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¿En qué se diferencian los copos de nieve naturales y artificiales?

Ahora que ya ha empezado la temporada de nevadas en nuestro país, es un buen momento para recordar qué diferencia hay entre los copos de nieve que caen de forma natural del cielo y los que salen de los cañones en las estaciones de esquí. ¡Descúbrelo aquí!

Cañón de nieve
Cañón de nieve en una estación de esquí. Algunas ya los han utilizado con las últimas nevadas.

Se ha hecho de rogar en este otoño, pero el frío ya está aquí. Tras un mes de octubre extraordinariamente cálido en España, las temperaturas se han puesto al día y ya tenemos los valores habituales para esta época. Incluso han vuelto las heladas por la noche.

La llegada de frentes ha aportado la precipitación que faltaba para que acabásemos viendo las primeras nevadas importantes, y ya no solo en cotas altas. Si la previsión sigue así, es posible que a lo largo de la semana nos llevemos otra grata sorpresa y la cota de nieve descienda un poco más que la que hemos tenido el fin de semana.

La nieve tiene algo de magia. Es un tipo de precipitación que se da pocas veces al año, completamente silenciosa y que cambia el paisaje con un color limpio y puro. Lo asociamos al frío, evidentemente, pero también al recreo, ya sea para empezar una guerra de bolas de nieve como para practicar el esquí.

Cómo son los copos según su fabricación

Antes de analizar los cañones de nieve, recordemos cómo se forma un copo de forma natural en el cielo. Una nube está formada por minúsculas partículas de agua en suspensión. Si se dan una condiciones meteorológicas concretas de frío, estas gotitas se pueden convertir en cristales de hielo. Al unirse unos cristales con otros, acaban creando copos que es lo que vemos caer en una nevada.

Aunque mucha gente crea lo contrario, un cañón de nieve fabrica nieve de forma parecida a la que lo hacen las nubes.

Un cañón de nieve crea los copos gracias a agua y aire presurizados. Aunque se hable de nieve artificial, de artificial no tiene nada ya que se crea de forma parecida a la que lo hacen las nubes. Lo único que cambia es que la crea una máquina diseñada por el ser humano. Las minúsculas gotas de agua que salen del cañón, si el aire está muy frío, también cristalizan y llegan a crear pequeños copos.

Nieve natural y artificial
Un copo de nieve natural (izquierda) y uno creado con cañones (derecha). Imagen: NASA

A simple vista no hay diferencia entre los dos tipos de copos, pero sí si los comparamos en un microscopio. Mientras un copo de nieve de una nube tiene forma de cristal, el que sale de los cañones tiene una estructura más redondeada.

¿Los esquiadores notan alguna diferencia?

Para esquiar, ¿es mejor un copo u otro? En realidad, son dos copos completamente naturales, pero los esquiadores más experimentados sí que notarán una diferencia. La nieve de las nubes es más polvo y esto hace que los esquiadores se deslicen algo más lentos. Por este motivo se suele preferir la nieve fabricada por cañones, algo más húmeda y helada, que permite un mejor descenso de los practicantes del esquí.

Es evidente que la fabricación de la nieve con cañones es costosa, pero tiene la ventaja que si hace frío podemos crearla a nuestro antojo. Además, a lo largo de los últimos años las estaciones de esquí están haciendo un esfuerzo para ahorrar costes tanto de electricidad, poniendo placas solares, como de agua, reaprovechándola.

Y es que no hay nada más placentero en invierno que desplazarse silenciosamente encima la nieve con unos esquís disfrutando de los increíbles paisajes de montaña que tenemos.