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¿Está cambiando la actividad y ubicación de los ciclones tropicales?

No es fácil observar tendencias en la distribución de ciclones tropicales y su evolución con el paso de las décadas. Pero las hay, y los primeros estudios muestran algunas bastante peculiares.

Aunque la temperatura del océano está muy relacionada con la intensidad de un ciclón tropical, una baja cizalladura es fundamental para su completo desarrollo.

Cuando hablamos sobre la tendencia y evolución de los ciclones tropicales durante el paso de las décadas, solemos relacionar inmediatamente el progresivo calentamiento global que estamos experimentando con un mayor número de estas tormentas sobre las aguas más templadas del planeta. Sin embargo no es todo tan fácil, puesto que el desarrollo de estos sistemas dependen de más factores.

Los ingredientes que determinan la actividad

La temperatura de la superficie del mar es obviamente un factor fundamental. El aporte de energía de una masa de aire cálido y húmedo procedente de un océano, con una temperatura superficial significativamente superior a los 25 ºC, es insustituible de forma natural y, además, básico para mantener un sistema convectivo de mesoescala estable en el océano durante días. Obviamente, un océano más cálido implica más energía y por tanto una intensidad potencial mayor en un ciclón tropical.

Sin embargo, que la atmósfera esté saturada de humedad sobre el océano también es otro requisito fundamental para mantener la convección estable. Si se producen circulaciones de vientos de superficie lo suficientemente intensas como para arrastrar masas de aire continental sobre el océano, esa humedad será más escasa y la formación de ciclones tropicales más improbable.

De la misma forma, los vientos fuertes en niveles altos generan cizalladura que impide la organización de un sistema tropical. En el Atlántico, por ejemplo, el fenómeno de El Niño suele fortalecer los vientos de niveles altos y suele dar lugar a temporadas de huracanes poco activas incluso en situaciones en las que el océano presente anomalías positivas de temperatura.

Todo esto complica mucho aventurarse a hacer estimaciones sobre cómo evolucionará la cantidad y la intensidad de los ciclones tropicales en un futuro. De hecho, en las últimas décadas no ha variado significativamente su número a nivel global, pero si el análisis se efectúa por cuencas oceánicas y sectores más localizados, se empiezan a apreciar tendencias y patrones de cambio más locales.

Los ciclones tropicales están migrando a otras zonas con el paso del tiempo

Un reciente estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, afirma que hay cuencas como el Índico Norte, el Atlántico Norte y el Pacífico central que están experimentando un aumento en el número de ciclones tropicales en las últimas 4 décadas, mientras que en el Pacífico occidental y el Índico sur parece haber un descenso. Aunque estas tendencias pueden asociarse a la variación interdecadal natural, se han utilizado diversos modelos numéricos que confirman que este fenómeno no puede explicarse sólo por eso.

En las últimas cuatro décadas, los ciclones tropicales están aumentando en el océano Índico Norte, el Atlántico Norte y el Pacífico Central.

La concentración de aerosoles o las variaciones en las temperaturas de la superficie del oceáno son factores que pueden relacionarse con estos cambios. El calentamiento global, la emisión de aerosoles y gases de efecto invernadero o las grandes erupciones volcánicas parece que están detrás de algunos de los cambios observados recientemente. No obstante, resulta muy difícil establecer una relación entre estos factores. Los investigadores avisan que esta variación de la actividad tropical puede no ser lineal y variar de forma significativamente distinta con el paso del tiempo.

La temporada 2020 a punto de empezar en el Atlántico

Actualmente la temporada de este 2020 está en el punto de mira por dos razones: la primera es que las condiciones de La Niña sobre el Pácífico favorece la presencia de vientos débiles en altura sobre el Atlántico, poca cizalladura y, por tanto, mejores condiciones para el desarrollo de huracanes.

Por otro lado, la temporada parece tener prisa por empezar. Aun faltando varias semanas para el inicio oficial de la temporada, un sistema subtropical se está desarrollando en las proximidades de la Península de Florida y es muy probable que a lo largo de las próximas horas acabe dando lugar a una tormenta tropical o subtropical que sería bautizada como 'Arthur'.