Contribución de D. Manuel Rico y Sinobas a la investigación meteorológica en España. Parte III

Uno de los elementos más importantes para el conocimiento de los sistemas meteorológicos es el viento, como ya hacía notar Rico al afirmar que la dirección de los vientos, su fuerza y su velocidad, son fenómenos cuyo estudio se ha considerado que tendrán notable porvenir e influencia decisiva en los trabajos de la meteorología 82 aunque era consciente de la dificultad en realizar hipótesis

Jorge Tamayo Carmona, meteorólogo
Palabras clave
: rayo, huracán, físico, meteorología, historia.
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Imagen de D. Manuel Rico y Sinobas. Fuente: RAC

RAM. Por su extensión este interesantísimo trabajo ha sido dividido en diversas partes

La primera parte se puede ver en: https://www.tiempo.com/ram/26626/contribucion-de-d-manuel-rico-y-sinobas-a-la-investigacion-meteorologica-en-espana-parte-i/

La segunda parte en: https://www.tiempo.com/ram/27235/contribucion-de-d-manuel-rico-y-sinobas-a-la-investigacion-meteorologica-en-espana-parte-ii/

2.4.- Estudios sobre el viento

Uno de los elementos más importantes para el conocimiento de los sistemas meteorológicos es el viento, como ya hacía notar Rico al afirmar que la dirección de los vientos, su fuerza y su velocidad, son fenómenos cuyo estudio se ha considerado que tendrán notable porvenir e influencia decisiva en los trabajos de la meteorología 82 aunque era consciente de la dificultad en realizar hipótesis más o menos ciertas acerca de la dinámica atmosférica, por diferentes razones. Inicialmente, uno de los motivos más importante fue la falta de una red internacional de observatorios meteorológicos, consecuencia de lo cual era, como indicó Rico

la imposibilidad de seguir los fenómenos desde su origen hasta su completo desarrollo, por las distancias que median entre el uno y el otro.

Esto también provocaba, en la época en que realizaba estos trabajos, que no existieran los mapas sinópticos, ni de superficie ni, mucho menos, de diversos niveles atmosféricos, que actualmente permiten realizar el seguimiento de las diferentes masas de aire.

Aun con todas estas limitaciones, realizó notables trabajos sobre las características del viento. En un trabajo centrado sobre los huracanes83, presentó una división para los vientos fuertes en tres tipos diferentes, que denominó, respectivamente, viento directo de tempestad aérea, tromba y huracán.

El primero de ellos, que definió como vientos durante el cual la atmósfera se presenta moviéndose desde un solo punto del horizonte o variando muy poco de dirección, es asimilable a los vientos provocados por el paso de sistemas de bajas presiones, con frentes asociados, responsables de la mayor parte de los vendavales en nuestras latitudes, aspecto que ya contemplaba Rico al indicar que este tipo de vientos fuertes son los más frecuentes en las zonas templadas.

Al no disponer, como ya se ha mencionado, de mapas sinópticos del tiempo en la época en la que Rico realizó estos trabajos84, se presentan notables errores en cuanto a la interpretación sobre el origen de estos vientos, aunque era consciente sobre el grado de incertidumbre que tenía sobre el tema. Sin embargo, es muy destacable como, a partir de un exhaustivo estudio realizado sobre las condiciones meteorológicas predominantes en España entre 1847 y 1850 85, dedujo las relaciones existentes entre el viento y el cambio de masas de aire, y por tanto con los sistemas frontales. Así, señala los siguientes puntos:

1º, siempre que en dos puntos cualesquiera de la superficie terrestre o marina, la temperatura se desequilibra por exceso o depresión, resultan variaciones barométricas, elevándose la columna gradualmente en aquel cuyo calor es menor, y observándose una marcha recíproca e inversa en el opuesto; 2º, cuando el desequilibrio pasa bruscamente, las depresiones barométricas siguen la misma ley y con rapidez, apareciendo vientos violentos86.

Es decir, el punto 1º corresponde a la evolución de la presión al aproximarse una masa fría o cálida, respectivamente, mientras que el 2º señala la evolución de la presión y el viento al paso de un sistema frontal, caracterizado por un aumento brusco de la presión y del viento, al pasar un frente frío.

La tromba la define como un fenómeno

de extensión muy limitada, y que consiste en el movimiento de una porción atmosférica con dos distintas direcciones de rotación rápida y de ascensión; además el meteoro en masa se traslada lentamente sobre la superficie de los mares y de las tierras87, lo cual coincide con las características de los tornados y las trombas marinas. Este último fenómeno en el siglo XIX se avistaba con mucha mayor frecuencia que hoy en día, ya que al ser la navegación a vela, no era extraño que los buques navegasen hacia ellas, ya que el viento tiende a converger hacia este elemento en sus cercanías.

En cuanto al origen de este fenómeno, presenta las hipótesis de Peltier, que suponía se debían a la electricidad atmosférica. Actualmente se sabe que este concepto es incorrecto, ya que el tornado está asociado a las tormentas más intensas, y por tanto tiene su origen último en la inestabilidad termodinámica de la atmósfera, y para determinarla es necesario obtener perfiles verticales de temperatura y humedad, no disponibles entonces, al no estar desarrollada todavía la tecnología de los sondeos meteorológicos. Sin embargo, es destacable el estudio que realizó sobre su distribución, señalando que es un fenómeno que puede presentarse en prácticamente cualquier lugar. En todo caso, Rico indicó como:

a pesar de los esfuerzos de Peltier, existen un sinnúmero de cuestiones mecánicas en el fenómeno de las trombas que están por resolver, y que desgraciadamente permanecerán en este estado....La movilidad de los fluidos es tal, que a pesar de toda la sagacidad empleada, su dinámica se resiste a la interpretación de las leyes naturales de este departamento de la filosofía física88.

Por último, al huracán lo describe como un fenómeno en el cual la atmósfera aparece doblemente agitada por un movimiento de rotación con velocidad enorme, y por otro de traslación muy moderado 89

Estos elementos son coincidentes con el conocimiento que tenemos actualmente sobre este sistema meteorológico.

2.5.- Estudios sobre huracanes

Trató en diversos trabajos sobre los ciclones tropicales, tanto los huracanes como los tifones, realizando un análisis detallado sobre este fenómeno en el ensayo mencionado sobre el huracán que supuso llegó a afectar a España en 1842.

El interés sobre el conocimiento de estos fenómenos atmosféricos no era únicamente académico para Rico, como se puede apreciar cuando escribió: la marina española continuará dirigiendo por mucho tiempo la proa de sus naves hacia el oeste, y como sobre nuestras mejores colonias, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, se repetirán los huracanes y los tifones, se comprende que tendremos siempre un interés muy grande por todo lo que conduzca al conocimiento de aquellos meteoros 90.

Describió como los huracanes eran un fenómeno desconocido para los naturalistas de la antigüedad, al suponer Rico que únicamente se desarrollaban completamente en la zona de las Antillas, desconocidas para los clásicos, o en el área de Madagascar, poco visitadas en aquellas épocas, mientras que ya fue conocida por los primeros navegantes españoles que arribaron al área del Golfo de Méjico. Realmente, por huracán actualmente únicamente se denomina a los ciclones tropicales que alcanzan una determinada intensidad en el área del Caribe, Golfo de Méjico y costas mejicanas del Pacifico, recibiendo otras denominaciones en otros lugares de la Tierra, como son los Tifones (Mar de la China) o Baguios (Filipinas)

En cuanto al origen de este tipo de fenómeno, Rico señala que al ser sus efectos, siempre semejantes y constantemente encerrados en ciertos límites o zonas de la superficie terrestre o marina, suponen causas físicas que deberán ser tan fijas como aquellos; sin embargo, sobre este punto las ciencias antiguas y nuestros conocimientos actuales solo presentan algunas hipótesis razonables 91.

Es decir, ya señala que el componente geográfico debe de ser uno de los elementos primordiales en la génesis de este fenómeno, como así ocurre en la realidad, al depender las tormentas tropicales, entre otras causas, de la existencia de mares muy cálidos (por encima de los 26ºC) para su completo desarrollo.

Presenta las características conocidas entonces de los huracanes, y que en su mayor parte no eran aceptablemente explicadas por las diferentes teorías existentes, entre las que se encuentra el desplazamiento parabólico de los mismos, que ahora sabemos se debe a la influencia de los anticiclones permanentes, el giro de los vientos en el sentido contrario a las agujas del reloj en el área de las Antillas, mientras que es al contrario en la zona austral, que actualmente sabemos es el que corresponde a un sistema de bajas presiones como es el que constituyen los ciclones tropicales, el aumento de la velocidad hacia el interior del sistema, la existencia de una zona de calma en el centro, el denominado ojo del huracán, la frecuencia de tormentas intensas y el descenso de la presión que se produce al paso de un huracán.

Da cuenta de que, excepcionalmente, los huracanes pueden desplazarse a lo largo del Atlántico y llegar a alcanzar las costas europeas, circunstancia que actualmente sabemos que ocurre, aunque llegan bastante debilitados y más con características de borrascas extratropicales que como huracanes propiamente dichos.

Dentro de este tema, analizó la situación ocurrida el 29 de octubre de 1842 sobre la Península Ibérica, asumiendo que correspondió al huracán que afectó al área del Golfo de Méjico a primeros de dicho mes. En el estudio detallado de esta situación, presenta los datos tanto de la evolución de la presión como del giro de los vientos, ambos bastante escasos ya que por entonces todavía no se había establecido la red de observatorios meteorológicos. No es fácil poder afirmar hoy en día sí la descripción que Rico presenta corresponde al huracán citado o bien a una intensa borrasca de origen Atlántico que afectó al SO peninsular, así como a Canarias. En cualquier caso, este trabajo conforma un notable estudio sobre un intenso temporal, comparando el desplazamiento del mismo a partir de las lecturas de los escasos barómetros disponibles con los efectos que producía, especialmente si tenemos en cuenta la falta de mapas meteorológicos que permitieran seguir esta situación.

En la figura adjunta se presenta el mapa que elaboró Rico acerca de los vientos predominantes, que claramente se observa corresponden al sentido que tienen alrededor de un sistema de bajas presiones.

2.6.-Estudios sobre inundaciones

Una de las manifestaciones más adversas de la meteorología son las precipitaciones intensas que acaban dando lugar a las inundaciones. Lógicamente, Rico prestó una especial atención a este fenómeno.

En diversos trabajos 92 presentó tanto datos de avenidas históricas como estudios más detallados de algunas de ellas, buscando la interrelación entre los diferentes elementos meteorológicos que las pudieron causar. Al no disponer de mapas sinópticos, sus estudios adolecen de una visión global del desplazamiento e interacción de las masas de aire, aunque obtuvo conclusiones que siguen siendo válidas actualmente, como el predominio de las situaciones del SO para la generación de precipitaciones importantes en la vertiente Atlántica. De todas formas, consciente de los problemas que provocaba la falta de series meteorológicas, comentaba: al estudiar el fenómeno de las avenidas, con alguna de sus principales causas, se observará que indudablemente el razonamiento ha sido siempre general para todo el país, sintiendo en la actualidad una lastimosa falta de datos bien observados, que impide descubrir la resolución exacta de aquellos problemas indeterminados; pero de esperar es que el gobierno piense en buscar medios para que cese un estado semejante de pobreza, en una ciencia que, sin asociación, pierde la existencia93.

Además, no analizó únicamente este elemento en España, sino que también lo consideró en otros lugares. Así, nos encontramos en sus trabajos descripciones acerca de las inundaciones y precipitaciones en el área del delta del Ganges, comparando estas últimas con las de Europa, y relacionando estas características con el desarrollo de enfermedades, como el cólera.

Otro tipo de inundaciones son las repentinas, asociados a intensas precipitaciones locales, de origen convectivo. Sobre este tema, presenta una detallada descripción de los turbiones, aguaceros con vientos fuertes, que vienen repentinamente y duran poco94. Este fenómeno lo estudió en profundidad, señalando las características físicas de los mismos, entre las que destacó el lento desplazamiento de las nubes que los provocan, la calma que suele preceder a muchas de estas lluvias, las fuertes ráfagas de viento que se producen en las cercanías de la nube y la precipitación asociada, de la que comentaba: la cantidad de agua que se precipita durante los turbiones en España ha sido muchas veces suficiente para desbordar los torrentes y los ríos, originándose en las llanuras pérdidas y desgracias de consideración, tanto más sensibles cuanto que han llegado imprevistas, y sin que se notasen en el horizonte señales ostensibles de las lluvias, precursoras de las ondas que pasaron arrastrando revueltas cuantas riquezas el hombre posee95.

De este tipo de situaciones meteorológicas señaló que los grandes episodios corresponden a las costas del Mediterráneo, lo cual, con el conocimiento que tenemos hoy en día sobre este tipo de sistemas, se puede considerar como cierto. Presenta ejemplos de intensas precipitaciones asociadas a estos fenómenos, como la ocurrida el 14 de septiembre de 1850 en Cataluña y Baleares, en la que se registró en pocas horas 113 mm de lluvia en Barcelona y 150 mm en Palma de Mallorca96

2.7.- Estudios sobre la sequía

Ya se ha comentado que Rico estuvo muy interesado en las aplicaciones prácticas de la meteorología, y dentro de estas a la agricultura la consideraba probablemente la más importante. Al estar muy determinada esta por la disponibilidad de agua en gran parte de la Península, lógicamente la falta de la misma, la sequía, se convierte en uno de las principales adversidades que pueden afectarle.

Uno de sus trabajos más significativos fue el estudio de las causas de las sequías de Murcia y Almería 97, que fue premiada en 1850 por el Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras públicas, a juicio de la Real Academia de Ciencias. En dicho trabajo presenta datos sobre las sequías ocurridas en España durante 80 años, desde 1770 a 1850, detectadas a partir de la escasez en las cosechas. Al encontrar dieciocho de estas situaciones, alternadas con un número igual de cosechas abundantes, así como regulares y medianas, pudo afirmar que, aunque la sequía es un fenómeno que se produce con cierta recurrencia, no es tan adverso como para provocar el abandono del país y que se tiene que convivir con el mismo.

Fue muy significativo el análisis que realizó sobre las causas que provocan que las precipitaciones medias del SE peninsular sean las más bajas de España 98. Presentó hechos que son totalmente ciertos, como el que los vientos del O y SO (Ponientes), que en general van acompañados de lluvias en la mayor parte de la Península, al llegar al litoral del levante, debido al desecamiento que sufren al atravesar la Meseta, junto con el calentamiento que experimentan al descender esta (efecto Föhn), dan lugar a que los Ponientes en las costas sean secos y vivos.

Igualmente, destacó la influencia de la orografía del litoral mediterráneo español, así como la del Sahara, en esta distribución pluviométrica.

2.8.- Contribución a la climatología histórica

La deducción de las características del clima se funda esencialmente en la disponibilidad de datos numéricos obtenidos mediante aparatos de medida. Si bien los primeros instrumentos meteorológicos de los que se tienen datos fueron inventados en el siglo XVII, el termómetro y el barómetro, respectivamente por Galileo y Torricelli, sólo existen contados lugares en el mundo donde se tienen series de datos desde tan antiguas fechas.

Al estar las series meteorológicas restringidas en su mayor parte a los últimos 100 años, llegando a los 200 años en casos excepcionales, hay que recurrir a otro tipo de información diferente a las suministradas por las medidas para poder realizar estudios relativos a épocas más antiguas. Una de estas fuentes es la información documental escrita conteniendo relatos, noticias y datos directa o indirectamente meteorológicos, que en España son especialmente abundantes, encontrándose principalmente en los archivos eclesiásticos y municipales, donde se dan cuenta sobre todo de acontecimientos destacables, como son crecidas de los ríos e inundaciones, información directa sobre las sequías o estimada mediante las rogativas registradas, heladas destacables, nevadas importantes, etc. Al estudio del clima realizado usando este tipo de información se le conoce actualmente como climatología histórica, que es la rama de la Paleoclimatología que basa la reconstrucción del clima del pasado en fuentes documentales históricas.

Este ha sido un campo en el que las iniciativas científicas en España han sido escasas hasta hace alrededor de una década, en el que se ha visto incrementado de forma espectacular esta disciplina, entre otras razones por la necesidad de comprobar en el pasado la variabilidad climática y su aplicación hacia las previsiones de un posible cambio climático inducido por la actividad humana 99.

Así, es destacable que Manuel Rico Sinobas ya iniciara este tipo de estudios en el siglo XIX, siendo el primer científico español que planteó la necesidad y posibilidad de generar un archivo en el que recoger todas las informaciones climatológicas que se pudieran obtener de los registros documentales españoles

Teniendo en cuenta que las referencias a fenómenos meteorológicos pueden encontrarse en numerosos y diversos documentos, hace que las dimensiones de esta fuente de información pueda ser inabarcable, salvo que se establezcan unos adecuados criterios de selección de las fuentes a consultar. Este aspecto también lo tuvo en cuenta Rico al proponer una metodología para la recopilación de estos datos en forma de fichas normalizadas.

Aunque la iniciativa de Rico no tuvo continuidad, la recopilación que hizo de estos datos, presentada como fichas, se encuentra inédita en el Archivo de la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid. En este legajo se encuentra información paleoclimática que abarca desde el siglo IV hasta el siglo XIX. Afortunadamente ya se está empezando a aprovechar este valioso trabajo en diversos estudios que se están llevando a cabo sobre climatología histórica en nuestro país 100. De todas formas, la ingente cantidad de documentación existente en España, hace que la investigación que inició Rico, haya consultado hasta el presente aproximadamente el 2 por ciento de los fondos documentales disponibles 101.

Los datos que presentó y trató fueron fundamentalmente los correspondientes a las inundaciones y a las series fenológicas correspondientes a las cosechas. No se quedó en la mera recopilación de datos, tarea ya de por sí de suficiente entidad, sino que los utilizó para efectuar diversos estudios, entre los que se encontraba la variabilidad o constancia del clima, tema que, lejos de ser una novedad actual, ya era polémico en aquellos días, como en el debate que presenta en su Memoria sobre las sequías entre F. Arago, director del Observatorio de París, que sostenía que los elementos del clima de Francia habían cambiado desde la época de la dominación romana hasta entonces, y, entre otros, Schow, padre de la geografía botánica europea, quien afirmaba que el clima no había cambiado, ni en Francia ni en su entorno en dicho periodo histórico y, sobre todo, en los cien últimos años 102.

Aplicando estos trabajos al SE peninsular y utilizando la documentación histórica que tenía disponible, finalmente Rico concluyó que, aunque se llegaba a afirmar que el clima en dicha zona estaba empeorando,

nuestro clima Puni-Ibérico no ha cambiado respecto a las aguas hidrometeóricas, hubo sequías en los tiempos más antiguos que el de los árabes...; lo expresan los árabes cuando conservaron y establecieron los principios mas económicos para repartir el agua durante la necesidad; lo dicen Tofiño y los registros del ayuntamiento de Mallorca, en los últimos años del siglo XIV Mariana cita sequías espantosas; el maestro Venegas y Floranes hablaron de las del siglo XVI; Campomanes, Jovellanos y Tofiño las describieron en el XVII y XVIII; en el siglo actual no faltaron: he aquí a la naturaleza invariable. 103

Así, de los datos de las avenidas históricas en diferentes cuencas hidrográficas, con datos que se inician en el siglo XII, acabó realizando un análisis sobre las características de la pluviometría en España, en función de los periodos del año en que ocurren las inundaciones más importantes, así como de los posibles ciclos en que se producen las mismas. A título de ejemplo, se presenta a continuación la tabla que elaboró sobre el número de avenidas de las que dispuso datos en las diferentes vertientes, que oscilan entre el desbordamiento del Tajo del 20 de febrero de 1168 hasta las de 1852 en el Duero. 104

Por otra parte, a partir de los datos sobre las cosechas de diversos puntos de la Península, utilizó la información sobre la fechas de inicio de la vendimia, precio del trigo o de la cebada, como indicadores de las características climáticas de los diversos años, cuando no se disponen de datos meteorológicos. Así, empleó los datos que recopiló sobre las fechas de la vendimia en Valladolid y bondad de las cosechas, desde 1680 a 1842 105, para estimar las características climáticas del periodo. En este estudio, señaló que aunque

una serie secular de observaciones termométricas hubiera dado a conocer los accidentes del clima en estos puntos con relación a la temperatura y simultáneamente el barómetro, pluviómetro y anemómetro aclararían la sucesión e intensidad con las cuales pasaron los numerosos fenómenos físicos que necesariamente pertenecen al siglo XVIII al no existir observaciones meteorológicas directas también se pueden aprovechar los datos mencionados ya que los resultados de la influencia que tienen los fenómenos atmosféricos adelantando o retrasando la madurez y cosecha de la vid y haciendo variables las cantidades de los frutos recogidos se hallan como expresión exacta del tiempo ocurrido.

Así pues, se planteó un tipo de estudio paleoclimatológico utilizando los datos fenológicos y económicos existentes. La metodología la estableció, ya de un modo más general, de la forma siguiente:

En cuanto a la física, reunidas las observaciones meteorológicas de algunos años y de diferentes puntos de la Península procurando a la vez poner aquellos en relación con la marcha que sigue la vegetación, resultaría necesariamente luz cuando los años agrícolas antiguos por los resultados pudieran considerarse como semejantes, de modo que se conociera conjeturalmente el siglo XVIII sin quedar completamente oscuro para la meteorología. Se comprende que el proceder de estudio en esta parte estaría basado sobre la analogía pero si la evidencia no, al menos grados racionales de certeza sobre el clima en general necesariamente resultarían y con ellos pruebas indirectas de las consecuencias ulteriores en la ciencia.

También buscó la utilidad práctica de este tipo de estudios, especialmente para la agrometeorología, de forma que se pudieran comprender las leyes de la vida vegetal en una determinada localidad así como aclarar la razón y motivo de las diversas prácticas agrícolas.

Notas de la Parte III

82 Rico Sinobas: Resumen de los...op.cit.; p. 2

83 Rico Sinobas, M. Estudio del huracán...op.cit.; pp.46-49

84 Rico publica este estudio en 1856 y los primeros mapas que se realizaron de forma operativa en Europa se iniciaron hacia 1863.

85  Rico Sinobas. Memoria sobre las...op.cit.;. pp.177-252.

86 IBID, pp 254-255

87 Rico Sinobas: Estudio del Huracán...op.cit.; p.47.

88 IBID.; p.49.

89 IBID.; p.47

90 IBID.; pp.74-75.

91 IBID.; p.51.

92 Como en el estudio de las sequías de Murcia y Almería o en su propuesta para realizar estudios meteorológicos en España

93 Rico Sinobas: Memoria sobre las...op.cit.; p.119.

94 Definición presentada en el “Vocabulario de términos meteorológicos y ciencias afines”, de Ascaso y Casals.

95 Rico Sinobas: Fenómenos de la...op.cit.; p.44.

96 IBID.; pp.31-42.

97 Rico Sinobas, M. Memoria sobre las...op.cit.

98 IBID, pp.283-286.

99 En Centroeuropa se inició este tipo de trabajos hacia medidados del siglo XX, mientras que en España estas iniciativas han sido escasas y dispersas. Salvo los trabajos de Manuel Rico y de Jose Mª Fontana Tarrats, ya en el siglo XX, hay que esperar hasta la década de 1990 en que se empezaron a publicar estudios sistemáticos sobre este tema, principalmente por el equipo dirigido por el Prof. Martín Vide, del Grupo de Climatología del Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Barcelona.

100 Como por ejemplo, en el trabajo de Inocencio Font, Historia del clima de España. Cambios climáticos y sus causas.

101 Barriendos Vallvé, M. “La climatología histórica en el marco geográfico de la antigua monarquía hispana”. Scripta Nova, Nº5.

102 Rico Sinobas. Memoria sobre las...op.cit.; pp.287-289.

103 IBID, pp. 331-332.

104 Este estudio se encuentra en el manuscrito con signatura S:11-8ª M13 depositado en la ARANMM

105 Estos datos, junto con el análisis de los mismos, se encuentran en la referida obra manuscrita depositada en la ARANMM con signatura S:11-8ª M13.

Continuará

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PrimaveraVeranoOtoñoInvierno
Por las vertientes del norte137104
Por las vertientes del oeste.-Cuenca del Miño3002
Por las vertientes del oeste.-Cuenca del Duero21517
Por las vertientes del oeste.-Cuenca del Tajo20311
Por las vertientes del oeste.-Cuenca del Guadiana1008
Por las vertientes del suroeste.-Cuenca del Guadalquivir1028
Por las vertientes del sureste.-Faldas de Sierra Nevada1031
Por las vertientes del este92165
Esta entrada se publicó en Reportajes en 19 Nov 2012 por Francisco Martín León

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