¿Te ves conduciendo un coche de hidrógeno? Hoy estás más cerca

Un equipo de investigadores de la Universidad de Lancaster, en Reino Unido, anuncian haber descubierto un material que podría hacer más viable la fabricación de coches de hidrógeno. "Los auténticos cero emisiones", dicen. Veamos...

Juan José Villena Juan José Villena 15 May 2019 - 17:25 UTC
Coche hidrógeno
Un nuevo invento podría ayudar a la implantación de los coches de hidrógeno.

El hidrógeno se acaba de meter de lleno en la carrera por encontrar alternativas a los combustibles fósiles, artífices en parte del calentamiento global. Ya irrumpió hace un tiempo en el mercado del automóvil, hasta ahora sin demasiado éxito, pero un nuevo descubrimiento científico podría auparle a la cabeza del pelotón de las energías verdes. Los fabricantes estaban teniendo problemas para implantarlo debido al tamaño, la complejidad y el gasto del sistema requerido. Esto podría ser cosa del pasado, al menos eso asegura un equipo de investigadores de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido.

A la cabeza del grupo está el profesor David Antonelli, que declara haber descubierto un material revolucionario a base de hidruro de manganeso: el Kubas Manganese Hydride-1 (KMH-1). Según los científicos, este componente permitirá hacer tanques de combustible mucho más pequeños, económicos y con mayor densidad de energía que los actuales basados en hidrógeno, que ya permiten a los coches urbanos y utilitarios rodar entre 800 y 1000 kilómetros tras repostar. Además, superan en autonomía a los vehículos eléctricos convencionales. “El coste de fabricación de nuestro material es muy bajo y la energía que puede almacenar es mucho mayor que las baterías de iones de litio”, afirma Antonelli.

Los experimentos llevados a cabo muestran que el KMH-1 permitiría almacenar cuatro veces más hidrógeno en el mismo volumen que las tecnologías existentes. Este avance lo presentan como una bendición para los fabricantes, en tanto que multiplica por cuatro la autonomía y permite reducir el tamaño de los tanques. “Este material también se puede usar en dispositivos portátiles como drones o en cargadores móviles, para que la gente pueda acampar durante una semana sin tener que recargar sus dispositivos”, concluye el científico.

Coches de hidrógeno y ciudades con aire limpio

Algunos fabricantes se vanaglorian de construir coches capaces de purificar el aire mientras circulan, aunque esta teoría tiene un buen puñado de voces críticas. Los vehículos de hidrógeno funcionan en base a la reacción química que se produce por el contacto entre el oxígeno, que entra desde el exterior a través de unas rejillas, y el hidrógeno presente en los depósitos. Así se genera electricidad. En este proceso la energía es limpia porque no emite gases contaminantes ni partículas nocivas, solo vapor el agua.

Sin embargo, los detractores avisan de que el proceso para dar lugar al hidrógeno requiere de combustibles fósiles y que, por tanto, se contamina en origen. Según las voces disidentes, las ciudades tendrían el aire mucho más limpio pero el mundo no. ¿La solución? Que el hidrógeno no provenga de combustibles fósiles, sino de energías renovables como la eólica o fotovoltaica. ¿Desbancarán los coches de hidrógeno a los eléctricos? De una forma u otra, saldrá ganando el planeta.

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