¿Regar para prevenir heladas? El 'efecto iglú' es un método efectivo

Cuando aparecen las temidas heladas tardías puede llegar a perderse gran parte de una cosecha. Por suerte el ser humano conoce algunos métodos para minimizar este riesgo. Uno es el riego por aspersión.

Flor del ciruelo congelada
El hielo protege la flor de este ciruelo. Imagen: Infocampo.com.ar

Gracias al clima que tenemos en España, gran parte del suelo lo dedicamos a la agricultura. Incluso construimos invernaderos para garantizar una buena cosecha. Esto no pueden hacerlo en otras latitudes con climas invernales mucho más extremos. Por este motivo nuestras frutas y verduras son tan conocidas.

Eso sí, no es oro todo lo que reluce. Si bien nuestro clima es mucho más templado que el del resto del continente, puede pasar que, cuando ya pensamos que han llegado las buenas temperaturas, una irrupción de aire frío vuelva a nuestra tierra, arruinándonos el cambio de armario y provocando un gran dolor de cabeza a los agricultores.

El problema radica en que muchos árboles frutales y parte de la huerta en esta época ya han florecido y algunos incluso muestran parte del fruto. Estas heladas, que ocurren casi todos los años, provocan grandes pérdidas económicas al agricultor. De rebote, pueden provocar un aumento del precio final al consumidor. ¿Se puede hacer algo para disminuir su impacto? Sí.

Agua y fuego como protección

Puede parecen contradictorio, pero tanto el agua como el fuego pueden proteger a la huerta ante estas temidas heladas. Nuestro compañero Samuel Biener nos contaba hace poco cómo en Francia han tenido que quemar parafinas para evitar daños en los viñedos.

El fuego hace que, por un lado, suba un poco la temperatura del aire, y por el otro, cree una corriente que evita que el aire se estanque y la helada sea peor.

El otro método que también se usa mucho en nuestro país cuando los árboles ya están en flor es el de regarlos con aspersores para que el hielo rodee todo el árbol. ¿Y qué sentido tiene? Muy sencillo. El hielo va a rodear todas las flores y las ramas, provocando el efecto iglú. Es decir, un caparazón de agua congelada que hará que, aunque en el exterior la temperatura pueda descender a varios grados negativos, en el interior de la capa de hielo no se baje de 0.

Es justo lo que hicieron esta semana pasada también en Francia. Las imágenes son espectaculares.

Con este sistema, que no se puede utilizar para toda la huerta, evidentemente, no se daña a las flores de los frutales y se hace solo en los casos de noches frías tardías. El consumo de agua es muy elevado.

Cómo protege el hielo

Puede parecer difícil de entender que el hielo proteja en caso de frío, ¿verdad? En los iglús funciona perfectamente. La capa de nieve compactada es un aislante ideal para quedar resguardado del viento y de la temperatura exterior. En su interior una persona o grupo de personas verán cómo el ambiente es mucho más confortable que fuera porque va a retener su calor. Si en el exterior podemos tener en algunas regiones hasta 40 grados bajo cero, en el interior podremos estar a 0 grados. ¡Todo un lujo!

Hielo rodea árbol
El hielo crea una capa protectora a la perfección. Imagen: Regaber.com

Suerte tienen también los peces que viven en regiones en las que la superficie del río o el lago que habitan se congela. A medida que la capa de hielo se hace más gruesa, al quedar en el lugar que separa el agua del aire, actúa a modo de aislante. Por este motivo la fauna puede sobrevivir al invierno. Cuentan como protección con la capa de hielo que tienen en la superficie.