Un estudio sobre microbios respalda la idea de que la vida se pudo desplazar entre planetas en condiciones extremas
Diminutas formas de vida incrustadas en los escombros desprendidos de un planeta por el impacto de un asteroide podrían viajar por el espacio y llegar a otro mundo aún con vida, según nuevos experimentos de investigadores de la Universidad Johns Hopkins.

El trabajo refuerza la hipótesis de la litopanspermia, que propone que los impactos pueden expulsar fragmentos de roca portadores de microorganismos que posteriormente siembran vida en otros cuerpos planetarios.
El estudio, publicado en PNAS Nexus, se centró en Deinococcus radiodurans, una bacteria del desierto de Chile, conocida por su resistencia al frío extremo, la sequedad y la radiación intensa. Con su gruesa capa exterior y su excepcional capacidad de reparación del ADN, este microbio sirve como un sustituto realista de la posible vida que podría existir en entornos hostiles como Marte u otros planetas.
La vida puede viajar por el espacio tras impactos de los asteroides
Para simular las condiciones del impacto de un asteroide y la violenta expulsión de material de Marte, el equipo colocó las bacterias entre placas metálicas y disparó un proyectil contra la chimenea con una pistola de gas. El impacto generó presiones de 1 a 3 gigapascales, mientras que el proyectil alcanzó velocidades de hasta unos 480 kilómetros por hora, reproduciendo el intenso impacto mecánico que experimentaría una roca al ser expulsada de la superficie planetaria.
A modo de comparación, la presión en el fondo de la Fosa de las Marianas, el punto más profundo de los océanos terrestres, es de aproximadamente una décima de gigapascal. Incluso las presiones más bajas de los experimentos de Johns Hopkins la superaron en más de diez veces, superando los límites que muchos científicos creían que las células vivas podían tolerar.
Tras cada inyección, los investigadores comprobaron cuántos microbios sobrevivieron y examinaron su material genético en busca de signos de daño y reparación.
A presiones más bajas, las células no mostraron daños estructurales visibles, mientras que a presiones más altas, algunas presentaron rotura de membranas y daños internos, pero aun así hubo sobrevivientes.
La autora principal, Lily Zhao, afirmó que el equipo siguió aumentando la velocidad del impacto para intentar destruir las células por completo, pero las encontró mucho más resistentes de lo esperado. En cambio, el hardware utilizado en las pruebas finalmente falló, y la configuración de acero que sostenía las placas se desintegró antes de que se pudiera destruir toda la población microbiana.
En Marte, se cree que los fragmentos lanzados por impactos de asteroides se encuentran bajo un amplio rango de presiones, con valores típicos de alrededor de 5 gigapascales, y algunos fragmentos experimentan tensiones aún mayores. Los nuevos resultados muestran que el microbio de prueba puede tolerar casi 3 gigapascales, niveles significativamente superiores a los que previamente se consideraban viables y dentro del rango asociado con el material expulsado de la superficie marciana.
El autor principal, KT Ramesh, afirmó que los hallazgos indican que la vida puede sobrevivir a impactos y eyecciones a gran escala, lo que abre la puerta a la posibilidad de que los microorganismos puedan desplazarse entre planetas. El trabajo también sugiere que la vida en la Tierra podría haberse originado en otro lugar del sistema solar antes de llegar aquí a través de los restos de impacto.
La posibilidad de que materia viva viaje entre cuerpos planetarios tiene implicaciones directas para las políticas de protección planetaria que rigen las misiones espaciales. Los protocolos actuales imponen restricciones estrictas a las misiones a mundos considerados potencialmente habitables, como Marte, para evitar su contaminación con vida terrestre, y a las misiones de retorno de muestras para prevenir la llegada incontrolada de organismos extraterrestres a la Tierra.
Dado que el nuevo estudio indica que los microbios podrían sobrevivir a las condiciones asociadas con la eyección que escapa de Marte, los autores argumentan que los materiales que llegan a cuerpos cercanos, incluidas sus dos lunas, también podrían albergar vida viable. Es probable que Fobos, que orbita cerca de Marte, reciba escombros marcianos con presiones máximas más bajas que la eyección destinada a la Tierra, lo que lo convierte en un objetivo particularmente importante al considerar los riesgos de contaminación.
El equipo señala que esta visión más amplia de las condiciones de supervivencia ante impactos podría requerir una reevaluación de la aplicación de las normas de protección planetaria, especialmente para destinos que actualmente tienen menos restricciones, pero que aún podrían acumular material biológicamente interesante de Marte. Ramesh afirmó que los resultados subrayan la necesidad de ser cautelosos al elegir objetivos planetarios y diseñar arquitecturas de misión que minimicen la transferencia biológica no intencionada.
De cara al futuro, los investigadores planean comprobar si los choques repetidos similares a impactos favorecen la selección de poblaciones bacterianas aún más resistentes o impulsan cambios adaptativos que mejoran la supervivencia bajo estrés mecánico extremo. También pretenden ampliar sus experimentos a otros organismos, incluidos los hongos, para determinar si una resiliencia similar es común en diferentes ramas de la vida o si es una característica especial de solo unos pocos microbios extremos.
Fuente: Universidad Johns Hopkins
Referencia
Lily Zhao, Cesar A Perez-Fernandez, Jocelyne DiRuggiero, K T Ramesh, Extremophile survives the transient pressures associated with impact-induced ejection from Mars, PNAS Nexus, Volume 5, Issue 3, March 2026, pgag018, https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgag018
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored