“Máquinas” para cambiar el tiempo y el clima: la geoingeniería

La geoingeniería vuelve a estar de moda para atajar los problemas de un planeta que se calienta por el efecto de los gases invernadero, GEI. Muchas personas creen que es la solución para modifica el tiempo y el clima.

Francisco Martín León Francisco Martín León 18 Sep 2019 - 03:00 UTC
Diferentes métodos de geoingenería en la Tierra. Climate Central

Algunos le ven ventajas, otros muchos inconvenientes. Unos creen que es un elemento todavía de laboratorio y otros que ya se podrían aplicar algunas técnicas. En cualquier caso hay que tener mucho cuidado con la geoingeniería moderna.

Descartados hace una década como exagerados y peligrosos, los esquemas para reducir y mitigar el calentamiento global mediante la ingeniería del tiempo y clima han pasado desde los márgenes de los debates políticos hacia el centro del escenario climático y social.

Atajando el verdadero problema: el Plan A

El "Plan A" sigue abordando el problema en su origen: reducir y eliminar los GEI y hacer un planeta más “verde”. Pero el principal organismo de ciencia climática de la ONU ha dejado en claro que reducir la contaminación por carbono no será suficiente para evitar que la Tierra se sobrecaliente. La inercia del sistema climático es un hecho y los GEI siguen aumentando.

Eso ha abierto la puerta a una gran cantidad de esquemas de geoingeniería, y a un conjunto de pautas globales de la industria, actualmente en revisión, que podrían ayudar a mitigar los problemas.

Plan “B”

Aquí hay un conjunto de soluciones de geoingeniería, "Plan B", sus posibles ventajas y sus inconvenientes.

Captura directa de CO2

Los experimentos han demostrado que es posible aspirar dióxido de carbono que calienta el planeta directamente del aire, convertirlo en pastillas de combustible o almacenarlo bajo tierra.

Una compañía canadiense respaldada por el cofundador de Microsoft, Bill Gates, lanzó una instalación piloto en Canadá en 2015, y otra compañía presentó una en Islandia el año pasado.
Inconvenientes: La tecnología actualmente es prohibitivamente costosa y puede llevar décadas operar a escala.

Forestación

La plantación extensiva de árboles podría reducir significativamente la concentración de CO2 en la atmósfera, que actualmente representa más de 410 partes por millón, 40 por ciento más que hace 150 años.

Inconvenientes: incluso si la deforestación pudiera revertirse (más de 100,000 kilómetros cuadrados de bosques tropicales han desaparecido cada año desde 2013), el número de árboles necesarios para reducir las emisiones de CO2 chocaría con los cultivos de alimentos y biocombustibles, en un mundo donde la población aumenta constantemente.

BECCS

La bioenergía con captura y almacenamiento del carbono (Bioenergy with carbon capture and storage, BECCS) combina un proceso natural con uno de alta tecnología.

El primer paso es plantar semillas de colza, caña de azúcar, maíz o biocombustibles de "segunda generación", como el pasto de pasto, que extraen CO2 del aire mientras crecen. El segundo paso es quemar las plantas cosechadas para obtener energía para secuestrar el CO2 producido.

En teoría, el resultado es menos CO2 en la atmósfera que cuando comenzó el proceso. Prácticamente todos los modelos de cambio climático que proyectan un futuro coherente con los objetivos de temperatura del Acuerdo de París asumen un papel clave para BECCS.

Inconvenientes: Los estudios calculan que hasta dos veces el área de la India debería ser usada por los biocombustibles, lo que pone a BECCS en conflicto con los cultivos alimentarios.

Fertilización oceánica

Las plantas oceánicas microscópicas llamadas fitoplancton engullen CO2 y lo arrastran al fondo del océano cuando mueren. El tamaño de su colonia está limitado por la falta de hierro natural, pero los experimentos han demostrado que sembrar el océano con polvo de sulfato de hierro crea grandes zonas de cultivo de fitoplancton.

Inconvenientes: Los científicos se preocupan por los impactos no deseados. Las extinciones de plancton, por ejemplo, consumen oxígeno, lo que podría crear "zonas muertas" masivas en los océanos, algo que ya está en aumento.

Meteorización mejorada

La meteorización natural de las rocas elimina aproximadamente mil millones de toneladas de CO2 de la atmósfera cada año, aproximadamente el dos por ciento de las emisiones totales de CO2 producidas por el hombre.

Extender una forma en polvo de un silicato de hierro verdoso llamado olivino en ciertos paisajes puede imitar ese proceso, según han demostrado los experimentos.

Inconvenientes: Sería costoso extraer y triturar suficiente olivina para marcar la diferencia.

Biochar

El biochar es carbón vegetal producido al calentar los desechos de las plantas (paja de arroz, cáscaras de maní, trozos de madera) durante largos períodos en condiciones de bajo oxígeno. Puede almacenar CO2 durante largos períodos y también enriquecer el suelo.

Inconvenientes: El mundo científico aún está pendiente de la rapidez con la que este método podría ampliarse y de la estabilidad del biochar utilizado como fertilizante.

Gestión de la radiación solar

A diferencia de otras estrategias, el manejo de la radiación solar no apunta al CO2. El objetivo es simple: evitar que algunos de los rayos del sol golpen la superficie del planeta, obligándolos a regresar al espacio.

Una idea es inyectar o rociar pequeñas partículas reflectantes en la estratosfera, posiblemente con globos, aviones o tubos gigantes.

La naturaleza a veces hace lo mismo: los escombros de la erupción de 1991 del Monte Pinatubo en Filipinas redujeron la temperatura promedio de la superficie del planeta durante un año o dos después.

Los científicos también han calculado formas de alterar las nubes que podrían ayudar a combatir el calor.

Inconvenientes: Incluso si funciona según lo previsto, el manejo de la radiación solar no haría nada para reducir el CO2 atmosférico, lo que hace que los océanos sean demasiado ácidos. También existe el peligro de consecuencias negativas, incluidos los cambios en los patrones de lluvia y lo que los científicos llaman "choque de terminación", con un calentamiento repentino si el sistema fallara.

Cuidado con hacer pruebas de geoingeniería a gran escala sin analizar y medir los efectos secundarios o inconvenientes. Podrían ser peores de lo esperado y no ser eficaces.

Esta entrada se publicó en Actualidad y está etiquetada con geoingienería, Modificación del tiempo y clima, modificación clima, modificación tiempo, en 18 Sep 2019 por Francisco Martín León
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