Rissagas en Menorca: esos pequeños tsunamis

Hoy la Agencia Estatal de Meteorología ha decretado el aviso amarillo por rissagas (resacas) en Menorca. El mar podría presentar oscilaciones de hasta 70 centímetros, como pequeños tsunamis. 

Juan José Villena Juan José Villena 03 Abr 2018 - 10:52 UTC
Desperfectos ocasionados por la rissaga de Menorca en el año 1985.

La Agencia Estatal de Meteorología ha decretado para hoy el aviso amarillo por rissagas en Menorca. Hasta las cuatro de la tarde, allí el mar podría presentar oscilaciones de hasta 70 centímetros. Parece poco, pero en el Mediterráneo las mareas astronómicas no sobrepasan los 20 cm y la variación requiere de varias horas. Este fenómeno meteorológico, que ocasionalmente se presenta en el archipiélago balear, ha llegado a producir pequeños “tsunamis” de hasta 3 metros. En cuestión de diez minutos el mar puede retirarse, dejando zonas portuarias y costeras al descubierto, para luego abatir con una rápida crecida. Y así repetidas veces.

El 3 de julio de 1985 una fuerte rissaga, que llegó a presentar una oscilación máxima de 3,10 metros, produjo daños importantes en embarcaciones y vehículos en el puerto de Ciutadella (Menorca). Cuando se produce este fenómeno los barcos amarrados en aguas de poca profundidad pueden llegar a tocar el suelo, dañando sus cascos. Después, el retorno del nivel del mar en un proceso casi súbito hace chocar los barcos entre ellos, y el agua embravecida puede llegar a inundar zonas próximas al litoral afectando a vehículos estacionados y edificios.

Hay testimonios de rissagas en el puerto de Ciutadella desde hace unos centenares de años. En el siglo XV ya hay referencias de barcos hundidos a causa de mareas extraordinarias y repentinas. Por entonces se pensaba que este fenómeno era astronómico, similar a una marea ordinaria pero acentuada por alguna causa desconocida. También se las llegó a relacionar con terremotos submarinos.

En el vídeo: rissaga del pasado verano en Menorca. Se observa como el mar recupera el terreno perdido rápidamente, invadiendo zonas que están habitualmente fuera del agua.

Los estudios de Fontseré salieron al paso en el año 1934 para aportar la verdadera causa, la meteorológica. Las oscilaciones bruscas del nivel del mar siempre van asociadas a variaciones de la presión atmosférica. En Baleares esta interacción fue estudiada por primera vez en 1979, por Jansá y Ramis, quienes aportaron junto a otros investigadores, como Alonso o Tintoré, las tres condiciones atmosféricas que favorecen su aparición:

  • Vientos fuertes en niveles medios y altos de la troposfera, casi siempre del suroeste, por delante de una profunda vaguada sobre la península Ibérica con cizalladura.
  • Una masa de aire muy cálida en niveles bajos, a 850hpa que representa unos 1500 metros de altitud, que produce una fuerte inversión de temperatura entre este nivel y el aire sobre la superficie del mar, que es más frío.
  • Flujo débil o moderado de componente este en superficie. Aunque este último punto después fue rebatido al registrarse rissagas con viento del sur y suroeste.


Hay que imaginar una troposfera dividida en capas, como una tarta. En superficie la separación vendría dada por la inversión térmica: el aire frío en contacto con el mar quedaría debajo, por ser más denso y pesado -primera capa-, y encima de éste se situaría el cálido -segunda-. La tercera, ya a unos 1500 metros de altitud, al rondar los niveles medios de la troposfera estaría ondulada por la cizalladura: un vaivén de vientos a distintas velocidades que crea ondas. Esas ondulaciones a veces impactan con las capas inferiores y las hunden, trasmitiendo más presión –peso- al mar que pierde elevación. Después conceden espacio y la cresta de la onda permite que la superficie marítima vuelva a su estado natural, incluso superándolo en altura. Así tendríamos el merengue hecho. Bueno, ¡la rissaga!

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