Entrevista del mes: Javier Bezos, miembro de la Fundéu

La Fundación del Español Urgente —Fundéu BBVA— es una institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación

Colaboraciones de la RAM Colaboraciones de la RAM 07 May 2019 - 02:00 UTC
Entrevista del mes: Javier Bezos, miembro de la Fundéu
Entrevista del mes: Javier Bezos, miembro de la Fundéu
¿Podrías contar a nuestros lectores cuándo surgió la Fundéu y cuál es su cometido?


Nació el año 2005, hace ya 14 años, con el propósito de servir de ayuda para el uso del español en los medios de comunicación. Su origen lo tenemos en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe, que se convirtió con el apoyo del banco BBVA y de la Real Academia Española en la actual Fundación del Español Urgente. Desde entonces, nos hemos mantenido fiel a la idea original de ayudar a los periodistas para expresarse con precisión y del modo que el mensaje pueda llegar lo mejor posible a sus receptores, ya sea en la prensa escrita, en radio o en televisión. Y ahora, por supuesto, por Internet, incluyendo las redes sociales.

La Fundéu (Fundación del Español Urgente) cuenta con el respaldo del BBVA y la colaboración de la Agencia EFE.
¿Es significativo el número de dudas lingüísticas que os llegan en torno al lenguaje meteorológico?


Relativamente poco, pero hay que tener en cuenta que lo más habitual no es preguntar por dudas relacionadas con materias específicas, sino sobre ortografía o gramática en general. Si tuviera que seleccionar una materia con palabras por las que se pregunta mucho, tal vez sería la medicina. En ciencias físicas las dudas proceden más de escritura de símbolos o unidades. Por ejemplo, las preguntas sobre los grados de temperatura eran tan habituales que decidimos publicar una recomendación específica.
Ocasionalmente, algún término más técnico acaba empleándose en los medios, y entonces sí nos entran algunas consultas, no solo sobre el significado, sino también sobre la posible corrección de su uso. Eso ocurrió con engelante, sobre la que acabamos publicando una recomendación. La duda surgía porque no estaba en el diccionario académico y existe la creencia equivocada de que lo que no está recogido no se puede usar. Pero forma parte de la terminología meteorológica y por tanto no hay problema con ella.

Ola de frío: 13 claves de redacción

Entre las recomendaciones de la Fundéu encontramos algunas publicadas cuando el tiempo es noticia. El 9 de enero de 2019 ofrecieron las siguientes 13 claves de redacción –particularmente dirigidas a los medios de comunicación– al hilo de la ola de frío que se anunciaba en aquellas fechas:

1. Diez grados bajo cero o menos diez grados, pero no menos diez grados bajo cero
Para indicar una temperatura por debajo de los cero grados, pueden emplearse las expresiones menos x grados o x grados bajo cero, pero no la mezcla de ambas: menos x grados bajo cero, que resulta redundante.
2. Cómo escribir los grados

Para expresar temperaturas en grados Celsius (que fuera de contextos técnicos suelen denominarse grados centígrados o simplemente grados), lo adecuado es utilizar el símbolo °C, que consiste en un pequeño círculo seguido sin espacio de la letra C, y dejar un espacio entre la cifra y el símbolo: 23 °C. En escritos no especializados se usa en ocasiones solo el círculo y en tal caso se escribe pegado al número: 23°.
3. Bajar de, no bajar por debajo de

En las informaciones meteorológicas es frecuente encontrar frases como «las temperaturas bajarán por debajo de los cero grados». Dado que bajar significa ‘ir desde un lugar a otro que esté más bajo’ y la preposición de ya indica, precisamente, el lugar o referencia con respecto a la cual se baja, es más corto y sencillo decir «las temperaturas bajarán de los cero grados».
4. El frío es polar solo si viene de los polos

Aunque está muy extendido el uso de la palabra
polar para aludir a algo muy frío, en realidad el frío polar es aquel que viene de los polos. Hay olas de frío polar (causadas por el aire que viene de los polos), pero otras son, por ejemplo, de frío siberiano.
5. Afecciones por nevada no significa ‘afectado por la nevada’

Afecciones por nevada en carretera no significa que las nevadas están afectando a las carreteras, lo que podría expresarse con otras fórmulas como incidencias por nevadas. En frases como «La AEMET ha alertado de posibles afecciones por nevadas en carreteras», lo adecuado es sustituir afecciones por otras palabras como incidencias, afectaciones, problemas…
6. Quitanieves, no quitanieve

La voz quitanieves, acabada en ese, y no quitanieve, es la apropiada para referirse a la máquina que retira la nieve de las carreteras.
7. Precipitar no equivale a llover ni a nevar

El sustantivo precipitación significa ‘agua procedente de la atmósfera, y que en forma sólida o líquida se deposita sobre la superficie de la tierra’, esto es, equivale a lluvia o nieve; pero ni el Diccionario académico ni ningún diccionario de uso registran el verbo precipitar como sinónimo de llover o de nevar. Así, no resultan adecuadas frases como «La lluvia precipitará desde primera hora de la mañana», que habría sido preferible formular como «Habrá precipitaciones desde primera hora…» o mejor «Hoy lloverá…», «Hoy nevará…», «Hoy nevará y lloverá…», según el caso.
8. Engelante, palabra correcta

La palabra engelante, empleada en la terminología meteorológica para ciertas formaciones de hielo, es válida. Las lluvias y las nieblas engelantes tienen gotas por debajo de los 0 °C, aunque aún líquidas (técnicamente se dice que están subfundidas), que se congelan en contacto con los objetos y los cubren de un depósito de hielo.
9. Glaciar y glacial no significan lo mismo

Glacial es un adjetivo que significa ‘helado’, mientras que glaciar se aplica a las masas de hielo que se forman en las laderas de las montañas y se deslizan lentamente. De modo que el frío puede ser glacial, pero no glaciar.
10. Frío y hielo, no frío e hielo

La conjunción y toma la forma e ante palabras que empiezan por el sonido /i/ («chinos e indios»…). En cambio, se mantiene cuando la siguiente palabra comienza por diptongo: frío y hielo, no frío e hielo.
11. Masa de aire frío, mejor que masa de aire fría

Masa de aire frío, y no masa de aire fría, es la concordancia adecuada para referirse a este fenómeno asociado a ciertos frentes que provocan significativos descensos en las temperaturas.
12. Térmico y termal, diferencias

El adjetivo térmico alude en general al calor o la temperatura y más específicamente a lo que ‘conserva la temperatura’, mientras que termal es lo relativo a las termas o baños de aguas calientes. Por eso, la ropa diseñada para proteger del frío es ropa térmica y no termal, como se ve a veces por influencia del inglés donde emplean la voz thermal con ese significado (thermal clothes).
13. Aterido ya implica frío

El verbo aterir significa, como señala el Diccionario académico, ‘pasmar de frío’, por lo que la expresión estar aterido de frío es redundante.

Sigue estando bastante extendida la confusión entre el tiempo y el clima. Los profesionales aficionados a la Meteorología tenemos que estar frecuentemente precisando el asunto, cuando vemos, por ejemplo, referencias a las condiciones climáticas o climatológicas en lugar de meteorológicas, como suele ser preceptivo, ¿qué tiene que decir la Fundéu al respecto y por qué crees que es tan frecuente ese equívoco?


Es que la distinción no parece que sea tan simple de entender, y no hay más que ver con qué facilidad se dice y se asume como algo lógico eso que dicen algunos a veces de que «dónde está el calentamiento global con la nevada que ha caído». En la Fundéu tenemos una recomendación sobre estas distinciones, en la que vamos más allá al precisar que lo realmente adecuado para hablar de lo relacionado con el clima es climático, más que climatológico. Es decir, se dice, y se dice bien, cambio climático, mejor que cambio climatológico. Curiosamente, con meteorología no existe esta distinción y se usa la misma palabra para la disciplina y para lo relacionado con el tiempo.
Recomendación de la Fundéu (Tiempo no es lo mismo que meteorología o climatología): https://www.fundeu.es/recomend...

Javier Bezos (a la derecha) durante una intervención en el programa “La mañana” de RNE, resolviendo dudas lingüísticas.
Uno de los errores más frecuentes es el expresar “metereorología” en lugar de meteorología. Algunos meteorólogos piensan que es una batalla perdida, ya que el error se sigue cometiendo. ¿Desde la Fundéu habéis incidido en el tema? ¿Qué se puede hacer para corregirlo?


Bueno, fíjate que hoy decimos murciélago en lugar de murciégalo, que es lo que debería haber sido. La forma originaria se ha perdido hasta tal punto que hoy incluso se considera un vulgarismo. Pero, realmente no es el mismo caso que meteorología y tal vez la solución pase por recordar qué es un meteoro en este campo del tiempo atmosférico, es decir, más allá de la asociación que hace mucha gente con los meteoritos, con los objetos que caen del espacio. Los franceses aquí lo tienen más fácil, por el acortamiento de météo, que usan tan a menudo, y que se ha intentado importar en alguna ocasión, sin mucho éxito.

¿Cómo se valora desde la Fundéu el uso de la expresión “ciclogénesis explosiva? ¿Por qué ha calado tanto en los medios?


Hay que reconocer que sonora es, así que no es de extrañar que los medios, ávidos de atraer la atención del lector, la hayan adoptado con tanto entusiasmo. No estoy tan seguro de que los lectores la entiendan, pero por otra parte no hay que olvidar que la terminología científica y técnica puede llegar a entrar en la lengua general. Seguramente, si decimos que pasa un frente frío cualquiera más o menos lo entiende. Y nada impide que pase lo mismo con ciclogénesis explosiva, aunque me parece más dudoso.

Otras de las expresiones que suele saltar rápido a los medios son las olas de frío y de calor ¿cuál es la recomendación sobre el uso apropiado de ambas?
No hay mucho que decir aquí. Creo que se entienden bien y todo dependerá de que se aplique realmente a olas.

El 27 de febrero de 2018 la Fundéu publicó esta recomendación sobre la palabra “engelante”, dando validez al uso de este término meteorológico, de uso extendido entre los profesionales de la Meteorología.
¿Temperaturas bajas o frías? La expresión “temperatura fría está muy extendida”, ¿es correcta?


Tampoco me preocuparía mucho por esto, que me parece secundario. Por otra parte, se habla de precios caros o velocidades lentas con normalidad, así que no creo que sea censurable decir temperatura fría en un momento dado si resultara claro.

¿Cómo es el modus operandi de la Fundéu cuando se detecta un uso abusivo o inapropiado de alguna palabra o expresión meteorológica?


Ante todo, informarnos. Ser lingüistas no nos otorga de modo automático un pleno conocimiento del mundo. La terminología es una disciplina amplia que necesita especialistas en diversas materias, así que preguntamos a AEMET si hay algo que no tenemos claro. Y siempre nos han atendido muy bien y sus aclaraciones nos has resultado útiles. También tenemos diccionarios especializados, y con todo eso debatimos qué proponemos o cómo enfocar la recomendación que publicamos en nuestro sitio.

El uso de anglicismos es bastante común en ciencia, en particular en Meteorología. ¿Es la Fundéu partidaria de mantener esa nomenclatura original o de sustituirla por términos equivalentes en español?


Esto está relacionado con la terminología, cuyo propósito es distinto del de la lexicografía de la lengua general. Mientras que los diccionarios como el de la Real Academia buscan recoger los usos, la terminología busca establecerlos. Es importante que sea así para la precisión de la comunicación científica, no solo dentro de una determinada lengua, sino solo también entre lenguas. Eso significa que se ha de buscar cierta coherencia entre los términos empleados en diferentes lenguas. No digo usar una palabra inglesa, por supuesto, pero si se pueden crear voces parecidas en varias lenguas sin que por ello se vulneren sus normas, mejor.

En el Diccionario de la Real Academia Española muchas de las definiciones de términos meteorológicos no son del todo correctas y necesitarían ser revisadas. Desde la AEMET, con el apoyo de la Fundéu, y desde la AME (Asociación Meteorológica Española) se han hecho algunos intentos para que la RAE introduzca cambios en la terminología, pero de momento no han prosperado, ¿cómo crees que se podría llevar a cabo esa tarea tan necesaria?


Claro, aquí lo que ocurre es que el diccionario no es, en principio, un diccionario terminológico, pero en el momento en que incluye una palabra debería dar una definición precisa, aunque también se pueda seguir dando la popular. Además, el proceso de elaboración del diccionario es muy lento, porque hay que consultar previamente a todas las academias de la lengua. Es posible que las posibles aportaciones sí se estén considerando, pero que todavía estén el proceso.

Recomendaciones que publicó la Fundéu el 23 de marzo de 2015, con motivo de la celebración del Día Meteorológico Mundial de ese año:
https://www.fundeu.es/recomendacion/dia-meteorologico-mundial-claves-para-una-buena-redaccion-1297/

¿Hay alguna consulta que os haya llegado de forma recurrente sobre alguna cuestión de lenguaje meteorológico, distinta a la que te hemos ido planteando en la entrevista?


No es exactamente una duda, sino un giro que hemos observado con frecuencia, que es decir algo como menos cinco grados bajo cero. Bueno, hoy manejamos los números negativos con más soltura que hace un siglo, y prueba de ello es que en muchos ascensores no tenemos ya un botón para el sótano primero, sino para la planta −1, pero parece que no siempre se cuadran bien del todo. El paso de los grado bajos cero, que es lo único que se decía antiguamente, a los valores negativos no se ha llegado a asimilar por completo.

NOTA DE LA RAM: Agradecemos a Jesús Bezos su colaboración en la revista, y le felicitamos por la importante labor llevada a cabo por la Fundéu.

José Miguel Viñas
Esta entrada se publicó en Entrevistas y está etiquetada con Fundéu-BBVA, Redacción, Entrevista, en 07 May 2019 por Francisco Martín León
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