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Los episodios de tiempo extremo cada vez serán más frecuentes

Un nuevo estudio afirma que las ondas planetarias se están ralentizando y que esto, en el futuro, deparará fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y duraderos.

Juan José Villena Juan José Villena 08 Nov 2018 - 18:30 UTC
Inundación
Con unas ondas planetarias más débiles los episodios de lluvias intensas serán más duraderos.

Las ‘ondas’ que producen los episodios de precipitaciones, estabilidad, frío o altas temperaturas podrían ralentizar su movimiento en el futuro, haciendo más persistente el tiempo extremo. Esta es la conclusión de un equipo internacional de científicos tras observar el calentamiento causado por el hombre sobre todo en el Ártico. Los días soleados se sucederán hasta dejar olas de calor y las lluvias, más prolongadas, derivarán en inundaciones. Y todo por los vientos del oeste aliados al chorro polar que, según sus cálculos, impulsarán con menos fuerza a los sistemas meteorológicos.

“Esperamos un aumento de aproximadamente el 50% en la incidencia de las condiciones atmosféricas que favorecen una corriente de chorro lenta y ampliamente serpenteante, y con extremos estancados”, afirma Michaell Mann, autor principal del estudio e investigador de la Universidad Estatal de Pennsylvania. De este modo “la gente probablemente experimentará eventos climáticos extremos y potencialmente peligrosos con mayor frecuencia”, según Mann. El debilitamiento del Jet Stream estuvo detrás de los excepcionales incendios forestales de Canadá en 2016, las inundaciones europeas de 2013 o la ola de calor rusa de 2010.

Los detonantes: el calentamiento en el Ártico y la contaminación

El calentamiento del Ártico reduce la diferencia de temperaturas respecto a los trópicos y es este contraste el que impulsa la corriente en chorro. Además, la contaminación bloquea una parte de la luz solar, sobre todo en regiones con gran cantidad de centrales eléctricas de carbón, y se produce un ligero enfriamiento local temporal. Esto también reduce la disparidad. El motor se está ‘gripando’.

En este escenario los anticiclones también serían más persistentes, al igual que las olas de calor, con sequías más frecuentes.

“Una reducción de la contaminación del aire en países industrializados podría restaurar parte de la diferencia de temperaturas entre las latitudes medias y el Ártico. Eso a su vez ayudará a prevenir el futuro estancamiento de las ondas planetarias”, describe Stefan Rahmstorf del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y coautor.

¿Qué son las ondas planetarias?

La radiación solar determina las diferentes temperaturas que muestra la Tierra. En el ecuador es mayor y por eso es una zona cálida; en los polos es menor debido a la incidencia menos perpendicular de los rayos de Sol. El contraste entre unas y otras es un motor que pone en marcha diferentes corrientes de viento que fluyen a modo de cinturones. Estos ‘ríos’ no se mueven en línea recta, dibujan una trayectoria ondulada debido a la fuerza de Coriolis. Trazando las ondas planetarias.

El chorro polar es un flujo que encierra el aire frío dentro de su perímetro. Hay veces que se ondula muchísimo y crea vaguadas, que van precedidas por frentes fríos, y en ocasiones DANAs o ‘gotas frías’. Si se ralentiza los periodos con y sin lluvias serán más prolongados. Y lo mismo con el calor o el frío.

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