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Balance de abril 2022: mes de heladas duras, nevadas y también calor

Empezó vil, con heladas duras, pero al final también ha tenido aguas mil, por lo que el refranero nos da una esperanza para los meses venideros, al decirnos: “Si abril fuere frío, habrá pan y vino; y si frío y mojado, seguro está el año”. Veamos con detalle la evolución de este mes.

Acueducto de Segovia
Además de la entrada fría de los primeros días del mes, el paso de un frente frío dejó estampas blancas en algunas capitales de provincia de Castilla y León, como en el caso de Ávila y de Segovia, donde se produjo la mayor nevada en un mes de abril de los últimos 20 años.

Empezábamos abril con una situación completamente distinta a lo sucedido en los meses anteriores, con una entrada muy fría del norte que provocó mínimas muy bajas e importantes heladas en muchas zonas peninsulares, principalmente del norte de la Península. Con la llegada de la borrasca de gran impacto Diego, la entrada fría se interrumpió y fue sustituida, los días siguientes, por vientos de componente sur, que trajeron un aumento de las temperaturas. Finalmente, las borrascas volvieron a nuestra latitud, consiguiendo aportar precipitaciones casi generalizadas.

Por decenas, la primera tuvo temperaturas muy bajas en todo el país, con valores nocturnos mucho más bajos de lo normal, sobre todo en el norte peninsular, con heladas fuertes que perjudicaron a muchos frutales ya avanzados en su despertar primaveral. Las precipitaciones inferiores a la media excepto en las Canarias que fueron algo superiores.

La segunda decena estuvo marcada por los cambios producidos por las borrascas Diego y Evelyn, así como el cambio en la dirección de los vientos dominantes, provocando que las temperaturas fueran más altas de lo normal, salvo en el extremo sureste peninsular que fueron ligeramente más bajas. Las precipitaciones superiores a la media en todas las comarcas peninsulares e inferiores en ambos archipiélagos.

Finalmente, el mes ha terminado con lluvias casi generalizadas, algo menos en el oeste de Galicia y en todas las islas. Las temperaturas han seguido la misma línea que la decena precedente, siendo superiores a la media en la mayoría de las regiones.

“Frío de abril, helado y sutil”

Las máximas se pueden considerar dentro de la media para este mes en todo el país, salvo en las Baleares y en puntos del archipiélago canario, donde fueron ligeramente más altas.

Los fuertes vientos de componente sur provocados por ambas borrascas de gran impacto trajeron varios momentos de temperaturas elevadas que no correspondían a las fechas en la que nos encontrábamos. En estaciones de AEMET, el valor más alto mensual se alcanzó el día 17 en Pájara, Gran Canaria, con 35,3 ºC, superando por primera vez en lo que va de año la barrera de los 30 ºC.

El día 4 de abril trajo temperaturas de hasta -10,1 ºC en Ucero, Soria. Un valor muy cercano al de los meses de enero y febrero.

Los valores nocturnos también se pueden considerar normales en el conjunto de las regiones, salvo en Baleares, donde fueron algo inferiores, y en las Canarias superiores. En estaciones de AEMET, que no son de alta montaña, el dato más bajo mensual se produjo el día 4, en Ucero, Soria, con -10,1 ºC. Valor que es más bajo que la mínima del mes pasado y muy cercano al de los meses de enero y febrero, lo que nos indica la intensidad de la entrada fría de primeros de mes.

Efecto iglú para proteger los frutales de las heladas tardías
Durante los primeros días de abril se produjeron heladas muy dañinas al descender la temperatura a varios grados bajo cero y durante muchas horas. Los daños se intentaron paliar con aspersores, aportando agua a los árboles para intentar hacer un efecto protector como un “iglú”, con combustión para calentar las capas bajas atmosféricas o con humo, pero en la mayoría de los casos no se ha podido evitar la congelación de la cosecha de frutales.

Está claro que con esa situación tan marcada de frío se deberían de haber batido varios récords de temperatura mínima y máxima absoluta más baja. Por no hacer la lista muy larga mencionaré un par de ejemplos. En el caso de las mínimas, el aeropuerto de Reus, el día 3, llegó a los -2,5 ºC, siendo la anterior plusmarca de 1,0 y que databa de 1975. Para las máximas nos vamos al día 5, que en el aeropuerto de Córdoba solo se llegó a los 9,2 ºC; anteriormente la máxima más baja era de 11,2 ºC, producida en 1975.

Abundantes precipitaciones en el sureste peninsular

Este abril ha sido ligeramente húmedo si consideramos el conjunto del país. Las zonas donde ha llovido mucho más de lo normal se han dado en la Comunidad Valenciana y extremo sureste peninsular, con núcleos que han superado el 300% para este mes. Por el contrario, ha llovido menos de lo normal en puntos de Galicia, de la cornisa cantábrica y de los extremos suroeste y noreste peninsulares, además de las Baleares, excepto Ibiza. En estas áreas el mínimo se ha dado en el observatorio de Vigo con tan solo el 38% de su valor normal.

Durante este mes se ha batido solo un registro de precipitación máxima relativa en un día, fue en el observatorio de Toledo, el día 19, con 29,6 l/m2.

Otra variable meteorológica que hay que destacar durante este mes ha sido el viento, que ha soplado con mucha intensidad en casi todas las regiones y durante muchos días, con rachas huracanadas. Destacó la medida en el cabo Machichaco, Vizcaya, de 124 km/h.

Consideraciones finales

Hemos terminando la primera parte de la primavera, y aunque abril tenga fama de lluvioso apenas pocas zonas de España tienen a este mes como el más abundante en las precipitaciones, pero por lo menos sí que nos otorga mucho más movimiento atmosférico que durante la anterior estación. En situación atmosférica normal nos quedaría todavía casi todo el mes próximo para poder aportar, con un cierto grado de seguridad, más agua a nuestros suelos y nuestras presas.

Mayo podría seguir aportando más agua a nuestros suelos y presas. El agua embalsada sigue por debajo de la media de los últimos diez años.

El porcentaje de humedad del suelo sobre su capacidad máxima continúa dando buenas noticias, estando en estos momentos por encima del 60% en la mayoría de las comarcas, salvo áreas pequeñas de los valles del Ebro y del Tajo, puntos de las provincia de Málaga y gran parte del archipiélago canario.

Pero aún con esta situación, nuestras presas siguen con el problema de sus reservas, ya que el agua embalsada, a fecha de 26 de abril, es del 49,6% de su capacidad máxima, un 11% inferior a la misma fecha del año pasado y nos encontramos por debajo de la media de los diez últimos años, en este caso un 20%.