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El verano avisa: irrupción de aire muy cálido sahariano

Algunos pensaban que el verano no llegaría tras una primera mitad de junio fresca y bastante lluviosa en gran parte del país. Sin embargo, durante los últimos días el calor ya ha empezado a apretar, y el culmen llegará este fin de semana con un episodio de altas temperaturas.

Samuel Biener Samuel Biener 22 Jun 2018 - 08:05 UTC
Córdoba
Si se cumplen algunas previsiones, Córdoba podría superar los 40ºC durante el fin de semana.

Se ha hecho de rogar, pero el verano ya está aquí. Al menos el verano meteorológico y el astronómico, ya que las dos primeras semanas del verano climatológico (que comienza el 1 de junio) transcurrieron en numerosas regiones españolas con temperaturas más propias de abril, con abundantes precipitaciones e incluso nevadas en las montañas.

Durante los últimos días la situación se ha normalizado: el anticiclón de las Azores se ha hecho el amo y señor de la situación sinóptica, mientras que sobre la Península Ibérica aparece la clásica baja térmica, como consecuencia de las altas temperaturas que tenemos durante estos días en el interior y sur del país, donde ya hemos rozado o alcanzando los 40ºC en puntos de Badajoz, Córdoba o Sevilla.

Sin embargo, la situación de los últimos días no está asociada a ninguna masa de aire sahariano, como han publicado algunos medios, sino por el propio calentamiento de la superficie del solar ibérico y en los principales valles, que se encuentran enclaustrados entre las grandes cordilleras. Esto permite que se produzca un intenso caldeamiento en verano, y un importante enfriamiento en invierno, cuando la circulación de vientos es muy débil.

Situación clásica de temperaturas altas en el interior y sur peninsular: aire frío al oeste, que arrastra aire muy cálido del Sáhara.

Después de este primer pequeño aviso, en estos momentos tenemos una DANA frente a las costas del suroeste de la Península, responsable del descenso de las temperaturas y de los chubascos y tormentas en la mitad occidental. Podríamos pensar que se repite la situación atípica de esta primavera, pero no. La DANA se desplazará hacia el noroeste, situándose frente a las costas portuguesas durante el fin de semana. Y aquí la situación cambia.

Según el modelo Europeo, la DANA va a arrastrar una masa de aire muy cálida de procedencia africana hacia la Península Ibérica (que queda en el sector delantero de la inestabilidad) durante las próximas horas. Aire muy cálido y seco, acompañado de polvo en suspensión. En superficie, predominará el viento del este y del noreste, que soplará muy débil en el interior.

Se trata de la situación sinóptica ideal para que alcancemos o superemos los 40ºC durante el fin de semana en las regiones del interior y sur de España (Andalucía, Extremadura y algunos puntos de Castilla-La Mancha). En las regiones del este el viento de levante impedirá que las temperaturas se disparen, al igual que en el Cantábrico con el viento del noreste.

¿Estamos ante una ola de calor?

No existe una definición única y precisa del concepto de ola de calor (lo mismo sucede con las olas de frío), lo que provoca un gran número de interpretaciones y percepciones distintas. La definición genérica señala que se trata de episodios de temperaturas anormalmente altas, que se mantienen varios días y afectan a una parte importante de la geografía española.

Según AEMET, una ola de calor es "un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1981-2010". Olcina Cantos define las olas de calor como "expansiones de masas de aire tropicales, desde sus moradas habituales a otras áreas del planeta, provocando movimientos ondulatorios amplios que invaden zonas ajenas cuyas masas de aire son empujadas a su vez hacia los hogares del contrario, cuya duración es de 3 o 4 días, en ocasiones más".

La probable irrupción de aire sahariano del fin de semana se desplazaría hacia el este, con una duración del episodio de unas 72 horas, en el límite para ser considerado como una ola de calor. Por tanto, a la espera de confirmar esta situación, lo más correcto sería clasificar a este episodio como irrupción de aire muy cálido de origen sahariano o episodio de temperaturas altas en algunas regiones de España.

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