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Plantar la "Gran Muralla Verde" africana, ¿cambiaría el clima global?

El ambicioso proyecto de plantar una enorme franja de árboles para impedir que el desierto del Sahara se expanda hacia el sur, según los científicos, podría traer severas consecuencias en el clima y se debe analizar detenidamente.

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La finalidad de esta muralla de árboles es impedir que el desierto del Sahara se expanda hacia el sur. Créditos: The Great Green Wall Trailer.

Hace 15 años la Unión Africana anunció un proyecto demasiado ambicioso, plantar la Gran Muralla Verde Panafricana (PAGGW). Se trata de una barrera natural formada por una enorme franja de árboles alineados. El objetivo es plantar para el año 2030 unas 100 millones de hectáreas (de 8000 km de largo por 15 km de ancho), ubicadas a lo largo del Sahel, la zona semiárida que recubre el borde sur del desierto de Sahara. La finalidad de esta muralla de árboles es impedir que el desierto del Sahara se expanda hacia el sur.

Una vez completada, la "Gran Muralla Verde" será la estructura viva más grande del planeta, tendrá tres veces el tamaño de la Gran Barrera de Coral.
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Representación gráfica de cómo se verá la Gran Muralla Verde de África. Créditos: The Great Green Wall Trailer.

Recientemente, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, asumió la directiva de la PAGGW, según reafirmaron durante la Conferencia COP26, en Glasgow, el pasado diciembre 2021. Básicamente, el proyecto apunta a que durante los próximos dos años ese país trabajará asiduamente para abordar los problemas de degradación de la tierra, la desertificación, la seguridad alimentaria, el cambio climático, el agotamiento de los ecosistemas forestales y la biodiversidad en África.

Intentando frenar el cambio climático

La región llamada Sahel, en África, limita al norte con el desierto del Sahara y al sur con la estepa sudanesa. Apenas hace 15 años este sitio se encontraba cubierto de bosque y habitado por una valiosa biodiversidad, lamentablemente el ecosistema cambió drásticamente. Esta zona fue fértil, pero en la actualidad el 65% de su tierra está degradada.

Los extremos como fuertes lluvias pero también sequías prolongadas, llevaron a deslizamientos de tierra e incendios forestales devastadores, convirtiendo a Sahel en un escenario tangible de la crisis climática, un paisaje absolutamente deteriorado. La pérdida masiva de tierras fértiles en los últimos 30 años preocupa de sobre manera, porque el 80% de la población sigue dependiendo de la agricultura de secano, allí las personas dependen de su productividad en la tierra para poder sobrevivir.

Objetivos de la "Gran Muralla Verde"

El proyecto de la PAGGW cuenta con el apoyo financiero del Banco Mundial, la UE, las Naciones Unidas y otros, para poder restaurar las tierras degradadas y ayudar a los habitantes del Sahel a producir alimentos, crear puestos de trabajo, evitar que los pobladores migren o se desplacen y promover la paz. Se plantea un proyecto de gran alcance y de dimensiones importantes: restaurar más de 100 millones de hectáreas para una agricultura productiva.

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El 80% de la población de Sahel sigue dependiendo de la agricultura de secano, su productividad en la tierra es la base para poder sobrevivir. Créditos: The Great Green Wall Trailer.

Hasta el momento solo se ha alcanzado el 15% del objetivo planteado en 2007 con fecha propuesta de finalización para 2030. Los motivos de esta lentitud en la construcción de la Gran Muralla Verde se deben principalmente a la falta de fondos.

"Sahara verde" y sus posibles consecuencias severas en el clima

Según un estudio publicado recientemente, cuyo autor principal es Francesco S.R. Pausata, de la Universidad de Quebec, en Montreal, muestra cómo nuevas simulaciones climáticas del pasado y futuro del Sahara sugieren que esta iniciativa verde de PAGGW podría cambiar el clima en el norte de África, e incluso en el Mediterráneo.

En la región del Sahara y el Sahel, las precipitaciones están estrechamente relacionadas con la intensidad del Monzón de África occidental (WAM), que es crucial para la estabilidad socioeconómica de millones de personas que viven en el África subsahariana.

Uno de los cambios más dramáticos en el WAM ocurrió entre 12 y 5 mil años atrás, cuando el aumento de las lluvias de verano condujo a una expansión de los lagos y humedales del norte de África, y una extensión de pastizales y matorrales en áreas que ahora son desiertos, dando origen a la llamado “Sahara Verde” o Período Húmedo Africano.

Ese periodo en el pasado ofrece una gran oportunidad para aprender, obtener información y evaluar críticamente las ramificaciones globales asociadas con un posible reverdecimiento natural o geodiseñado de la región del Sahel y el Sahara, explican los científicos.

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Según investigaciones científicas, el "Sahara Verde" podría provocar diferencia en la presión atmosférica y consecuentemente los vientos monzónicos resultarían mucho más intensos.

Analizaron cómo las retroalimentaciones de la cobertura terrestre y los cambios asociados en las emisiones de polvo, por ejemplo, juegan un papel fundamental en la fuerza del Monzón. Además, estudiaron qué impactos globales podría traer la intensificación del WAM en la variabilidad del ENOS, por ejemplo.

Según los resultados que expusieron en la reunión de diciembre de 2021 de la Unión Geofísica Estadounidense, el plan de esta muralla de árboles podría aumentar considerablemente las lluvias dentro del Sahel, incluso hasta duplicarlas. Estudios anteriores demostraron que un aumento en la cantidad de vegetación resulta una fuente local de humedad, con un aumento en los ciclos del agua del suelo a la atmósfera, elevando así las cantidades de precipitación.

En cuanto a las temperaturas, esta investigación sugiere que PAGGW llevaría a disminuir las temperaturas promedio de verano en gran parte del norte de África y en el Mediterráneo, reduciría hasta en 1.5 °C las temperaturas medias de verano en la mayor parte del Sahel. Pero en contrapartida, las temperaturas en las zonas más cálidas del desierto se volverían aún más elevadas.

Y esto es porque las plantas también crean una superficie terrestre más oscura, por tanto el suelo absorbería más calor, y sumado a que la vegetación reduce la cantidad de polvo en suspensión en la atmósfera, da como resultado la llegada de mayor cantidad de radiación solar a la tierra.

Estudios anteriores han demostrado que un "Sahara verde" está asociado a cambios en la intensidad y ubicación del monzón de África Occidental. Si se registran valores de temperaturas mayores, sumado al aumento en el aporte de humedad, dará como resultado una mayor diferencia en la presión atmosférica y consecuentemente los vientos monzónicos resultarían mucho más intensos.

Por tanto, frente a estos resultados preliminares, los autores de este trabajo de investigación sugieren que antes de realizar esta obra de plantación de árboles enorme y sin precedentes, se estudie en profundidad cuáles serían los efectos finales en el clima local y global de concretarse. Saber cuál será el impacto que este proyecto verde dejará es de vital importancia.