Diez años de Sol

La semana pasada, el satélite Proba-2 de la ESA cumplió diez años de operaciones en órbita alrededor de la Tierra

Francisco Martín León Francisco Martín León 15 Nov 2019 - 00:00 UTC
El Sol visto por Proba-2 de la ESA

Desde su lanzamiento el 2 de noviembre de 2009, Proba-2 (Proyecto de Autonomía a Bordo por sus siglas en inglés) ha estudiado las particularidades del Sol y su relación con nuestro planeta, tomando imágenes y observando nuestra estrella anfitriona, e investigando cómo causa todo tipo de fenómenos cósmicos complejos, desde erupciones y fulguraciones solares hasta efectos en la meteorología espacial cerca de la Tierra.

Esta imagen muestra diez vistas del Sol capturadas por Proba-2 desde su lanzamiento y procesadas para destacar su atmósfera extendida: la parte de la atmósfera visible alrededor del disco principal de nuestra estrella.

Caracterizar esta parte del Sol constituye un elemento clave de las observaciones científicas de Proba-2. La actividad solar está fuertemente asociada a la meteorología espacial que experimentamos cerca de la Tierra. Entender mejor el comportamiento del Sol —y cómo cambia a lo largo del tiempo, incluidos los fenómenos que podrían ser previsibles— es crucial en nuestros esfuerzos para prepararnos frente a eventos meteorológicos capaces de provocar daños a los sistemas de comunicación tanto en el espacio como en la Tierra.

La actividad del Sol presenta un ciclo de unos once años, con la presencia y la potencia de fenómenos como fulguraciones, eyecciones de masa coronal, oscuros “agujeros coronales” y brillantes “regiones activas” que fluctúan. Estas imágenes se capturaron con el instrumento del ultravioleta extremo de Proba-2 SWAP (Observación Solar utilizando detectores APS y procesamiento de imagen) y muestran una instantánea del Sol en enero o febrero de cada año desde 2010 hasta 2019 (la fotografía más antigua es la superior izquierda y la más reciente, la inferior derecha). Así, este mosaico da cuenta, claramente y con todo detalle, de la variabilidad de la atmósfera solar, mostrando cómo este ciclo afecta al Sol. Nuestra estrella comienza con una fase de baja actividad (mínima actividad: imagen superior izquierda) en 2010; después entra en una fase de actividad creciente hasta llegar al máximo en 2014 (máxima actividad: imagen superior derecha). Por último, nuevamente se va calmando hasta entrar en una fase de baja actividad en 2019 (nuevo mínimo: imagen inferior derecha).

Como sugiere su nombre, Proba-2 es el segundo satélite lanzado dentro del Proyecto de Autonomía a Bordo de la ESA: una serie de pequeñas misiones de bajo coste que están probando en el espacio una gran variedad de tecnologías avanzadas. Estas misiones nos van a ayudar a comprender y desarrollar ámbitos tan dispares como el cartografiado de la vegetación o la observación autónoma de la Tierra. Futuros miembros de la familia Proba también serán capaces de crear eclipses artificiales al hacer volar dos satélites en formación para bloquear el disco del Sol durante horas, de modo que los científicos puedan observar con mayor facilidad regiones más tenues, que normalmente no pueden verse.

Por el momento, Proba-2 seguirá vigilando el Sol, incluido un evento inminente: la cámara SWAP del satélite observará hoy el tránsito de Mercurio por delante del Sol, algo que solo sucede unas trece veces por siglo y que no volverá a ocurrir hasta 2032.

Las distintas fotografías que conforman esta imagen fueron capturadas los días 20 de febrero de 2010, 1 de febrero de 2011, 20 de enero de 2012, 5 de febrero de 2013 y 28 de enero de 2014 (fila superior, de izquierda a derecha), y los días 19 de enero de 2015, 5 de febrero de 2016, 22 de enero de 2017, 2 de febrero de 2018 y 1 de febrero de 2019 (fila inferior, de izquierda a derecha).

ESA www.esa.int

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