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Un clásico de abril: "¿qué ropa me pongo hoy?" Extremos termométricos

Según el refranero, abril es vil por los bruscos cambios de tiempo que suelen acontecer en él. Se producen grandes variaciones de temperatura, tal y como certifican las efemérides meteorológicas. Alternan días de frío invernal con otros en los que puede llegar a hacer un calor canicular.

Fríos de abril
En el mes de abril no son raras las entradas de frío invernal, dando lugar a heladas y nevadas tardías.

Abril rima con vil, lo que aprovechan varios refranes que identifican el tiempo cambiante que caracteriza ese mes del año con esa palabra, hoy caída algo en desuso, sinónimo de malo, despreciable, ruin o infame. Lo cierto es que en abril no suelen faltar los sobresaltos meteorológicos, con grandes toboganes o montañas rusas en las temperaturas, como consecuencia de cambios bruscos de tiempo (“No hay abril que no sea vil, al principio, al medio o al fin”). Pasa todos los años, disfrutamos de unos días abrileños calurosos y de repente irrumpe un tiempo invernal, que nos obliga a sacar los abrigos del armario.

Abril es un mes de sobresaltos meteorológicos, con grandes toboganes o montañas rusas en las temperaturas. Igual hace calor que acabamos sacando los abrigos del armario.

Las efemérides meteorológicas del mes de abril no dejan lugar a la duda. Reflejan a la perfección esos grandes saltos en las temperaturas que ocurren el cuarto mes del año, en el que encontramos días puramente invernales intercalados con otros caniculares. Si bien la lluvia es elemento meteorológico que más asociamos al mes de abril, los extremos termométricos no se quedan a la par, tal y como se comprueba fácilmente al repasar los registros de temperatura que a lo largo de los años han ido apuntando los observadores meteorológicos en sus cuadernos, aparte de los datos medidos con las estaciones automáticas.

De temperaturas bajo cero, a rozar los cuarenta

Hay muchos datos donde elegir para ilustrar las grandes variaciones de temperatura que se producen en abril. Ciñéndonos, por ejemplo, a la isla de Mallorca, el 1 de abril de 1977 la temperatura mínima en Lluc fue de -4,6 ºC, mientras que el 7 de abril de 1961 se midió una máxima de 35,5 ºC en Sóller. Volviendo a Lluc, encontramos un registro de 28,6 ºC el 9 de abril de 1973. Este pequeño botón de muestra nos da idea del tiempo tan distinto que podemos encontrarnos en abril de Baleares, con extremos por arriba y por abajo muy alejados de las temperaturas medias, que son la referencia que suele ofrecerse en los folletos turísticos.

Si extendemos la búsqueda de datos de temperatura del mes de abril a toda España, encontramos registros dignos de mención y algunas cosas curiosas. Por ejemplo, el 5 de abril de 2007 se alcanzó una temperatura mínima en Jaén de apenas 1,6 ºC, mientras que en Ávila, la mínima del 8 de abril de 2011 fue de 14,6 ºC. Los dos registros son sorprendentes, ya que es insólito que casi llegue a helar en abril en la capital jienense, lo mismo que tener una noche con esa suavidad térmica en Ávila, cosa que no ocurre casi ninguna noche del año, incluidas las de verano.

Mapa del 7 de abril de 2011
Mapa de reanálisis de NOAA del 7 de abril de 2011. Se observa una gran dorsal cálida sobre la Península, con un anticiclón situado al norte. Fue un día de verano en pleno abril en muchas zonas de España. © Wetterzentrale

Alcanzar los 30 ºC de máxima en algunos observatorios de España en abril, principalmente del sur peninsular es relativamente normal, pero no lo es tanto que nos acerquemos a los 40. El 28 de abril de 2011, se midieron en el observatorio de Teruel 39,6 ºC. Encontramos también otro registro destacado de calor en Murcia: 37,4 ºC medidos el 9 de abril de ese mismo año. Y todavía más extraordinarios (por el lugar) son los 34 ºC de máxima alcanzados en la localidad burgalesa de Villasana de Mesa, el 7 de abril. Ese día, además, la temperatura mínima en Béjar (Salamanca) fue de 15 ºC.

Extremos termométricos a cualquier latitud

Las montañas rusas de las temperaturas abrileñas afectan a todas las zonas de España por igual, observándose únicamente amplitudes distintas entre las temperaturas extremas absolutas. En el área cantábrica, tenemos en el aeropuerto de Santander una máxima absoluta de 30,7 ºC (1-4-2011) frente a una mínima, también absoluta, de 0,6 ºC (13-4-1958). En el aeropuerto de Bilbao la diferencia entre los 2 valores extremos es algo mayor: máxima absoluta de 33,1 ºC (28-4-2010) y mínima absoluta de –1,2 ºC (22-4-1991).

Calor canicular
Las efemérides meteorológicas constatan que en España tenemos algunos años días de abril con calores más propios de la canícula.

Desplazándonos ahora a la franja central de la Península, en Madrid los valores extremos son 31,7 ºC (21-4-1945) y -4 ºC (11-4-1973), mientras que en Valencia, situada a orillas del Mediterráneo y con un clima marítimo, tenemos unos registros ciertamente sorprendentes, que igualan en amplitud térmica a los de la capital de España: 35,2 ºC (21-4-1945) y 1 ºC (14-4-1958). Como observatorio e referencia del sur peninsular, elegimos Sevilla. Allí la temperatura máxima absoluta alcanzada un mes de abril es de 35,4 ºC (30-4-1997), y la mínima, también absoluta, de apenas 1 ºC (14-4-1958).

Por último, damos un salto hasta Canarias, donde, a pesar de estar en el ámbito subtropical, las amplitudes térmicas no desmerecen a las peninsulares. En el observatorio del aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife Norte) se midieron 33 ºC el 2 de abril de 1980) y 4,2 ºC (10-4-1954). A la vista de este repaso que hemos dado por los extremos termométricos del mes de abril, los cambios de temperatura están a la orden del día, dándose grandes variaciones de unos años a otros y, sin movernos de año, de unos días a otros del mes más vil de los doce que conforman el calendario.