Mínima absoluta en España, ¡-32 ºC!

La temperatura mínima más baja registrada en España fue un día como hoy, de la Candelaria, pero de 1956. La antesala de una de las mayores olas de frío, ¿qué sucedió para que algo así se produjese?

Fernando Llorente Fernando Llorente 02 Feb 2019 - 12:52 UTC
Estant gento
En este lago tal día como hoy, hace 63 años, se registró la temperatura mínima absoluta de nuestro país.

Hoy hace 63 años que se registró la temperatura mínima absoluta de nuestro país, -32 ºC en el lago Gento o Estany Gento de los Pirineos orientales. Se trata de un lago glacial, situado a una altitud de 2.141 metros, que ocupa el centro de una perfecta cubeta glacial en forma de anfiteatro, situado a los pies del pico Pala Pedregosa de Llessui de 2.862 metros de altitud.

Buen enero mal febrero

Durante las dos primeras semanas de enero de 1956 se alternaron días de precipitación, principalmente en el norte y en el sureste peninsulares, que en la mayoría de los casos fueron en forma de lluvia. Se vivieron momentos relativamente fríos, que provocaron nevadas de cierta consideración en los sistemas montañosos y puntualmente en la meseta norte. Y otros mucho más despejados y temperaturas altas para la época del año, por ejemplo se registraron 20 ºC en Castellón el día 13.

Poco a poco la situación se fue estabilizando y desde el 22 un potente anticiclón se situó en las proximidades de la Península Ibérica, con escasez de precipitaciones y valores termométricos elevados, tanto en mínimas como en máximas, que llegaron a los 24 ºC en muchas zonas levantinas en la jornada del día 25.

Un poco de historia: ¡El general invierno!

Con esta expresión se define a esta estación en Rusia, la cuál suele durar 5 meses, de noviembre a finales de marzo, provocando muy bajas temperaturas y grandes dificultades en el transporte.

También son tristemente conocidos sus efectos en la guerra, en el siglo XVIII el ejército sueco quedó diezmado en su invasión a Rusia; el Ejército Imperial Francés en su retirada de Moscú entre el 19 de octubre de 1812 hasta el cruce del río Niemen, el 14 de diciembre del mismo año, solo logró salvar a poco más del 20% del total de sus hombres, unos 58.000 soldados. Las extremas temperaturas padecidas, con valores inferiores a los -35 ºC, contribuyeron a provocar que las bajas sufridas en la retirada fueran mayores que en el combate. Y durante la Segunda Guerra Mundial los ejércitos alemanes tuvieron importantes pérdidas, por ejemplo en la derrota del sexto ejército en Stalingrado.

Estas situaciones son comparables con la que llegó hasta la Península Ibérica durante febrero de 1956, mes que fue excepcional porque los grandes fríos abarcaron la práctica totalidad del continente europeo, siendo España uno de los países que más lo sufrió. Se produjeron tres oleadas sucesivas de masas polares que barrieron el continente de norte a sur, siendo la primera la que causó la efeméride que estamos recordando.

Evolución meteorológica

Retomemos el análisis en superficie. El día 29 las altas presiones se colocaron sobre la vertical de la Península Ibérica, fue la jornada de máxima estabilidad, ya que el 30 un frente frío inició su penetración por el noroeste mientras una pequeña baja sobrevolaba el golfo de Génova.

Para el 31 las altas presiones se retiraron al oeste, y al sur de la Península, a su vez, una borrasca más potente se descolgó rápidamente desde Irlanda hasta la Bretaña francesa con un frente frío que barrió desde el oeste a la mayoría de las regiones, con importantes nevadas en las montañas. Finalmente, el día 1, los centros de presión se colocaron en la posición idónea para provocar una entrada de aire polar continental.

Situación en superficie el día 1 de febrero de 1956 y en altura del día 2
Situación sinóptica el día 1 de febrero de 1956 (a las 18 Z) y reanálisis en altura del día siguiente a las 06 Z, donde se aprecia perfectamente a la masa más fría sobre los Pirineos orientales. Fuente: AEMET y wetterzentrale.de.

Condiciones ideales para un récord

El frente frío asociado a esta última depresión penetró por los Pirineos durante la mañana de ese día, provocando importantes precipitaciones en forma de nieve y un descenso brusco de la temperatura, con posterior apertura de claros tras su paso, mientras continuaba su marcha hacia el centro y el oeste de la Península.

Cielos con poca nubosidad, suelo cubierto de nieve y viento no muy fuerte son las condiciones ideales para un gran descenso de la temperatura. Si a estas le sumamos que la masa de aire era de por sí muy fría, nos encontramos con los ingredientes perfectos que provocaron que las mínimas del día 2 en el nordeste peninsular fueran muy bajas y se llegasen a medir esos -32 ºC en Estany Gento, valor que se estima podría haber sido superado en otros puntos de los Pirineos.

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