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El viento, ¿de dónde viene y dónde va?

Definimos el viento como aire en movimiento. Cuando sopla con fuerza es un molesto compañero atmosférico. No obstante, su función es vital en la regulación de temperaturas y en la cantidad del vapor de agua. ¡Descúbrelo!

Fernando Llorente Fernando Llorente 17 Ene 2018 - 09:58 UTC
Viento El Hierro
Sabina inclinada por el viento en la isla de El Hierro. Fuente: El Coleccionista de Instantáneas.

El viento es el "aire en movimiento". Su impor­tancia es enorme por su papel regulador, tanto de de las distintas temperaturas debidas a la diferente radiación solar que llega a la superficie terrestre, como de la cantidad de vapor de agua presente en la atmós­fera.

El movimiento del aire es debido a la diferencia de pre­sión que existe en los distintos puntos de la atmósfera, y se desplaza de las zonas de altas presiones (anticiclo­nes) a las zonas de bajas presiones (bo­rrascas) intentando contrarrestar la diferencia existente entre ellas.

Velocidad y dirección

De este "aire en movimiento" lo que nos interesa conocer su velocidad, que será mayor cuanto mayor sea la diferencia de presión atmosférica entre dos puntos. La mediremos en metros por segundo o en kilómetros por hora o en nudos, medida anglosajona que representa las millas marinas por hora. La equi­va­lencia entre todas ellas es:

1 nudo = 1,852 kilómetros/hora = 0,515 metros/segundo.

Y su dirección, que es de donde procede el viento, se expresa en grados. Se cuentan en el sentido de las agujas del reloj a partir del norte geográfico; a ese punto se le asigna el valor de 0º o 360º, al Este 90º, al Sur 180º y al Oeste 270º.

El viento y el efecto Coriolis

El viento, al moverse desde las al­tas a las bajas presio­nes, no sigue una tra­yectoria rec­tilínea como en un prin­cipio podíamos pensar, sino espiral. Como nuestro planeta gira sobre su eje de oeste a este, influ­ye en el movimiento del viento, impidiendo que se despla­ce en línea recta y dándole un giro hacia la derecha en el Hemisfe­rio Norte y hacia la izquierda en el Sur. Esta desvia­ción es resul­tante de la fuerza ejercida por el movimiento de rota­ción de la Tierra,  y se la conoce con el nombre de fuerza de Coriolis. Su valor es máximo en los Polos y mínimo en el Ecuador.

Por tanto el aire se dirige con veloci­dad crecien­te hacia el centro de las ba­jas presiones, gi­rando en sentido con­trario a las agu­jas del reloj en el Hemis­fe­rio Norte, y al re­vés en el Sur. En los anticiclones el senti­do de giro es inverso al de las bo­rras­cas, siendo la velocidad del vien­to que sale de su centro muy es­casa en gene­ral.

El camino que sigue el aire en su movimiento podemos conside­rar que es paralelo a las líneas de presión o isobaras, aunque cru­zándolas ligera­mente por influen­cia del rozamiento con el suelo en las capas bajas de la troposfera.

Veleta
Anemómetro y veleta. Autor: Fernando Llorente Martínez.

El anemómetro y la veleta

Los aparatos utilizados para medir el viento son el anemómetro que mide la velocidad y la veleta que nos indica la dirección de donde sopla el viento.

El anemómetro más usado es el de cazoletas, que con­siste en una cruz o molinete hori­zontal móvil alrededor de un eje vertical; cada brazo de la cruz lleva en su extre­mo una cazo­leta o semiesfera hueca, estando todos los huecos dirigidos en el mismo sentido. En estas condiciones el viento encuentra siempre una cazoleta por su cara cóncava y la opuesta por la convexa; como la primera opone mucha mayor resistencia que la segunda, el aparato se pone a girar; además, cualquiera que sea la dirección del viento, el sentido de la rotación es siempre el mismo. Las cazoletas están ca­libradas de tal manera que una vuelta com­pleta sea un metro de recorrido del viento y con un sensor acoplado que cuente las vueltas por segundo, ob­tendremos el valor de la velocidad.

En el caso de la veleta existen muchos tipos, pero todas están construidas de igual for­ma; constan de un pivote vertical, donde puede girar libremente una pieza de forma variada, normalmen­te por uno de sus extremos termina en punta de flecha y por el otro lleva dos paletas que forman un ángulo bastante cerrado. Cuando sopla el viento, el aparato tiende a colocarse en la posición de mínima resistencia, y es la punta de flecha la que nos indica la dirección de procedencia del viento. Normalmente sobre el mismo eje de la veleta y por debajo de ella va montada una cruz con los cuatro puntos cardinales para facilitar la observación.

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