El calor causado por el cambio climático en el verano de 2026 está detrás de más de 5.000 muertes evitables en España
Según un estudio, el verano de 2026 haya sido el peor registrado en cuanto a mortalidad relacionada con el calor en gran parte de Europa. Detrás de todo ello está el cambio climático que impulsa al mundo a veranos cada vez más calurosos.

Más de 50.000 personas han muerto en un total de 854 ciudades europeas de 30 países (UE-27, Reino Unido, Noruega y Suiza) este verano a causa de las temperaturas extremas, según estimaciones de científicos/as del Imperial College de Londres y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres en dos artículos revisados por pares en la revista Nature Health.
Sin embargo, si el clima no se hubiera calentado por la quema de combustibles fósiles, habría unas 32.600 muertes menos, lo que significa que el cambio climático está detrás de aproximadamente el 65 % de los fallecimientos.
Muertes por calor en 2026
La cifra de mortalidad estimada para el verano de 2026 es la más elevada en los 26 años transcurridos desde 2000, superando con creces la siguiente más alta registrada en 2022 (unas 29.000) y en 2003 (unas 28.000). Además, el cambio climático es responsable de una proporción cada vez mayor de muertes. A principios de este siglo se estimaba que era responsable de alrededor del 40 %, pero en 2026 esta cifra ha aumentado hasta representar aproximadamente dos tercios de las muertes relacionadas con el calor.

Los resultados se presentarán en una rueda de prensa online en inglés que tendrá lugar el miércoles 21 de octubre, a las 15:00 horas CEST. Puedes registrarte a través de este enlace.
El estudio incluye datos de 90 ciudades españolas
El cambio climático fue la causa responsable de 5.227 de las 6.824 muertes estimadas por calor entre junio y agosto en las 90 ciudades de España analizadas en el estudio. Es decir, que el 77% de esos fallecimientos son achacables al cambio climático.

Barcelona fue la segunda ciudad europea con mayor número de muertes adicionales (1.587) por calor causado por el cambio climático,solo superada por Milán (1.627). El estudio estima que unas 1.842 personas murieron a causa de las temperaturas extremas en la ciudad. Sin embargo, si el clima no se hubiera calentado por la quema de combustibles fósiles, habría unas 1.587 muertes menos, lo que significa que el cambio climático está detrás del 88% de las muertes en el caso de la Ciudad Condal.
El cambio climático provocó 967 muertes adicionales por calor en Madrid. El estudio estima que unas 1.067 personas murieron a causa de las temperaturas extremas en la ciudad. Sin embargo, si el clima no se hubiera calentado por la quema de combustibles fósiles, habría unas 967 muertes menos, lo que significa que el cambio climático está detrás del 91% de las muertes en el caso de la capital española. Madrid fue la sexta ciudad europea con mayor número de muertes adicionales por calor causado por el cambio climático.
El cambio climático fue la causa responsable de 262 de las 355 muertes estimadas por calor en Valencia (74 %). Valencia ocupó la decimoquinta posición entre las ciudades europeas con mayor número de muertes adicionales por calor causado por el cambio climático.
En Andalucía, el cambio climático fue la causa responsable de 84 de las 111 muertes estimadas por calor en Málaga (77 %), cifras similares a las de Sevilla, con 77 de las 109 muertes estimadas por calor (73 %) o las de Granada, con 71 de las 98 muertes (72 %) achacables al calentamiento.
El cambio climático fue la causa responsable de 169 de las 264 muertes estimadas por calor en Zaragoza (65 %). Zaragoza ocupó la vigesimosegunda posición entre las ciudades europeas con mayor número de muertes adicionales por calor causado por el cambio climático.
Metodología
Para cuantificar el efecto del calentamiento provocado por el ser humano en las olas de calor estivales de Europa, los científicos/as analizaron datos meteorológicos y modelos climáticos con el fin de comparar cómo han variado las temperaturas estivales entre el clima actual —con un calentamiento global de aproximadamente 1,4 °C— y el clima preindustrial, más fresco. Estos estudios se centraron en las temperaturas diarias registradas en 854 zonas urbanas europeas entre el 1 de junio y el 31 de agosto, en los años comprendidos entre 2000 y 2026.
A continuación, los investigadores se basaron en estudios publicados que examinan la relación entre el calor y la mortalidad diaria por todas las causas. Aplicaron estas funciones de riesgo de mortalidad para estimar el número de fallecimientos relacionados con el calor durante el verano, así como en un clima hipotético más fresco que no se hubiera visto afectado por el calentamiento provocado por las actividades humanas.
El enfoque de modelización parte de ciertas hipótesis basadas en observaciones históricas, lo que introduce cierta incertidumbre en los resultados. No obstante, se ha comprobado que el método produce estimaciones de mortalidad comparables a las cifras elaboradas por las autoridades sanitarias nacionales —basadas en el exceso de muertes registrado— para episodios de calor anteriores.
Clair Barnes, es investigadora especializada en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres.
"Creo que podemos afirmar con bastante seguridad que es probable que el verano de 2026 haya sido el peor registrado en cuanto a mortalidad relacionada con el calor en gran parte de Europa. Estas cifras son un claro recordatorio de que nuestros veranos, cada vez más calurosos y extremos, están teniendo un impacto cada vez más grave en la salud pública. Detrás de estas estadísticas hay personas reales que han perdido la vida y familias reales que las lloran.
Se trata de un recordatorio más, tanto de la necesidad imperiosa de poner en marcha intervenciones específicas para proteger a quienes son más vulnerables a este calor cada vez más extremo, como de la creciente necesidad de abandonar rápidamente los combustibles fósiles para frenar el ritmo del cambio y limitar el calentamiento futuro”.
Fuente: Imperial College London and the London School of Hygiene & Tropical Medicine