Un recién asteroide descubierto pasará a una distancia equivalente a un cuarto de la distancia que nos separa de la Luna
El asteroide 2026JH2 pasará cerca de la Tierra a una distancia de tan solo 90.000 kilómetros la próxima semana. Tiene masa suficiente para arrasar una ciudad, pero las simulaciones sugieren que no hay posibilidad de impacto durante al menos el próximo siglo.

Un asteroide con el potencial de destruir una ciudad pasará cerca de la Tierra la próxima semana. El asteroide 2026JH2 , como lo ha denominado la comunidad astronómica, pasará a una distancia estimada de 90.917 kilómetros, apenas una cuarta parte de la distancia que nos separa de la Luna.
Un asteroide recientemente descubierto
Los astrónomos lo han denominado 2026 JH2 y realizará un acercamiento extraordinario a la Tierra, rozando nuestro planeta a tan solo 0,00064 unidades astronómicas. Esta proximidad subraya la necesidad crucial de realizar grandes inversiones en sistemas de defensa planetaria mejorados y en sistemas avanzados de vigilancia del espacio profundo.
Identificado apenas unos días antes de su máximo acercamiento, el espectacular sobrevuelo de 2026 JH2 pone al descubierto los aterradores puntos ciegos que siguen afectando a la vigilancia astronómica mundial. Si bien este asteroide en particular no representa una amenaza de colisión, su repentina aparición subraya la vulnerabilidad existencial de la civilización humana ante los impactos cósmicos.
Para poner esta distancia astronómica en perspectiva, la Luna orbita la Tierra a una distancia media de unos 384.000 kilómetros. Esto sitúa al asteroide dentro de la órbita lunar, siguiendo una trayectoria inquietantemente cercana en términos cosmológicos.
Durante su máximo acercamiento, se prevé que el asteroide alcance una magnitud visual de 11,5. Este nivel de brillo garantiza que será completamente visible para astrónomos aficionados y entusiastas equipados con telescopios domésticos modestos. El evento ofrece a la comunidad científica una oportunidad excepcional y muy valiosa para recopilar datos ópticos y de radar de alta resolución sobre la composición, la velocidad de rotación y la integridad estructural de un Objeto Cercano a la Tierra (NEO), sin el coste exorbitante de lanzar una sonda espacial.
La tardía detección de 2026 JH2 es consecuencia directa de su geometría orbital. Los objetos que se aproximan a la Tierra desde la dirección del Sol suelen quedar oscurecidos por el intenso resplandor solar, lo que los hace prácticamente invisibles para los telescopios ópticos terrestres hasta que ya han pasado o están justo frente a nosotros. Esta vulnerabilidad específica es lo que los expertos en defensa planetaria denominan el "punto ciego" del sistema solar interior.
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored