Las pistas de hielo ecológicas se ponen de moda

Las estaciones de esquí empiezan a ponerse a punto, pero para la práctica de otros deportes de invierno, como el patinaje sobre hielo, las bajas temperaturas ya no son un requisito. ¿Has oído hablar de las pistas de hielo sintético y ecológico?

Maider Rodríguez Maider Rodríguez 15 Nov 2019 - 12:53 UTC
pistas de hielo sintético
Las pistas de hielo sintético ganan terreno a las tradicionales.

¡Comienza la temporada de los deportes de invierno! Este año gracias a las entradas de aire frío y a las precipitaciones, antes de lo habitual. Además, se acercan también las fiestas navideñas. Momento en el que otro deporte de invierno se pone también de moda: el patinaje sobre hielo. Las plazas de muchas ciudades empezarán a verse ocupadas en las próximas semanas por pistas de hielo que se mantienen habitualmente hasta pasadas las fiestas. Una infraestructura que no siempre es fácil y barata de mantener. Por ello, las pistas de hielo ecológico y sintético han empezado a ponerse de moda en los últimos años y es ya un negocio en auge. ¿Cómo son y qué ventajas tienen?

¿En qué consisten las pistas de hielo ecológico?

Las principales ventajas de las pistas de hielo ecológico son la reducción en las emisiones de CO2 y el abaratamiento de sus costes, tanto en instalación como en mantenimiento. Las primeras pistas de hielo de este tipo estaban hechas de plástico y de madera, y fue una empresa canadiense una de las pioneras. No obstante, las grandes amplitudes térmicas que se registran en algunos puntos de nuestro país a lo largo del año, no las hacían aptas para nuestro clima. Y como ya sabemos, la necesidad agudiza el ingenio. Por ello, una empresa sevillana mejoró esta innovación. Creó pistas de hielo hechas con líquido deslizante, polvo de plástico y diferentes aditivos.

Sus componentes pueden soportar temperaturas que oscilan entre los -80⁰C y los 100⁰C. Esta alta resistencia las hace óptimas para estar en funcionamiento durante todo el año, ya sea a cubierto o al aire libre, por lo que permiten su uso más allá del invierno.

¿Se nota la diferencia?

Al margen de que algunos usuarios parece que prefieren la sensación del hielo tradicional, el deslizamiento es similar en ambos tipos de pista. Además, el desgaste de las cuchillas de los patines es mínima. Otra ventaja son las caídas. Los daños en las pistas de hielo sintético son menores, ya que el material es más blando que el hielo natural. Las empresas dedicadas a la construcción de estas pistas de hielo invierten constantemente en I+D para conseguir precisamente que la diferencia entre ambos materiales sea mínima.

De Andalucía a Disneyland Paris

Podemos encontrar pistas de hielo sintético españolas en países como Canadá, EE.UU. o Japón y llegan a ocupar lugares tan famosos como el parque de atracciones de Disneyland París.

En nuestro país, ayuntamientos como el de Bilbao, Solsona, Palma de Mallorca, Dos Hermanas o Irún, entre muchos otros, apuestan cada año por este tipo de pistas para su oferta de ocio urbano en la época invernal. Suponen un gran ahorro en electricidad y agua frente a las tradicionales, tanto para su puesta en marcha como para su mantenimiento a lo largo de la temporada. De hecho, Bilbao presumirá estas navidades de tener la pista de hielo ecológica más grande del país: hasta 800 metros cuadrados de superficie. Estas pistas pueden tener una durabilidad de hasta veinte años.

Sin duda, tanto a corto como a largo plazo, suponen un buen ahorro económico y medioambiental, y son una buena alternativa a la incertidumbre meteorológica del invierno. Un invierno que este año se ha adelantado más de un mes y que augura, por el momento, un buen arranque de temporada de las estaciones de esquí de nuestro país.

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