tiempo.com

Termómetros callejeros en verano: ¡no te fíes de ellos!

Los termómetros callejeros son los grandes protagonistas de los informativos en las jornadas de intenso calor, pero sus mediciones no muestran la temperatura real del aire. Aquí te explicamos por qué.

Aunque sus mediciones resultan muy llamativas en verano, las temperaturas registradas por los termómetros callejeros no son fiables.

El comienzo del mes de julio nos deja el primer episodio destacado de altas temperaturas del verano en España, aunque de momento no podemos hablar de ola de calor, al no cumplirse unos requisitos mínimos relacionados con la duración, extensión y superación de los umbrales en al menos una parte del territorio. Aunque siempre habrá quién discrepe, y más si su referencia es uno de los tantos termómetros callejeros que podemos encontrar en nuestras ciudades.

En los últimos años se ha impuesto una moda entre numerosos medios de comunicación, y es la de acudir al termómetro callejero que marque la temperatura más alta (los más cotizados son los de Sevilla y Córdoba) e informar en directo de valores que rondan los 50 ºC, cuando en absoluto se está registrando esa temperatura. ¿Por qué no son válidos para tomarlos como referencia?

Los materiales y la ubicación no son adecuados para medir la temperatura del aire

Hay dos aspectos a tener en cuenta, y que explican que no tengamos que confiar en los valores que miden estos aparatos. En primer lugar, son metálicos, por lo que acumulan el calor; y también son oscuros, que lo absorbe más. Realmente el sensor de su interior mide la temperatura que hay dentro de estos cubículos metálicos, acristalados y con plásticos.

Además, hay que tener en cuenta que durante muchas horas les da el sol al estar situados en plazas, rotondas y otros espacios en los que apenas hay sombra durante las horas centrales del día, que es cuando se alcanzan las temperaturas más elevadas. En días de lluvia o con cielos cubiertos sí que se pueden acercar más a los valores registrados por estaciones meteorológicas oficiales.

Dependiendo del material y de la ubicación de estos termómetros, las diferencias respecto a estaciones meteorológicas instaladas de forma adecuada pueden irse hasta los 10 ºC, o incluso más en algunos casos. Aunque en el informativo o algún conocido nos diga que estamos a 50 ºC, este valor nunca ha sido medido por una estación meteorológica oficial en España, excepto en algunos observatorios del interior del sureste durante la catastrófica y extraordinaria ola de calor de mediados de julio de 1978.

¿Me puedo fiar de los termómetros de los coches o los que vemos en las farmacias?

El termómetro del coche nos puede dar una temperatura más o menos aproximada, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos. Hay que dejarlo a la sombra, parado durante bastante rato, y a poder ser en un suelo ajardinado. Además, si el coche es de color claro mejor. Tenemos que tener en cuenta otros factores, por ejemplo si al sensor le da el aire al circular a alta velocidad o de si está muy cerca del motor.

Los sensores que vemos cada día en nuestras farmacias tampoco son fiables por los materiales y su ubicación, habitualmente a pleno sol.

En lo que respecta a los termómetros de las farmacias, encontramos los mismos problemas que los termómetros callejeros de los que hablábamos unas líneas atrás. En cambio, el de madera con mercurio de toda la vida puede registrar valores relativamente fiables si está en un lugar resguardado de la luz, aunque hay que vigilar que no tenga al lado una fuente de calor.

Requisitos de la OMM para medir de forma adecuada la temperatura del aire

La Organización Meteorológica Mundial señala que el termómetro debe de estar situado en el interior de una garita de madera, con rejillas de ventilación para que corra el aire en su interior y esté bien ventilada. Además, tiene que estar pintada de blanco y orientada al norte geográfico, a la vez que situarse en torno a metro y medio de altura del suelo, en zonas poco pobladas y en terreno representativo de la región en la que se encuentre.