Alerta climática: el 'boicot' del jet stream a la alimentación mundial

Un estudio avisa de que los nuevos patrones en el jet stream podrían alterar la producción mundial de alimentos, debido a sequías y olas de calor más extensas e intensas. Novedades sobre la 'Emergencia Climática' en plena COP25.

Juan José Villena Juan José Villena 10 Dic 2019 - 19:03 UTC
Emergencia climática agricultura
¿Qué pasaría si varias de las principales regiones de producción de alimentos sufrieran olas de calor severas y simultáneas?

El calentamiento global está en marcha desde principios del siglo XX, aunque cogió más pujanza a finales de la pasada centuria y en las dos décadas consumidas de la actual. Hemos escuchado efectos de todo tipo ligados a este cambio climático, tales como el incremento del nivel del mar, de las sequías o de las olas de calor. Normalmente vinculamos estos fenómenos a cosas arbitrarias, como el cambio de armario o la época de vacaciones, pero tienen un trasfondo mucho más grave. Por ejemplo, la agricultura ya se está viendo afectada y su futuro es poco alentador.

Un nuevo estudio advierte que los nuevos patrones observados en la corriente en chorro que rodea la Tierra podrían provocar olas de calor simultáneas en las regiones que llenan de fruta, verduras y legumbres nuestra cesta de la compra. Parece que son particularmente susceptibles el oeste de América del Norte, Europa occidental, el oeste de Rusia y Ucrania. Estos eventos severos pueden dañar de forma significativa la producción de alimentos y, en consecuencia, hacer que los precios se disparen.

La investigación, que ha sido publicada recientemente en Nature Climate Change, pone en el punto de mira el comportamiento inusual del jet stream. Se trata de un flujo de aire rápido y estrecho, que circula a una altura de entre 7 y 12 kilómetros rodeando todo el planeta y condiciona el tiempo de un sinfín de países, entre ellos el nuestro.

Los científicos han descubierto que sus ondulaciones cada vez se mueven más lentas y de forma más irregular. Con ese comportamiento, la posibilidad de que en el período estival se produzcan importantes olas de calor en las principales regiones productoras de alimentos se multiplican, y además podrían suceder de forma simultánea. Las temperaturas inusualmente cálidas reducen significativamente la producción y las múltiples pérdidas podrían tener consecuencias sociales.

La probabilidad se multiplica por veinte

“Cuando se implementan estos patrones de viento a escala global, se multiplica por veinte el riesgo de que se produzcan olas de calor simultáneas en las regiones productoras”, afirma Kai Kornhuber, científico del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y participante del estudio.

Hasta ahora, las cosechas bajas de una región se han compensado con otras buenas provenientes de otros lugares, “pero estas olas pueden afectar a varias zonas a la vez y ser un riesgo para la producción mundial de alimentos”, aduce el coautor Dim Coumou. Además de la extensión, hablan de la severidad, que también se verá acentuada. La preocupación de los estudiosos es que esto no se había contemplado en las proyecciones a largo plazo, suponiendo un contratiempo para los gestores de riesgos y expertos en seguridad alimentaria.

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