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¿Cómo se forman las olas del mar? La respuesta a la pregunta más "trendy"

Cuando estamos en una playa es muy probable que hayamos notado como hay olas de distinta clase, un oleaje que, aún con escaso viento, riza la superficie del agua y otro que depende de la fuerza del viento reinante. Aprendamos a continuación a diferenciarlos.

Olas del mar
Una de las preguntas estrella en los días de playa: ¿cómo se forman esas olas?

Como el viento es aire en movimiento podríamos pensar que el oleaje es agua en movimiento, pero esto sería solo una primera aproximación, porque mientras el viento sí desplaza al aire, a la materia, en el segundo caso se produce un movimiento ondulatorio, que lo que hace es un transporte de energía y no de materia; es decir, el agua se queda en el sitio y lo que se desplaza es la energía que lo produce, por lo menos, lejos de la costa.

Lo que tenemos que tener claro es que el viento es el responsable de la generación del oleaje, sea del tipo que sea y que este será el escultor, que con el paso del tiempo, cincela la costa produciendo las maravillas que podemos observar en nuestro litoral.

Para centrar aún un poco más las cosas, me voy a referir al movimiento del agua del mar, aunque muchas de las explicaciones también nos valdrían para otras superficies de agua horizontal y sin movimiento propio, como lagos o pantanos.

¿Qué es una ola?
Se trata de cada una de las ondas individuales que lo forman, es decir, las oscilaciones periódicas de una superficie de agua que están formadas por las crestas y las depresiones, que se desplazan horizontalmente sin movimiento progresivo de sus partículas y que se propaga en línea recta a determinada velocidad.

Características del movimiento de la superficie marina

Para poder estudiar y clasificar una ola, las principales características son:

  • Longitud de onda: distancia horizontal entre dos crestas o dos depresiones.
  • Período: tiempo, contado en segundos, entre el paso de dos crestas o vaguadas sucesivas por un mismo punto.
  • Velocidad: espacio recorrido por una cresta o valle en su movimiento en la unidad de tiempo utilizada, normalmente metros por segundo.
  • Altura: distancia entre la cresta de la ola y el fondo de un valle.
  • Dirección: punto del horizonte “de donde vienen” las olas, que es perpendicular a las líneas de cresta y de valle.

Ya con estos puntos más claros podemos hablar de un oleaje teórico, que es el que podríamos observar en la superficie del océano, alejados de la costa, notando que un objeto que flota sube y baja cuando la ola lo alcanza. Es el que podemos considerar cuando hablamos de olas en aguas profundas, dando lugar a un movimiento más o menos regular de la superficie, con una altura de la ola relativamente pequeña en relación con su longitud de onda.

Pero cuando nos acercamos a la costa las características del oleaje se alteran, con un doble efecto. El primero es el aumento de la inestabilidad de las olas según disminuye la profundidad y el segundo el cambio de dirección de las líneas de cresta y de valle, hasta ponerse paralelas a la línea costera. Nos encontramos con un oleaje costero o de masa.

Mar de viento y mar de fondo

Una vez podemos reconocer los tipos de oleaje y describir una ola, ahora nos toca agruparlas en donde han sido generalas. Para lo cual se utilizan las expresiones mar de viento, referido al movimiento de las olas generado por el viento reinante en la zona al soplar directamente sobre el área del mar observada o en sus inmediaciones; es decir, el levantado por el viento local. Las olas aumentan o disminuyen con la fuerza del viento.

Y también el mar de fondo o de leva, que es el movimiento ondulatorio que no obedece al viento local y que proviene de lejos. También se le puede llamar mar tendida. Los grandes temporales son los causantes de este oleaje, que se propaga a centenares de kilómetros de distancia.

Velero enfilando una ola dentro de un mar de fondo.
Velero enfilando una ola dentro de un mar de fondo.

Una manera de poder diferenciarles es por la forma de las olas. Las del mar de fondo se caracterizan por su período regular, su altura suele ser muy similar, tienen crestas suaves y redondeadas, una longitud de onda muy superior a su altura y que no rompen en alta mar. Las formadas por el mar de viento son más pequeñas, más irregulares y desordenadas, suelen enmascarar a las más grandes, desapareciendo pronto y rompiendo, incluso lejos de la costa y con direcciones de propagación variables alrededor de la del viento que las genera.

Normalmente el movimiento del mar de fondo es rectilíneo y habitualmente no coincide con el mar de viento, pero en caso de hacerlo el oleaje se superpone, incrementando la frecuencia de las olas y alternando unas de mayor altura (mar de fondo) con otras más pequeñas (mar de viento). En otras ocasiones sus direcciones son contrarias y se produce un amortiguamiento. También hay que tener en cuenta que los oleajes pueden presentarse por separado y de forma individual.