Investigadores obtienen información crucial con impacto de un meteorito

Un equipo de científicos de la NASA, y de otras partes del mundo, ha adquirido por primera vez un conocimiento detallado de los efectos que puede tener el impacto de un pequeño asteroide en la Tierra.

Investigadores Obtienen Información Crucial Con Impacto De Un Meteorito

La información, sin precedentes, que se obtuvo luego del estallido de un meteorito, ocurrida el 15 de febrero de 2013 en el cielo de la ciudad rusa de Cheliábinsk, ha revolucionado el conocimiento de los científicos sobre este fenómeno natural, dijo la NASA en un comunicado de prensa del 6 de noviembre.

La poblaciónde Cheliábinsk grabó el incidente con sus cámaras y otros dispositivos. Este suceso les permitió a los investigadores una oportunidad única para calibrar el evento, con implicaciones en el estudio de objetos próximos a la Tierra y el desarrollo de estrategias de mitigación de peligros para la defensa planetaria. Los científicos de nueve países ahora han establecido una nueva referencia para el modelado del impacto de asteroides en el futuro.

“Nuestro objetivo fue comprender todas las circunstancias que resultaron en la onda de choque”, dijo el experto en meteoros Peter Jenniskens, uno de los autores principales del informe que publicó la revista Science. En las semanas que siguieron al evento, Jenniskens, astrónomo experto en meteoros del Centro de Investigación Ames, de la NASA en California y del Instituto SETI, participó en un estudio de campo dirigido por Olga Popova, del Instituto de Dinámica de la Geósfera de la Academia de Ciencias de Rusia.

“Fue importante el contacto que tuvimos con las muchas personas que tenían relatos de primera mano sobre el evento y que registraron videos increíbles, mientras la experiencia estuviera viva en su mente”, afirmó Popova.

Al calibrar las imágenes de los videos con la posición de las estrellas en el cielo, Jenniskens y Popova calcularon que la velocidad del impacto del meteoro fue de 19 kilómetros por segundo. Cuando el meteoro penetró la atmósfera, se fragmentó y llegó a su punto máximo a 30 kilómetros por encima la superficie terrestre. En este punto, la luz del meteorito parecía más brillante que el sol, incluso para quienes se encontraban a 100 kilómetros de distancia.

A causa del calor extremo, muchos fragmentos se evaporizaron antes de desprenderse de la nube naranja y brillante de residuos. Los científicos consideran que en el suelo cayeron entre 4.000 y 6.000 kilogramos de meteoritos. Entre estos, un fragmento de casi 650 kilos que un equipo de buzos profesionales, guiados por investigadores de la Universidad Federal Ural, recuperó el 16 de octubre en el lago Chebarkul.

Los investigadores de la NASA, que participan en el estudio conformado por un consorcio de 59 miembros, consideran que la gran cantidad de fracturas por impactos que tenía la roca ayudaron a que se desintegrara en la atmósfera superior. Los meteoritos obtenidos por los investigadores de la Universidad Estatal de Cheliábinsk se analizaron para aprender sobre el origen de las venas de impacto y sus propiedades físicas.

El impacto que produjo las venas pudo haber ocurrido hace 4.400 millones de años, es decir, 115 millones de años después de que se formase el sistema solar, según dijo el equipo de investigación, que concluyó que los meteoritos habían sufrido un impacto importante en ese tiempo.

“Eventos ocurridos hace mucho tiempo afectaron la manera como el meteoroide de Cheliábinsk se desintegró en la atmósfera, y cómo influyeron en la perjudicial onda de choque”, sostuvo Jenniskens.

Se está realizando una investigación para tener una mejor idea del origen y la naturaleza de los objetos próximos a la Tierra. Estos estudios fundamentales se necesitan para comunicar el método de preparación ante el descubrimiento potencial y la desviación de un objeto en curso de colisión con la Tierra.

La iniciativa de asteroides de la NASA anunciada recientemente será la primera misión para capturar y reubicar un asteroide.

El estudio de asteroides y cometas les permite a los científicos aprender más sobre los orígenes del sistema solar, la fuente del agua en la Tierra e, incluso, el origen de moléculas orgánicas que llevan al desarrollo de la vida, sostuvo la NASA.

Esta entrada se publicó en Noticias en 30 Nov 2013 por Francisco Martín León