertemente. En estos casos se pueden formar cumulonimbos, con lo cual, la precipitación puede tener un carácter más violento.

Los frentes cálidos se representan en los mapas del tiempo con una línea de color rojo con semicírculos del mismo color situados en la dirección de avance del frente.

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