Rayos: ¿Cuáles son los más peligrosos?

Estamos en una época con abundante actividad tormentosa y las descargas eléctricas no sólo son tema del día, también constituyen uno de los mayores peligros asociados a una tormenta. ¿Quieres saber más? Te lo contamos aquí.

Victor González Victor González 30 Ago 2019 - 12:02 UTC
Descarga nube-tierra al oeste de Ávila durante la pasada madrugada del 26 de agosto

Todavía no está claro cuál es el origen exacto, pero se sabe que una nube con fuertes corrientes y una abundante cantidad de gotas de lluvia, nieve granulada, granizo y cristales de hielo, es muy propensa a producir descargas eléctricas. Un cumulonimbo maduro cumple con estas características y funciona como un gigantesco dipolo eléctrico. La parte superior formada enteramente por cristales de hielo adquiere una carga positiva, mientras que la parte inferior de la nube se carga negativamente con respecto al suelo.

Las cargas se separan de una forma relativamente similar a cómo lo hacen cuando frotamos un plástico o la goma de un globo con un jersey de lana pero a gran escala, a modo de un gigantesco condensador. Pero todo tiene un límite, cuando hay una gran cantidad de carga almacenada, la atmósfera circundante es incapaz de mantenerla y ahí es cuando tenemos que empezar a preocuparnos.

¿Es el aire un aislante de la electricidad?

Evidentemente la respuesta más rápida es sí. Nosotros podemos situarnos cerca de un enchufe sin miedo a que la corriente eléctrica atraviese el aire que lo rodea; sin embargo, un técnico acostumbrado a trabajar con alta tensión no podría decir lo mismo: uede verse expuesto a una descarga si se aproxima demasiado a los cables. Por lo tanto la respuesta a esta pregunta es afirmativa, pero dependiendo de la situación

Cuando el voltaje o diferencia de potencial eléctrico es muy alto entre dos puntos cercanos, primero se observa un resplandor azulado llamado "efecto de corona" que da lugar al conocido "fuego de San Telmo", un indicador de que el aire comienza a ionizarse. Si el gradiente de potencial aumenta más el aire se ioniza completamente entre los dos puntos y pasa a formar un canal conductor de la electricidad que da lugar al rayo. Normalmente debe existir una diferencia de potencial de entre 1000 y 3000 voltios por cada milímetro de separación. En una tormenta, las diferencias de potencial entre la nube y el suelo pueden superar con creces los 100 millones de voltios, lo que permite a los rayos alcanzar longitudes de kilómetros.

Tipos de rayos

En general, los rayos se clasifican en “nube-tierra”, “nube-nube” o incluso “nube-aire”, dependiendo de entre qué zonas se produzca la descarga, pero obviamente son los primeros los que suponen una amenaza directa para nosotros. De entre los rayos que alcanza la superficie terrestre, existen dos tipos principales: los positivos y los negativos.

Las descargas negativas proceden de la zona de la nube situada más próxima al suelo. Un cumulonimbo tiene su base generalmente a menos de 3 kilómetros del suelo, y estos rayos no suelen ser excesivamente largos y su potencia está más limitada, pero también son los más frecuentes y por ello muy peligrosos. Es habitual verlos atravesar cortinas de lluvia o ramificarse, y buscar zonas prominentes del terreno para descargar a tierra.

Las descargas positivas, en cambio, proceden del yunque del cumulonimbo. Su longitud puede ser de decenas de kilómetros y por tanto son mucho más energéticos, ya que tienen que vencer la barrera de potencial que supone una capa de aire tan grande. Son mucho menos habituales, pero pueden ocasionar daños muy severos en superficie debido a su intensidad.

Consecuencias y peligros

Un rayo puede alcanzar potencias del orden de "teravatios" (billones de vatios) por lo que, a parte de la electrocución, pueden causar lesiones también por quemaduras o incluso por la onda expansiva que generan. No es necesario que nos caiga directamente. Si nos encontramos cerca de la zona del impacto, durante una fracción de segundo podemos tener diferencias de potencial de miles de voltios en pocos centímetros (entre un pie y otro, por ejemplo) y corremos el riesgo de sufrir una descarga aunque el rayo no nos haya alcanzado directamente. Por esto un solo rayo puede acabar con rebaños enteros de animales.

Durante una tormenta eléctrica deben evitarse los puntos elevados del terreno así como los objetos metálicos o prominentes, estos nos protegerán de una descarga directa, pero si nos acercamos demasiado nos veremos expuestos a sus efectos secundarios igualmente mortales. Las viviendas y los vehículos son lugares bastante seguros, estos últimos nos protegen desviando la corriente eléctrica por su estructura e impidiendo que exista campo eléctrico alguno en su interior (jaula de Faraday).

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