¿Se acerca la Tierra a un estado de "caos climático"?

Si no se cambian las políticas medioambientales, posiblemente sí. Eso concluye un estudio con científicos de primera línea a nivel internacional. La temperatura media global podría subir hasta 4 ºC en 2100.

Juan José Villena Juan José Villena 08 Feb 2019 - 10:28 UTC
Tierra
Si no se mejoran las políticas medioambientales la temperatura global podría subir cerca de 4 ºC.

Mientras los países titubean en la aplicación de medidas frente al calentamiento global, la Tierra se podría estar acercando a pasos agigantados hacia el “caos climático”, según un reciente estudio publicado en Nature. “Bajo las políticas actuales del gobierno mundial, nos dirigimos hacia 3 o 4 ºC de calentamiento por encima de los niveles preindustriales”, advierte el profesor Nick Golledge del Centro de Investigación Antártica, dependiente de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda. Este escenario aceleraría el deshielo en Groenlandia y la Antártida, llevando una gran cantidad de agua a los océanos de la Tierra, que alterarían su comportamiento. “Causará interrupciones significativas en las corriente oceánicas y cambiará los niveles de calentamiento en todo el mundo”, avisa Golledge.

Nick Golledge encabeza un equipo de investigación internacional que da cabida a científicos de Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos. Los efectos que enumeran no son nuevos, pero sí más graves. El estudio duplica el incremento previsto de la temperatura media global, de 2 ºC que es el objetivo ‘político’ para 2100 a cerca de 4 ºC, y pone énfasis en un “gran aumento” del nivel del mar. El estudio se basa en simulaciones muy detalladas que parten del actual ritmo de fusión de hielo. Para ello han recurrido a observaciones satelitales que permiten, según los estudiosos, hacer predicciones más fiables y precisas de lo que ocurrirá si continúan las actuales políticas climáticas.

Las simulaciones sugieren que el aumento del nivel del mar irá agravándose con el paso de los años, especialmente a partir del año 2065. Las capas de hielo que se están derritiendo afectarán, además, a la temperatura del agua y los patrones de circulación de los océanos, y esto tendrá efectos en la troposfera. Por ejemplo, en el Atlántico Norte la Corriente del Golfo se debilitará significativamente, aumentando las temperaturas en el Ártico, el este de Canadá y América Central, y enfriando al oeste de Europa. Afortunadamente, los científicos coinciden en que aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo. “Si reducimos drásticamente las emisiones, podemos limitar los impactos futuros”, asegura Golledge.

Los datos de 2018 preocupan a la comunidad científica

Hace unos días la agencia estadounidense NOAA bautizó al año 2018 como el cuarto más caluroso en la Tierra dentro de una serie histórica de 139 años. Se ubica tras los años 2016 (el más cálido), 2015 (el segundo más cálido) y 2017 (el tercero). Esta clasificación está avalada por la NASA, la británica Met Office y la Organización Meteorológica Mundial. Ya son 42 años consecutivos con una temperatura global superior a la media, desde 1977. Y nueve de los diez años más cálidos han ocurrido desde 2005.

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