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Nievegacionistas: disparatada teoría de los que no creen en la nieve

Los "Nievegacionistas" son un grupo de personas que aseguran que ahora la nieve es un invento de un famoso millonario como parte de su plan para dominar el mundo. Te contamos sobre esta teoría de conspiración y cuáles son las pruebas que tienen.

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Según esta teoría, la nieve es un invento para dominar a la población.

Seguro que esta no la has visto venir. Si te gusta leer sobre teorías conspirativas, hoy te contamos sobre una que tiene como protagonistas a la nieve, el fuego y al legendario Bill Gates. Los adeptos se hacen llamar “nievegacionistas” y aseguran que la nieve no es de agua como nos quieren hacer creer, sino que en realidad está formada de “plástico puro”.

Cada vez que alguna tormenta invernal azota alguna región, estas personas salen a demostrar su teoría. La prueba más sólida que tienen es poner en contacto directo a la nieve con el fuego. En los vídeos que suben a las redes sociales se los puede ver usando mecheros, secadores de pelo e incluso hornallas para derretir la nieve, pero solo se observa que las bolas reducen su tamaño o se queman dejando un rastro de color negro.

Así, a partir de estas evidencias registradas en vídeos caseros, los negacionistas de la nieve aseguran que este invento es uno más dentro del plan mundial de “control del clima” llevado a cabo por Bill Gates y un montón de gobiernos, como parte de una agenda global para imponer restricciones gubernamentales a los residentes. Los vídeos son completamente reales, pero lo que ocurre no es ningún plan siniestro, es solo ciencia.

Lo que no sabías de la nieve

La teoría pone en foco que la nieve es falsa por dos motivos: que no se derrite al aplicarle fuego directo y porque se pone negra al quemarla. La primera “evidencia” tiene su explicación en un concepto básico que estudiamos en la escuela: la sublimación. En el lugar que la llama impacta de manera directa, la nieve va de temperaturas muy bajas a muy elevadas, y esto hace que el estado sólido se transforme en estado gaseoso, sin pasar por el líquido.

Pero en estos experimentos puede haber una pequeña parte de la bola de nieve que no recibe la llama directa, pero que recibe calor y logra derretir apenas el hielo. ¿Y por qué no cae ni una sola gota? Porque la nieve es porosa, y la ínfima parte que puede derretirse queda atrapada en el interior del hielo.

Ahora, la aparición de los rastros negros no tiene nada que ver con la nieve, sino con la fuente de calor que se le aplica. “Se está quemando, no se está derritiendo, solo se está volviendo negro, no gotea agua, solo se está quemando y huele a plástico quemado”, dice uno de los textos que acompaña a estos vídeos.

Tanto las marcas como el olor son el resultado de la quema de butano y otras impurezas que se utilizan como combustible de esos encendedores. El butano es un gas incoloro, pero cuando entra en combustión produce hollín que ennegrece las superficies. Ocurre lo mismo si apoyamos una llama sobre cualquier superficie. Además, esa quema también produce un leve olor a petróleo, que es similar al del plástico.

Toda esta teoría puede ser descalificada rápidamente si en vez de aplicarle fuego directo a la bola de nieve, le elevamos lentamente la temperatura. De esta manera, el hielo pasará a estado líquido antes de convertirse en vapor. Por lo tanto, que no se derrita y que quede negra al aplicarle el fuego directo solo demuestra que posiblemente la nieve sea real y que no se trata de una conspiración de los gobiernos, sino de conocidos procesos físicos y químicos.