El ozono troposférico, calor, salud y medioambiente

Estos días de altas temperaturas y de ola de calor, el ozono “malo” se dispara en las grandes ciudades agudizando la contaminación

El Ozono Troposférico, Calor, Salud Y Medioambiente

El ozono que constituye la conocida “capa de ozono” se encuentra localizado en la estratosfera que se sitúa por encima de la troposfera y por consiguiente no entrando en contacto con la superficie terrestre.

Además existe el ozono troposférico, que se localiza en las capas más bajas de la atmósfera y se considera un contaminante secundario, ya que no se emite directamente a la atmósfera, sino que se forma a partir de ciertos precursores (compuestos orgánicos volátiles no metálicos (COVNM), monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), y en menor medida, metano (CH4)) que tienen su origen en los procesos de combustión (tráfico e industria). Por acción de la luz solar, estas sustancias químicas reaccionan y provocan la formación de ozono. Como la luz solar es uno de los principales factores que influyen en estas reacciones, es en primavera y verano cuando se alcanzan las máximas concentraciones.

Como ya se ha citado, entre los agentes contaminantes que dan lugar a la formación de ozono en las capas bajas de la atmósfera, se encuentran los óxidos de nitrógeno, que siguen el mecanismo de reacción que se describe a continuación:

El Ozono Troposférico, Calor, Salud Y Medioambiente

Este es sólo un ejemplo de los procesos que llevan a la formación del ozono troposférico. El resto de contaminantes precursores siguen procesos similares para la formación del ozono.

El O3 troposférico tiene máximos en verano o meses cálidos, con picos horarios en los momentos de máxima insolación.

El Ozono Troposférico, Calor, Salud Y Medioambiente
Generación del ozono "malo" troposférico

El ozono troposférico, al ser un gas irritante, tiene efectos muy nocivos sobre la salud humana. La gravedad de los efectos depende de la concentración, duración de la exposición y el nivel de actividad física realizada durante el tiempo de exposición. La sensibilidad a la acción del ozono depende de diversos factores, pero está correlacionada positivamente con la preexistencia de enfermedades respiratorias, la realización de actividad física o incluso la genética. En el caso de las personas asmáticas, los ataques se incrementan con el tiempo de exposición a niveles altos de ozono. Por tanto, si además de sufrir ataques de asma se es niño, habituado normalmente a realizar ejercicio físico, el riesgo de exposición al ozono es aún mayor.

En concentraciones elevadas el ozono puede provocar daños en la salud humana, la vegetación y los ecosistemas, siendo además un factor importante a considerar respecto al cambio climático.

Más información en:
http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/atmosfera-y-calidad-del-aire/Ozono_tcm7-438816.pdf

https://www.eea.europa.eu/es/publications/92-828-3351-8/page005.html

http://fundrogertorne.org/salud-infancia-medio-ambiente/2011/07/25/el-asma-y-el-ozono-troposferico/

MAPAMA OMM OMS

Esta entrada se publicó en Reportajes en 15 Jun 2017 por Francisco Martín León