Ojo en forma de cabeza de alfiler: el caso del súper tifón Hagibis

Ciertos huracanes y tifones muy intensos y en su fase de madurez llegan a tener ojos con diámetros muy pequeños, del orden de km. Estos ojos se les llaman ojo cabeza de alfiler

Francisco Martín León Francisco Martín León 08 Oct 2019 - 03:00 UTC
El súper tifón Hagibis de Cat. 5 pasando cerca de las Islas Marianas en el Pacífico en imagen de verdadero color del 7 de octubre de 2019

Los ciclones tropicales que se intensifican rápidamente y llegan a tener categorías 5 o similar (huracanes o tifones) muestra a veces un ojo pequeño, bien definido y compacto que se hace evidente en las imágenes de satélite y radar. Estas características son señales de la potencia del ciclón tropical

Si nos referimos a los huracanes y tifones, estos se componen esencialmente de tres partes: el ojo, la pared del ojo y las bandas de lluvia.

El ojo de un huracán constituye el centro del ciclón tropical, alrededor del cual gira todo el sistema. En promedio, los ojos de los huracanes tienen aproximadamente 30-70 km diámetro, aunque pueden llegar a alcanzar 80 km o más, para ciclones tropicales más grandes. Otras veces, el ojo se reduce a diámetros más pequeños y compactos, Así y en los extremos, tenemos al tifón Carmen que llegó a tener un ojo de 370 km. El huracán Wilma, por el contrario, tuvo en ciertos momentos un ojo de hasta 3,7 km.

Ciertos huracanes y tifones activos generan el llamado ojo de alfiler u ojo en forma de cabeza del alfiler, que se produce cuando el ojo del ciclón es mucho más pequeño de lo habitual, como el caso de Wilma. Un ojo más pequeño hace que un huracán sea más poderoso, ya que hace que el ciclón alrededor del ojo gire más rápidamente.

Los ciclones tropicales intensos con ojo de alfiler generan fuertes fluctuaciones en la alta intensidad de sus vientos asociados. Por su tamaño mesoescalar son difíciles de pronosticar, tanto en su trayectoria y sobre todo en la intensidad de dichos vientos.

Otros elementos característicos de estos sistemas, además del ojo de un huracán, es el muro del ojo y las bandas de precipitación que representan los otros componentes importantes de la tormenta. La pared del ojo de un huracán rodea directamente al ojo y puede tener hasta 30 millas de ancho. La pared del ojo contiene los vientos y la lluvia más poderosos del sistema de tormentas.

Finalmente, las bandas de lluvia son nubes, a menudo de tormentas, que se mueven alrededor de la pared del ojo. Las bandas de lluvia pueden tener hasta cientos de kilómetros de largo, dependiendo del tamaño del ciclón. Las bandas giran en sentido antihorario, en el hemisferio norte, y también suelen contener vientos muy fuertes.

El caso del súper tifón Hagibis: su súbita intensificación

Súper tifón Hagibis pasó por el norte de las Islas Marianas del Pacífico el 7 de octubre de 2019 como un ciclón tropical de Cat.5 con vientos muy intensos del orden de 260 km/h.

El súper tifón Hagibis presentó una intensificación súbita como pocos ciclones lo hacen pasando de vientos de 96 km/h hasta ser un súper tifón de categoría 5 con vientos de 260 km/h en solo 24 horas.

Un aumento de 160 km/h en los vientos máximos sostenidos en solo 24 horas, como Hagibis lo ha hecho, es una tasa de intensificación rápida y muy rara. La División de Investigación de Huracanes de NOAA enumera solo un tifón del Pacífico Noroccidental que lo hizo: el súper tifón Forrest de 1983.

Este proceso ha ido acompañado con la presencia de un ojo de alfiler muy llamativo y pequeño con un diámetro de solo 9 km o menos en ciertos momentos.

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