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Reventones y tornados: ¿cómo podemos diferenciarlos?

Durante episodios de tormentas como el actual no es la primera vez que surge el debate, y es que para un observador y bajo ciertas condiciones los tornados y los reventones pueden confundirse al parecer fenómenos similares, pero no lo son.

La presencia de un embudo y la conexión entre la nube y el suelo son algunos de los elementos más distintivos de un tornado.

Los reventones, también conocidos como "downburst" en inglés, son un fenómeno que suele estar asociado a tormentas con descendencias muy violentas. Se genera cuando una corriente descendente especialmente rápida llega al suelo, esparciéndose por la superficie y generando un viento racheado que se extiende de forma radial en todas direcciones, similar a cuando vaciamos cubo de agua de golpe contra el suelo.

Normalmente, las tormentas más intensas son las más propensas a generar reventones, aunque no necesariamente tiene que ser una tormenta organizada. Existe un factor que ayuda bastante, y es la presencia de una capa de aire seco, ya sea cerca de la superficie o en niveles medios. Cuando una descendencia con precipitación atraviesa esa capa, la lluvia tiende a evaporarse, favoreciendo el enfriamiento de toda la masa de aire. Ese aire, al ser más frío, también es más denso y por tanto se hunde rápidamente ganando velocidad en su caída hasta el suelo.


Los reventones duran pocos minutos y normalmente generan vientos muy fuertes (>70 km/h). En muchos casos alcanzan velocidades similares a las de un tornado EF-0 (105-137 km/h) o EF-1 (138-178 km/h) en la escala mejorada de Fujita, por lo que los daños pueden ser graves y bastante similares a los de un tornado. Sin embargo, el viento en los reventones es lineal, no hay "remolino". La vegetación es aplastada en la misma dirección y los objetos arrastrados o arrancados siguen una trayectoria recta. Un ejemplo muy evidente lo hemos tenido hace poco en Ourense, donde un reventón generó violentas rachas de viento en la ciudad provocando daños materiales diversos.

Un tornado, en cambio, es algo completamente distinto. En este caso no hablamos de un viento lineal o que se distribuye de forma radial desde un punto de origen, sino de un remolino normalmente visible que en vez de "aplastar" el aire contra el suelo lo que hace es aspirarlo. A su paso, el viento cambia de dirección bruscamente. Es muy habitual encontrar daños caóticos, escombros que no han seguido trayectorias rectas y árboles próximos derribados en direcciones distintas.

En los tornados existe una subdivisión que separa los supercelulares de los no supercelulares o "landspouts". Los primeros están asociados al mesociclón de una supercélula (una tormenta de corriente ascendente en rotación) mientras que los no supercelulares pueden proceder de cualquier formación tormentosa. Aunque no sucede siempre, por lo general los supercelulares generan los vientos más fuertes y suelen tener mayor duración. En la Península Ibérica tenemos ejemplos de ambos tipos. El más reciente, registrado en la provincia de Teruel, es un tornado no supercelular.


En tornados pequeños, como el de Teruel, a veces cuesta encontrar la conexión que tiene con la nube de tormenta lo que puede dar lugar a confusión y pensar que se trata de una tolvanera. Sin embargo la conexión con la nube es la clave para poder distinguir al tornado de cualquier otro tipo de remolino y también un indicador de que, a diferencia de una tolvanera, puede resultar sumamente peligroso por pequeño que sea.

Un tornado puede diferenciarse de una tolvanera o de un reventón por la presencia de un embudo, donde existe una conexión entre la nube y la superficie.

Cabe destacar también que los tornados más fuertes superan en velocidad de viento a cualquier otro fenómeno, incluidos los reventones. Los tornados no supercelulares más intensos pueden alcanzar el grado EF-3 (218-266 km/h), y un gran tornado supercelular puede llegar al EF-5 y generar excepcionalmente vientos en torno a 500 km/h. Por otra parte, los reventones más intensos rara vez alcanzan el grado EF-2 (178-218 km/h). Aún así ya es una velocidad de viento sobradamente huracanada, comparable a la de un tornado promedio, y que puede ocasionar daños muy graves.

Los vórtices de racha, un fenómeno híbrido

En la naturaleza las excepciones y rarezas no nos deben sorprender. Efectivamente, hay casos aún más complicados de distinguir. Los vórtices de racha (conocidos también como "gustnados") se desarrollan a partir de descendencias, frentes de racha o reventones cuando estos, ya sea por el relieve o por un encuentro de corrientes, forman un remolino al nivel del suelo. No son tornados, ya que generalmente no tienen conexión directa con la nube de tormenta y se forman en la zona de descendencias de la misma, aunque a veces se les considera un tipo particular de tornado.

Tampoco son tolvaneras, ya que su formación depende de las tormentas vecinas y las tolvaneras se desarrollan a partir del calentamiento diurno del suelo en días más bien despejados y ajenas a cualquier tormenta. De hecho, la intensidad y tamaño de estos remolinos también supera con creces la de una tolvanera y pueden suponer un peligro. En los casos más extremos pueden provocar daños comparables a los de un tornado EF-2. La mayoría de las veces, para un observador no experimentado o en condiciones de mala visibilidad, un vórtice de racha es difícilmente distinguible de un pequeño tornado.