tiempo.com

5 preguntas (y respuestas) sobre volcanes de los usuarios de Google

El devastador impacto del volcán Cumbre Vieja en La Palma, la poderosísima erupción explosiva del volcán de Tonga en enero y, ahora, el nuevo caso islandés, han mantenido en portada a estos fenómenos naturales de grandísimo impacto. Damos respuesta a algunas dudas clásicas.

El volcán Cumbre Vieja está entre los más activos del mundo. Pese a que sus erupciones no son muy violentas, es el ejemplo perfecto de cómo un volcán, por pequeño que sea, puede tener un impacto inmenso.

A pesar de la curiosidad que despiertan los volcanes en la población, algunas de las preguntas reflejan también un merecido respeto e incluso miedo a estos fenómenos, cuyo alcance e impacto social puede ser muy diverso. Estas son algunas de las preguntas más recurrentes encontradas en Google.

¿Cuál es el volcán más activo del mundo?

Se considera que un volcán es activo cuando ha entrado en erupción al menos una vez durante el holoceno, es decir, en los últimos 10 000 años. Sin embargo, algunos volcanes lo hacen cada pocos años o décadas figurando en la lista de los más activos del mundo. En estas listas aparecen nombres conocidos como el Etna, Stromboli, Pinatubo, Cumbre Vieja o Popocatépetl entre otros. Sin embargo, es el Kilawea, en Hawai, el que ahora mismo se considera el más activo del mundo. Se trata de un volcán en escudo que emergió del mar hace unos 70 000 años y que presenta erupciones muy efusivas pero prolongadas, ya que puede mantenerse en erupción varias décadas seguidas.

¿Qué pasa si se destruye un volcán?

Normalmente tendemos a pensar erroneamente que un volcán es "sólo" la parte visible del mismo, sin embargo, esto es sólo una pequeña fracción de la enorme estructura que atraviesa la corteza. Por tanto, el volcán como tal no se "destruye" mientras las condiciones de presión y temperatura de la cámara magmática permitan que el magma siga aflorando a la superficie.

Los más explosivos, por ejemplo, están constantemente renovando, destruyendo y reconstruyendo la parte superior de su edificio volcánico. Tal es el caso del Krakatoa o de la reciente erupción en Tonga, en enero de este año. Algunos son tan explosivos que en lugar de montañas crean depresiones en el terreno.

¿Cuál ha sido la erupción más destructiva?

La respuesta a esta pregunta depende de si nos fijamos en el periodo histórico o en el prehistórico. Por lo general, las erupciones más violentas que ha presenciado el ser humano en los últimos siglos han sido la del Tambora, en 1816 y responsable del conocido "año sin verano", y la del Santorini, en torno al año 1600 a.C. Ambas alcanzaron el nivel VEI 7 (índice de explosividad volcánica) y arrojaron más de 100 kilómetros cúbicos de piroclastos.


No obstante, en épocas prehistóricas ha habido erupciones mucho mayores, VEI 8, responsables incluso de extinciones y cambios climáticos extremos. La más reciente data de hace 26 000 años, en el lago Taupo y llegó a expulsar más de 1000 kilómetros cúbicos de piroclastos. No obstante, se sospecha que algunas erupciones más antiguas llegaron a expulsar más de 5000 kilómetros cúbicos. Es el caso de la caldera de La Garita, situado actualmente en Colorado, y que produjo una descomunal erupción hace 27 millones de años.

¿Cómo afecta un volcán al medio ambiente?

Precisamente al hilo de las erupciones volcánicas más violentas, es conveniente mencionar la capacidad que tienen de afectar a su entorno. Obviamente, la capacidad destructiva (y constructiva) de un volcán, por pequeño que sea, es extrema en el medio que le rodea, tal y como hemos podido comprobar en La Palma. Sin embargo, las erupciones más violentas no sólo afectan a sus proximidades, sino que pueden llegar a alterar toda La Tierra.

Esto sucede cuando las cenizas y gases son lanzados con mucha fuerza y alcanzan la estratosfera, donde se dispersan y alteran el balance radiativo de la atmósfera, pudiendo cambiar el clima a escala global como sucedió en 1816 tras la erupción del Tambora.

¿Qué pasa si te caes al cráter de un volcán?

Recientemente un turista se precipitó al cráter del Vesubio por ascender en una zona prohibida, resultando herido, y desde entonces esta pregunta se ha popularizado más de lo que cabría esperar. El riesgo de internarse o sufrir un accidente de este tipo en un volcán activo puede exponerte a respirar gases tóxicos o incluso a sufrir quemaduras.

El riesgo principal y más grave es el mismo que puede darse en cualquier otra montaña: las caídas a distinto nivel. En un terreno tan complicado, una caída no sólo pueden provocar lesiones gravísimas, sino también dificultar el rescate y la atención del accidentado. Es importante respetar las medidas de seguridad básicas en una excursión por la montaña y llevar siempre el calzado y equipo adecuado.