StoreWindows10

La importancia de la inestabilidad en la formación de una nube

En la creación de las nubes y los frentes, una atmósfera inestable nos ayuda a llegar al inicio de las gotículas. ¿Suficiente para formar una nube? Te contamos los detonantes.

Fernando Llorente Fernando Llorente 21 Abr 2018 - 08:02 UTC
Mapa de presión y viento de Europa. Fuente: Tiempo.com.

Uno de los mecanismos más importantes en la formación de una nube es el efecto de los frentes, que recordamos son la frontera entre dos masas de aire de distin­tas características. Cuando estas masas chocan se produce un ascenso de la de menor densidad, que es la más cálida, provocando de este modo la nubosidad. 

Como ya hemos visto en el artículo de la presión atmosférica, una presión de 1.013 milibares es la que consideramos normal. Cuando en un mapa de isobaras encontramos valores superiores, los denominamos altas presiones o anticiclones y si son inferiores, son las bajas presiones o borrascas.

También sabemos que el movimiento del aire es debido a la diferencia de pre­sión que existe en los distintos puntos de la atmósfera y se desplaza de las zonas de altas presiones (anticiclo­nes) a las zonas de bajas presiones (bo­rrascas). Este movimiento obliga a que en los anticiclones se produzca un descenso del aire situado en los niveles superiores de la atmósfera para contrarrestar al que sale cercano a la superficie terrestre, provocando una estabilización atmosférica.

Atmósfera estable e inestable, diferencia

Gracias a los mecanismos de formación de la nubosidad, ya tenemos a la burbuja de aire caliente en movimiento ascendente. Podemos plantearnos la siguiente pregunta, ¿siempre vamos a llegar a ver una nube? No siempre, dependerá de si la atmósfera es estable o inestable, lo que provocará que la burbuja de aire caliente, se pare o siga ascendiendo.

Cuando nos encon­tremos con una atmósfera estable -a modo de una tapadera gigante que dificulta los normales movimientos verticales del aire, caliente ascendente y frío descendente- nuestra burbuja, probablemente, no alcance el nivel de condensación y no forme una nube o si lo hace, ésta tenga muy poco desarrollo vertical.

Una atmósfera estable, además de dificultar la formación de la nubosidad, ayuda a la concentración de contaminantes en las capas bajas atmosféricas provocando la típica “boina” sobre muchas ciudades. Fuente: Monteigueldo’s Blog.

Pero si la atmósfera es inesta­ble, la pompa al ir subiendo se encuentra con menor temperatura, se dilata -va engor­dando- y se enfría, llegando un momento en que el vapor de agua que tiene la burbuja empieza a condensarse en pequeñí­simas gotitas dando lugar a la nube. Además, si en su ascenso se encuentra con capas frías, el fenómeno se ve favoreci­do, actuando el aire frío como "levadura" que hará crecer rápida­mente a la nube recién nacida.

Como estamos viendo, el nacimiento de una nube no es nada fácil, pero aún hay otro problema más para que el proceso tenga lugar, las temperaturas que tendrían que alcanzarse para que se produzca la condensación serían extremadamente bajas, tanto que no se alcanzan en la troposfera. Entonces, ¿cómo es que hay nubes? La respuesta la encontraremos la semana que viene, pero antes me gustaría que dejarais vuestras respuestas.

Publicidad