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El deshielo que sumió a Europa en el caos

La Tierra acumula un historial enorme de fluctuaciones en el clima. Hace cerca de 13.000 años el norte de Europa estaba bajo una enorme placa de hielo. Una drástica subida de temperaturas acabó con ella. ¿Presagio de lo que ahora está ocurriendo?

Groenlandia
Formaciones de hielo en Groenlandia. Fotografía de Thomas Ritter.

La caída de enormes placas de hielo, los glaciares perdiendo terreno o las chimeneas humeantes se han convertido en las insignias del calentamiento global. Los dos primeros emblemas ya habían sucedido en la antigüedad; el CO2 es el que marca la diferencia en esta última y drástica etapa.

La Tierra ha convivido con fluctuaciones en el clima que han helado y deshelado ingentes moles de hielo, como las que hoy lucen en Groenlandia y la Antártida. Hace 23.000 años la zona norte de Europa disponía de una mastodóntica capa, cuya existencia tuvo un impacto masivo y hostil en su entorno.

El derretimiento de esta masa provocó grandes inundaciones en todo el continente, que se sumió en una situación de caos por el aumento del nivel del mar y el desbordamiento de los enormes ríos que entonces existían. Un nuevo estudio, publicado en Quaternary Science Reviews, ha descubierto las causas e impactos de aquel deshielo euroasiático.

“Nuestras investigaciones demuestran que hace 15.000 a 13.000 años, la capa euroasiática perdió 750 kilómetros cúbicos de hielo al año e incluso, en determinados momentos, alcanzó un máximo de 3000 kilómetros cúbicos anuales”, declara uno de sus autores, Henry Patton, investigador del centro de CAGE.

En este periodo se encuadra un evento llamado Meltwater Pulse 1A, en el que se produjo un ascenso del nivel del mar muy rápido que duró cerca de 400 años debido a un súbita subida de la temperatura global. “Estimamos que la placa europea contribuyó en al menos 2,5 metros a la subida del nivel mundial del mar”, afirma Patton.

Hubbard, además, advierte que “es un presagio de lo que está empezando a pasar con la capa de hielo de Groenlandia”.

Según Alun Hubbard, otro de los autores del estudio, “esto es casi diez veces las actuales tasas de hielo que se pierden hoy en Groenlandia y la Antártida”. Hubbard, además, advierte que “es un presagio de lo que está empezando a pasar con la capa de hielo de Groenlandia”.

Se despeja el panorama en Groenladia, y es fatal para el hielo

El balance de la capa de hielo de Groenlandia ha cambiado significativamente en las últimas dos décadas. Hasta los años noventa las pérdidas debidas a la escorrentía superficial del agua de fusión fueron equilibradas, más o menos, por la acumulación de nieve. Desde entonces la pérdida de masa se ha acelerado.

El declive del albedo parecía estar detrás de esta aceleración pero, según un estudio publicado en Science, hay otras culpables que también surcan el cielo: las nubes. Gracias al sensor MODIS, que planea a bordo del satélite Aqua de la NASA, la investigación ha podido constatar una drástica reducción de las nubes que cubren en verano el cielo de Groenlandia. Las observaciones registraron reducciones en la cobertura nubosa de más del 84% en el área durante el periodo 1982-2009

Estos cambios de nubosidad, al parecer, son una respuesta directa a los cambios de circulación observados desde finales de los años noventa que favorecen más condiciones anticiclónicas (secas y cálidas) en el sur de Groenlandia.

Los científicos creen que si se derritiera la capa de hielo de Groenlandia el nivel del mar aumentaría entre 6 y 7 metros. Esto no se prevé para el corto o medio plazo, la superficie está perdiendo hielo pero, a este ritmo, aún requerirá de un buen puñado de generaciones para desaparecer del todo.