Entrevista del mes: Valvanera Ulargui

Directora General de la Oficina Española de Cambio Climático

 

 

 

 


 

¿Cuándo comenzó sus actividades en la Oficina Española de Cambio Climático que Vd. dirige y cuál es su cometido?

La Oficina Española de Cambio Climático (OECC) se creó mediante el Real Decreto 376/2001, de 6 de abril, como órgano colegiado dependiente de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del entonces Ministerio de Medio Ambiente.

El artículo 10 del Real Decreto 424/2016, de 11 de noviembre, por el que se establece la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales, determina que la Oficina Española de Cambio Climático es uno de los órganos directivos que dependen de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, órgano superior del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). Las funciones que corresponden a la Oficina Española de Cambio Climático se detallan en el artículo 4.1 del Real Decreto 895/2017, de 6 de octubre, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

De forma muy resumida, se puede decir que la OECC es la unidad del MAPAMA responsable del seguimiento de los convenios internacionales en las materias de su competencia y, en particular, ejerce como punto focal nacional ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y ante el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Asimismo, la OECC es la responsable de formular la política nacional de cambio climático, de conformidad con la normativa internacional y de la Unión Europea en la materia, así como de proponer la normativa y desarrollar los instrumentos de planificación y administrativos que permitan cumplir con los objetivos establecidos por dicha política, tanto en el ámbito de la mitigación como de la adaptación a los efectos del cambio climático.

Impactos potenciales del cambio climático en las unidades territoriales de los distintos países de la Unión Europea. Fuente: www.espon.eu/

 

¿Elaboran en la Oficina estudios e informes sobre los efectos del cambio climático en nuestro país? En caso informativo, ¿cómo se puede acceder a esa información?

Así es, llevamos desde 2006 trabajando en este ámbito. De hecho, uno de los ejes básicos del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático es la generación de conocimiento sobre impactos y vulnerabilidad frente al cambio climático. En los últimos años, desde la OECC se han promovido numerosos estudios de carácter sectorial. Los más recientes han analizado los efectos sobre los recursos hídricos, la ganadería extensiva, la apicultura, el turismo o el medio marino. Pero hay muchos más, que hemos desarrollado en los últimos años. Todos estos estudios pueden consultarse tanto en la página web del MAPAMA  (http://www.mapama.gob.es/es/cambio-climatico/temas/impactos- vulnerabilidad-y-adaptacion/plan-nacional-adaptacion-cambio- climatico/Eval_sec_imp-eje_i.aspx), como en AdapteCCa, la Plataforma de Intercambio y Consulta de Información sobre Adaptación al Cambio Climático en España, de acceso libre (http://www.adaptecca.es/sectores-y-areas).

¿Qué esperan de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética?¿Cuándo podría estar aprobada? ¿Hay alguna previsión al respecto?

La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética debe permitir que España cumpla con los objetivos recogidos en el Acuerdo de París y en el marco de la Unión Europea, objetivos que ya hemos asumido mediante la ratificación del Acuerdo y la negociación del paquete de normativa de la Unión Europea. Esperamos que la Ley defina un marco a medio y largo plazo para garantizar una transformación ordenada de nuestra economía hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima.

El reto está en avanzar hacia modelos bajos en emisiones en nuestros principales sectores productivos así como desde el punto de vista de la demanda, al tiempo que se impulsa el crecimiento económico y se aumenta la generación de empleo. No hay un calendario cerrado para la elaboración de la Ley y la voluntad del Gobierno es que el texto que se presente tenga vocación de permanencia.  Para conseguirlo, ante todo, es importante contar con el consenso social. En este sentido, todos los grupos del arco parlamentario y la sociedad civil han manifestado que comparten la necesidad de elaborar esta Ley, pero hay que tener en cuenta que la negociación en el Parlamento tiene sus tiempos.

Hasta ahora hemos ido cumpliendo importantes hitos, asumidos por la Ministra en sede parlamentaria, para asentar las bases de este consenso y asegurar la participación social, como ha sido la creación de un Grupo de Trabajo Interministerial, la celebración de unas jornadas de debate (con más de 400 expertos aportando ideas de manera activa), la constitución de una Comisión de Expertos en el ámbito de la energía, y la celebración de la consulta pública previa a la elaboración del anteproyecto en la que se han recibido 328 aportaciones de todos los sectores y ámbitos de la sociedad: particulares, empresas, sindicatos, asociaciones empresariales, administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y agrupaciones de la sociedad civil, así como representantes de la academia.

 

Apretón de manos que selló una firma del acuerdo de compra-venta de emisiones de CO2, entre el director general de Energía y Minas y del EREN, Ricardo González, y la directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui.

 

 

Cómo concibe nuestra sociedad dentro de 20 años?, ¿cuáles son los principales cambios que piensa que se producirán en nuestros hábitos de vida, de consumo y de energía? ¿Es optimista?

Por supuesto que soy optimista de cara al futuro. El año 2015 fue un año clave en la agenda de negociación multilateral, y los importantes resultados alcanzados (aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París) contribuirán, sin duda para que todos los sectores y niveles de la sociedad, incluidos los gobiernos, los ciudadanos y el sector empresarial modifiquen sus pautas de producción y de consumo para alcanzar un nuevo mundo más sostenible con la participación de todos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecen un marco de  actuación  que conecta la estrategia de las empresas con las prioridades sociales y ambientales globales como el cambio climático, la transparencia o la reducción de la desigualdad.

Por su parte, la aprobación del Acuerdo de París representa un hito histórico en la lucha contra el cambio climático que, al mismo tiempo, resulta fundamental para la promoción de un desarrollo bajo en emisiones, resiliente al clima y sostenible. La única manera de promover la paz, la prosperidad y el futuro sostenible es con la adopción de acciones para combatir el cambio climático, orientando nuestros patrones de desarrollo hacia modelos de producción y consumo bajos en CO2 para descarbonizar la economía. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático pone de manifiesto que tenemos los conocimientos y la tecnología necesarios para modificar nuestro modelo económico y social. Por tanto, estoy convencida de la mejoría que, dentro de 20 años, experimentará nuestro modo de vida. No nos podemos permitir como sociedad fracasar en esta contienda y todos somos responsables de actuar.

   Imagen histórica que dio la vuelta al mundo, tras el anuncio de la firma del Acuerdo de París, en la COP21, en diciembre de 2015.

 

En materia de cambio climático, ¿cuáles son las asignaturas pendientes que tiene nuestro país? Aquellas en las que todavía no saca buenas notas

El Gobierno de España trabaja para impulsar proyectos que permitan una reducción efectiva de emisiones de gases de efecto invernadero, al tiempo que se genera crecimiento y empleo, con el objetivo claro de avanzar en la transición a una economía baja en carbono y para cumplir con el compromiso adquirido por el Acuerdo de París de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en, al menos, un 40% en 2030, respecto al año 1990.

España ha cumplido con el primer período de compromiso del Protocolo de Kioto y está en la senda de cumplimiento del segundo período de compromiso que concluye en 2020. Por tanto, la lucha contra el cambio climático debe abordarse con decisión, y contando con la participación de todos los actores sociales: empresas, sociedad civil, y gobiernos. Para alcanzar el objetivo de París, donde la Unión Europea tiene el compromiso más ambicioso (reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en, al menos, un 40% en 2030, respecto al año 1990), resulta necesario trabajar con un doble objetivo: Por un lado, descarbonizar nuestros principales sectores productivos, sin menoscabar el crecimiento económico y la generación de empleo. Y, por otro, minimizar los impactos del cambio climático en nuestros sectores, ecosistemas y población más vulnerable. Para ello, ya estamos trabajando en la aprobación de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética y en la elaboración del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para el periodo 2021-2030, en el que se establecerán los objetivos nacionales, así como las políticas y medidas necesarias, en cada sector, para alcanzar dichos objetivos.

También se elaborará una Estrategia para la descarbonización de nuestra economía a 2050, tal como nos comprometimos en el Acuerdo de París. Asimismo, seguiremos promoviendo los Proyectos Clima y los Planes de Impulso al Medio Ambiente e impulsando las medidas en torno a la huella de carbono, su cálculo, reducción y compensación ya que esta herramienta tiene un gran potencial para la mitigación del cambio climático en nuestro país, y puede convertirse en un elemento estratégico y de competitividad para empresas y, sobre todo, instituciones públicas y privadas. Por último, pero no menos importante, continuaremos con las actuaciones de adaptación al cambio climático, mediante su integración en las distintas políticas sectoriales.

El análisis de la vulnerabilidad de nuestros principales sectores económicos y poblaciones seguirá siendo un pilar de conocimiento para informar las políticas de adaptación adecuadas que minimicen los riesgos del cambio climático. Pero, todavía queda mucho camino por recorrer. Tenemos que redoblar esfuerzos y crear modelos de desarrollo donde se disocie crecimiento y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con patrones de inversión adecuados.

 

¿De qué manera puede afectar al Acuerdo de París la salida de EEUU y la política medioambiental dictada por la administración de Donald Trump?

El cambio en la Presidencia de Estados Unidos, en noviembre de 2016, ha supuesto un golpe al Acuerdo de París, especialmente desde que el Presidente norteamericano anunció, en junio de 2017, su voluntad de que EEUU abandone el Acuerdo. Como segundo mayor emisor a nivel global, tras China, su salida del Acuerdo y el cambio en su política medioambiental tendrán, por tanto, un impacto en el éxito global para hacer frente al cambio climático. Sin embargo, es necesario destacar la importancia de la respuesta de los Estados y actores no gubernamentales norteamericanos, como sociedad civil, sector privado, etc. que han ratificado su compromiso con la lucha contra el cambio climático trasladan una señal muy positiva del convencimiento de todos estos actores en que la lucha contra el cambio climático es una prioridad necesaria. No solo en términos medioambientales sino, también, como elemento fundamental para la competitividad y el desarrollo de los distintos sectores económicos.

Valvanera Ulargi, durante una intervención en uno de los muchos actos públicos en los que interviene como Directora de la Oficina Española de Cambio Climático.


¿Cómo se puede concienciar más a la población española sobre la importancia que tiene el cambio climático y la necesidad de adaptarse a él y contribuir a su mitigación?

En el ámbito de la sensibilización, hay que comunicar y transmitir el alcance de las implicaciones del cambio climático para todos los sectores de actividad, todas las regiones geográficas y todos los grupos de población porque el cambio climático representa un factor clave a tener en consideración en la toma de decisiones a todos los niveles y en todos los ámbitos, tanto sociales como individuales. Tenemos que continuar trabajando para que el ciudadano no identifique cambio climático con un tema de carácter científico, que no tiene que ver con las cuestiones cotidianas del día a día, y frente al que, en apariencia, puede hacer poca cosa como ciudadano para enfrentarse al mismo. Esta percepción puede traducirse en desinterés a la hora de realizar acciones que contribuyan a reducir emisiones de CO2. Para contribuir a la sensibilización, debemos dar mayor visibilidad a las posibles soluciones, en las que todos, como ciudadanos, podemos colaborar.

Difundir y compartir los buenos ejemplos, tanto en materia de reducción de emisiones de CO2 (mitigación) como de respuesta a los cambios que ya están teniendo lugar (adaptación). Y, por supuesto, resulta de especial importancia destacar todos los aspectos positivos y las ventajas que conseguimos al cambiar nuestros hábitos cotidianos. En esta línea de actuación, el MAPAMA forma parte del grupo impulsor de la iniciativa de sensibilización Comunidad #PorElClima, presentada el 4 de noviembre de 2016, día en que entró en vigor el Acuerdo de París, y que quiere llevar a la práctica la necesidad de actuar para frenar el cambio climático. Su objetivo fundamental es la realización de acciones cotidianas y comprometidas que se traducen en reducciones efectivas de emisiones de CO2, gracias a la modificación de nuestra forma de desplazarnos, de calentar y refrigerar nuestros hogares o de nuestros hábitos de consumo.

La Comunidad #PorElClima facilita un amplio catálogo de alternativas para, por ejemplo, cambiar el modo en que nos desplazamos y emitir menos CO2, para calcular nuestra huella de carbono y ayudarnos a reducirla, para compensar nuestras emisiones y ser neutros en carbono o para adoptar una decisión de compra meditada que resulta clave para reducir las emisiones de CO2 de nuestro consumo. La iniciativa también quiere reforzar el mensaje de acción, uniéndolo al de pertenencia a la Comunidad de personas y entidades comprometidas que ya están haciendo cosas y que quieren que sus acciones tengan visibilidad para conseguir sinergias positivas y contagiar con la acción a favor del clima. Desde su presentación, la Comunidad va creciendo progresivamente e impulsando nuevas acciones. Todas las novedades y las herramientas que ayudan en la acción contra el cambio climático están disponibles en la página web de la Comunidad: http://www.porelclima.es/

Por otro lado, y con vistas a fortalecer la gobernanza de la adaptación al cambio climático e incrementar la resiliencia frente al cambio climático en España y Portugal, se está desarrollando el Proyecto LIFE-SHARA (Sharing Awareness and Governance of Adaptation to Climate Change in Spain), en línea con la Estrategia Europa de Adaptación. Entre los objetivos del LIFE SHARA destacan la mejora de las capacidades de la ya mencionada AdapteCCa (plataforma de consulta e intercambio de información en materia de adaptación al cambio climático) para mejorar la calidad y cantidad de la información y facilitar su uso como herramienta para la gobernanza, el fortalecimiento de las capacidades técnicas para la adaptación  y aumento de la sensibilización y el refuerzo en la coordinación y la cooperación entre agentes clave (con el sector privado, las administraciones españolas y con Portugal).

La entrevistada, junto a la Secretaria de Estado de Medio Ambiente María García Rodríguez, en la reunión que tuvo lugar en el Ministerio con los representantes de Forética, en febrero de 2017. FUENTE: MAPAMA

 

Vamos camino de tres décadas hablando del cambio climático y da la sensación de que se ha hecho muy poco para actuar sobre él. ¿A qué se debe esa aparente pasividad?

Como fenómeno global, la respuesta al reto que nos plantea el cambio climático debe fundamentarse en la necesaria colaboración entre todos los países y, a veces, nos puede parecer que los procesos de negociación internacional discurren muy lentos. A pesar de esa percepción, los trabajos técnicos avanzan y considero que resulta de especial importancia destacar cómo, sobre la base del consenso de la comunidad científica, y con la participación de todos los países, la COP21, celebrada en 2015, concluyó con la aprobación del Acuerdo de París. Un acuerdo que se puede calificar de histórico en la lucha contra el cambio climático, un acuerdo universal y jurídicamente vinculante que constituye la piedra angular para alcanzar un desarrollo bajo en emisiones, resiliente al clima y sostenible a nivel global.

El Acuerdo de París lanza un mensaje claro a la comunidad internacional: el desarrollo a nivel global requiere de un cambio en los patrones de crecimiento, de manera que sea posible crecer a la vez que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se fortalece la resiliencia frente a los efectos del cambio climático.

Y también, lejos de la pasividad, es necesario destacar la movilización de actores no gubernamentales que, en paralelo a la propia negociación del Acuerdo de París, se produjo en el marco de la Agenda de Acción Global, desde la sociedad civil, ciudades y regiones, sector privado y empresarial, inversores, bancos, etc., que no solo demandaron un mayor compromiso gubernamental, sino que pusieron sobre la mesa su firme compromiso con la lucha contra el cambio climático al lanzar un gran número de iniciativas con los que complementar y reforzar los esfuerzos de los gobiernos.

Créanme, las políticas climáticas han avanzado exponencialmente, a un ritmo muy rápido. Pensemos en otros ejemplos globales, miremos atrás y veamos cómo estamos, en la actualidad, en materia de clima.

¿De qué manera se está empezando a manifestar el cambio climático en nuestro país? ¿Hay datos objetivos que corroboran el citado cambio?

El cambio climático se manifiesta a través de multitud de hechos observables en nuestra geografía. Algunos casos son emblemáticos, como el retroceso de los glaciares de los Pirineos, que han pasado de ocupar 3.300 ha a principios del siglo XX a las 390 ha actuales. Pero el conjunto de evidencias es mucho más amplio: en las montañas, el número de días de nieve y el tiempo medio que ésta cubre las cumbres han disminuido; en los ríos, se registra una disminución de los caudales anuales que no puede explicarse únicamente por los cambios producidos en los usos del agua; en las costas, se constatan aumentos en el nivel del mar y retrocesos en las playas. En el medio marino, se aprecian incrementos progresivos de la temperatura del agua superficial.

Si volvemos la vista hacia la vida silvestre, en las últimas décadas se han detectado cambios en la distribución de un buen número de especies silvestres animales y vegetales. Por ejemplo, se han producido colonizaciones de aves  de origen africano, como las protagonizadas por el vencejo moro o el vencejo cafre, asentados en varias localidades de Andalucía; al tiempo, especies de aves típicamente mediterráneas, como la golondrina dáurica, comienzan a avistarse en la zona atlántica de la Península. También son evidentes los cambios en el calendario anual de numerosas especies. Por ejemplo, numerosas plantas han adelantado sus épocas de floración o fructificación.

La relación de las evidencias documentadas a través de observaciones de carácter científico es muy amplia y demuestra que el cambio climático es ya una realidad tangible y con efectos muy diversos.

 Proyecciones para dos escenarios distintos de los que considera el IPCC del cambio en la frecuencia de las olas de calor en un horizonte temporal más y menos cercano en el tiempo. España será uno de los países más afectado por el aumento de las citadas olas de calor. FUENTE. Agencia Europea del Medioambiente.

¿Cuáles son los principales impactos que puede tener el cambio climático en España en las próximas décadas?

En primer lugar, debemos ser conscientes de que la profundidad de los impactos del cambio climático dependerá, en buena medida, de la capacidad de toda la comunidad internacional para reducir las emisiones globales y adoptar culturas bajas en carbono. En todo caso, sabemos que, debido a las emisiones ya realizadas, en el futuro seguirá produciéndose un cierto nivel de cambio. Para la cuenca mediterránea, los modelos climáticos estiman que se mantendrá la tendencia a la disminución de las precipitaciones y al aumento de las temperaturas, lo que nos sitúa en una región altamente vulnerable al cambio climático. Sin embargo, estos datos, lejos de desalentarnos, deben reforzar nuestro compromiso, tanto en la transición hacia una economía descarbonizada como en la aplicación de medidas de adaptación que reduzcan nuestras vulnerabilidades frente al cambio del clima.

 

NOTA DE LA REDACCIÓN: Desde la RAM agradecemos a Valvanera Ulargui que nos haya concedido esta entrevista y le deseamos mucho éxito al frente de la Oficina Española de Cambio Climático

 

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