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Cómo lucir un bronceado perfecto sin desproteger tu piel

El sol, en contra de lo que muchos creen, es beneficioso y necesario para nuestra salud en su justa medida. El problema viene cuando excedemos nuestra exposición solar para conseguir ese precioso bronceado. ¿Eres consciente del peligro al que te enfrentas?

Carolina Morán Carolina Morán 20 Jun 2018 - 09:07 UTC
Como dice la canción: ¡El verano ya llegó!
Como dice la canción: ¡El verano ya llegó!

Estamos a las puertas del verano y muchos ya se están empezando a arrepentir de haber echado de menos las altas temperaturas. Mañana, 21 de junio, estrenamos nueva estación y, con ella, las prisas por ponernos morenos.

Este año hay que tomar especial precaución a la hora de broncearnos, pues nuestra piel está sintiendo de golpe los rayos solares y el calor que no han sido progresivos durante la primavera tan convulsa que hemos tenido. Para ello, el uso de cremas solares con SPF (en español: FPS, Factor de Protección Solar) se hace completamente imprescindible para protegernos de los rayos del sol.

Mitos y verdades sobre cómo broncearse

“Si usas crema con menor SPF te pondrás más moreno”. La mayor de las mentiras, y la que más peligro supone para nuestra piel, es creer que utilizar crema solar con menor SPF es mejor para conseguir un bronceado más rápido y duradero. Y es que la protección nunca impide el bronceado, simplemente te protege de los rayos nocivos y de los daños del sol, tales como las quemaduras y el envejecimiento de la piel (por no mencionar los posibles melanomas o cáncer de piel que pueden causarte).

Protégete cuando tomes el sol. Olvídate de mitos e inventos.
Protégete cuando tomes el sol. Olvídate de mitos e inventos.

“Consumir zanahorias durante el invierno acelerará mi bronceado en el verano”. ¡Vaya! Espero que no hayas has consumido muchas, pues se ha demostrado que comer esta hortaliza en cantidades importantes no hará que te pongas más moreno, ni lo consigas más rápido. El betacaroteno que contiene (al igual que el tomate, la naranja u otras frutas y hortalizas) sí se ha demostrado que estimula la producción de melanina, ralentiza el envejecimiento de la piel e, incluso, te permite tener un tono algo más dorado de lo habitual en verano, pero -insisto- no te pondrá ni más moreno ni hará que necesites menos protección solar.

“Yo, en lugar de crema solar, utilizo…”. Déjame adivinar: ¿agua pulverizada? ¿crema hidratante? ¿Coca Cola? ¿Betadine? ¿cerveza? Fatal, y muy peligroso. Ni te protegerá ni te servirá para ponerte moreno. Únicamente te quemará la piel y te expondrá a los rayos nocivos. Por no mencionar aquellos que -al estar ya morenos- creen que no es necesario seguir utilizando cremas con SPF.

“Cuantas más horas me tiro al sol, más moreno me pongo”. Lo siento, se ha demostrado que las exposiciones prolongadas no son nada saludables. De nuevo, te expones a numerosos peligros. Lo ideal son sesiones de 30’ cada día. Ante esto, encontramos una nueva versión: “Lo mejor es tomar el sol un rato entre las 12:00 y las 16:00 h”. A parte de la insolación que te va a dar, éstas son las peores horas para broncearte, pues los rayos son más perpendiculares y, además, son más perjudiciales para nuestra piel. Tu cuerpo se va a broncear igual que en otras horas del día.

Demasiados mitos y creencias populares pueden afectarte seriamente a la piel...
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“¿Me he quemado? ¡Eso luego es moreno!”. Imposible. Si te has quemado -bien por no utilizar crema solar o por una exposición inadecuada al sol- esa quemadura afectará a la capa superficial de la piel (quedándose, por cierto, en la memoria celular de ésta) y se pelará.

“En el agua me pongo más moreno”. Efectivamente, y la explicación reside en las gotas de agua que tienes sobre tu cuerpo y la superficie del agua, pues actúan como efecto lupa y efecto reflejo, respectivamente, que hacen que los rayos del sol incidan más sobre la piel. El peligro viene cuando dejas de aplicarte protección solar o no la renuevas cada 2h como es lo recomendado (aún siendo resistentes al agua), pues se acelerará el proceso de quema de la piel.

“Yo no me quemo ni cuando está nublado ni cuando estoy debajo de la sombrilla”. Doblemente falso, pues, a pesar de que tanto las nubes como la tela de la sombrilla impidan el paso de la radiación ultravioleta, no lo hacen en su totalidad y provocan posibles quemaduras aún estando en la sombra o con días nublados.

“El aftersun solo se utiliza cuando te has quemado”. Error, este tipo de cremas para después del sol son fundamentales al finalizar la jornada de bronceado, pues nutren y calman nuestra piel, evitando, a su vez, la sequedad y posibles picores.

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