La recuperación de la capa de ozono antártica se retrasa por la inyección de sustancias naturales en la atmósfera
Los científicos revelan que dos sustancias liberadas de forma natural por los océanos desempeñan un papel clave en la destrucción de la capa de ozono y su recuperación se retrasa con el tiempo.

Un trabajo internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IQF-CSIC), ha demostrado por primera vez la contribución de los halógenos de origen natural, como el bromo y el yodo emitidos por los océanos y otros ecosistemas, a la destrucción de la capa de ozono durante el último siglo.
El estudio revela que estos compuestos, aunque mucho menos abundantes que los halógenos de origen humano, son mucho más eficaces destruyendo ozono y contribuyen a retrasar en varias décadas la recuperación completa del ciclo estacional natural del ozono antártico. El hallazgo, publicado en Nature Communications, subraya la necesidad de incorporar su efecto en las previsiones sobre la evolución futura de esta barrera natural que protege la vida en nuestro planeta de la radiación ultravioleta.
La investigación muestra que los halógenos naturales desempeñan un papel mucho más importante en la evolución pasada y futura de la capa de ozono de lo que hasta ahora se creía. Estas conclusiones se basan en la evolución del ozono estratosférico desde comienzos del siglo XX hasta finales del XXI mediante simulaciones climáticas de última generación.
Escudo protector
La capa de ozono estratosférica actúa como el principal escudo de la Tierra frente a la radiación ultravioleta perjudicial. Las emisiones de compuestos clorados y bromados de origen humano provocaron una importante disminución del ozono durante el siglo XX, incluida la formación del agujero de ozono antártico. Aunque el papel de estos compuestos antropogénicos está bien establecido, la contribución de los halógenos emitidos de forma natural, en particular el bromo y el yodo, sigue estando poco cuantificada.
Los investigadores han cuantificado por primera vez la contribución relativa de los halógenos naturales frente a los de origen humano a la destrucción del ozono en la estratosfera. Durante el periodo de máxima perturbación antropogénica de la capa de ozono (1990-2020), los halógenos naturales fueron responsables de aproximadamente el 15% de la pérdida total de ozono inducida por halógenos en toda la estratosfera. Su impacto resulta especialmente relevante en la baja estratosfera, donde llegaron a explicar cerca de la mitad de la destrucción de ozono en las regiones extrapolares.
"Aunque su abundancia es mucho menor que la de los halógenos antropogénicos, el bromo y el yodo naturales son extraordinariamente eficientes destruyendo ozono. Nuestras simulaciones muestran que su contribución ha sido fundamental incluso durante las décadas de máxima influencia de los compuestos regulados por el Protocolo de Montreal", explica Julián Villamayor, investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y primer autor del trabajo.
Influencia sobre la Antártida
El estudio también revela una influencia notable sobre la Antártida. Los halógenos naturales amplifican los procesos químicos responsables de la destrucción del ozono estratosférico alrededor del borde del agujero antártico y contribuyen a aumentar la radiación solar que alcanza la superficie terrestre.
Además, los resultados indican que estos compuestos adelantan la aparición de las alteraciones estacionales asociadas al agujero de ozono y retrasan en torno a 50 años la recuperación del ciclo natural del ozono antártico respecto a simulaciones que no consideran su presencia. Aunque las medidas impulsadas del Protocolo de Montreal siguen favoreciendo la recuperación de la capa de ozono, las fuentes naturales de halógenos contribuyen a prolongar su recuperación total en varias décadas.
"Estos resultados ponen de manifiesto que la química natural de los halógenos debe incorporarse de forma explícita en las proyecciones de la capa de ozono. Los halógenos emitidos por océanos y ecosistemas han influido en la evolución del ozono durante el pasado, siguen haciéndolo hoy y serán aún más relevantes en el futuro a medida que disminuyan los compuestos antropogénicos regulados por el Protocolo de Montreal", concluye Alfonso Saiz-López, investigador del IQF-CSIC y coordinador del estudio.
Fuente: CSIC
Referencia de la noticia
Villamayor, J., Fernández, R.P., Meidan, D. et al. Role of natural halogen chemistry on the evolution of global stratospheric ozone depletion. Nat Commun.