Una aurora en Urano

 

Las auroras, también denominadas luces polares, son una rareza meteorológica relativamente común en nuestro planeta, aunque también se han detectado en muchos otros del Sistema Solar.

 


 

Para celebrar el primer día de la 15.ª Semana Europea de la Meteorología Espacial, esta imagen del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA nos muestra un espectacular fenómeno meteorológico en los confines del Sistema Solar: una aurora en Urano.

En la Tierra, las auroras boreales y australes presentan velos luminosos y brillantes ondulaciones que tiñen el cielo de llamativas tonalidades verdosas e incluso de rojo, azul o violeta. Este llamativo efecto se debe a corrientes de partículas energéticas que chocan con las capas superiores de la atmósfera terrestre a una altitud de hasta varios cientos de kilómetros, interactuando con los átomos y moléculas presentes, sobre todo de oxígeno e hidrógeno. Así, emiten fotones a longitudes de onda específicas de la luz visible, en colores verde y rojo en el caso del oxígeno, y azul y violeta en el del nitrógeno, llenando el cielo con el inquietante brillo de las auroras.

Hubble ha observado auroras en Urano en varias ocasiones: en 2011, al capturar por primera vez este fenómeno cerca de la Tierra, y nuevamente en 2012 y 2014, cuando recopiló datos adicionales más allá de la luz visible.

Al apuntar con el ojo ultravioleta de Hubble hacia Urano dos veces en el mismo mes, del 1 al 5 y del 22 al 24 de noviembre de 2014, los científicos fueron capaces de determinar que las auroras del planeta rotan con este. Las observaciones también contribuyeron a localizar los polos magnéticos de Urano y permitieron a los científicos seguir la pista a dos choques interplanetarios a través del Sistema Solar. Los choques eran consecuencia de dos potentes emisiones solares de material que arrastró el viento solar: un flujo continuo de partículas cargadas emanadas de forma constante por nuestra estrella y que provocaron las auroras más intensas jamás vistas en Urano.

Esta imagen muestra las auroras como tenues manchas blancas sobre el disco azulado del planeta, y combina observaciones en el espectro óptico y ultravioleta de Hubble con datos de archivo de la sonda Voyager 2 de la NASA. Esta sonda fue la primera y única que ha visitado los planetas más alejados del Sistema Solar; pasó junto a Urano en enero de 1986 y junto a Neptuno en agosto de 1989. Estos planetas helados no han vuelto a recibir nave alguna. La NASA y la ESA están estudiando la posibilidad de una misión conjunta a estos dos gigantes helados para estudiar el papel que desempeñan en nuestro sistema planetario.

La Semana Europea de la Meteorología Espacial tiene lugar del 5 al 9 de noviembre de 2018 y su objetivo es reunir a ingenieros, científicos, especialistas y profesionales de todo el continente para el intercambio de noticias, ideas y estrategias en materia de meteorología espacial y protección del entorno cósmico de la Tierra.

 

ESA www.esa.int

 

 

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